Los ojos de los sordos y los oídos de los ciegos de la Conferencia Episcopal Venezolana

La Conferencia Episcopal Venezolana reciente 2015, evidentemente no es imparcial en sus juicios respecto al diagnóstico relacionado con las causas que generan los problemas del país, por un lado dice: "la angustia generalizada del pueblo por la crisis económica que sufrimos, pues se ve sometido a dificultades nunca vistas para tener acceso a artículos de primera necesidad. Una deuda externa gigantesca, que hipoteca el futuro de los venezolanos, la inflación desbordada, la devaluación de nuestra moneda, el contrabando de extracción y el desabastecimiento de productos básicos han generado el empobrecimiento creciente de amplio sectores de la población, particularmente los de menos recursos económicos. Esta crisis se acrecienta por la corrupción administrativa, el centralismo, el saqueo de las divisas del fisco, la reciente baja de los precios del petróleo, y por la ineficacia de las medidas y planes que está aplicando el Gobierno Nacional para enfrentarla". Los prelados solo ven las consecuencias en forma global, no las causas.

Pero por otro lado, la CEV debería completar su cuadro de diagnosis empezando por la corrupción del sector privado, la fuga de divisas, el mercado negro, la economía paralela, el bachaqueo, el narcotráfico, la especulación de los precios, el acaparamiento, el paro productivo, la huelga de los inversionistas, el cierre de empresas, el amor al dinero, la inflación la deuda externa empresarial no reconocida con el Estado y en general un conjunto de problemas que omite la CEV pero que carga toda la responsabilidad a un solo sujeto de las consecuencias "a las decisiones del Gobierno" chavista de Maduro y su visión del desarrollo de "imponer un sistema político-económico socialista, marxista o comunista". Desde el punto de vista, La Conferencia Episcopal (CEV) prefiere omitir o pasar por alto que lejos de imponer una decisión de gobierno, la Asamblea Nacional aprobó legalmente El Plan de la Patria, 2013-2019 en continuación del Plan Simón Bolívar, 2007-2013 como expresión del socialismo del siglo XXI. La CEV se hace oído sordo.

Asi que el programa de gobierno de transición al socialismo del siglo XXI no es "una imposición", es legal, democráticamente aprobada y ratificada por el pueblo cuando eligió al presidente Chávez antes de morir. De manera pues que los prelados de la iglesia católica miente de que el programa del sistema político económico sea una "imposición totalitaria y centralista" cuando fue el pueblo quien votó por el Programa de Gobierno de Chávez en su último mandato truncado por la enfermedad. La CEV está ciega y sorda.

¿En que atenta el programa político-económico contra el derecho de las personas y asociaciones según la CEV? Los prelados señalan "la violencia" creada en el país, "no solo la violencia de la represión policial" y las violaciones a los derechos humanos, pero debe añadir la violencia económica del capitalismo, d elos negocios privados omitida por los jerarcas de la iglesia de Cristo, esta violencia es provocada en resultado de la crisis general del capitalismo venezolano, la crisis económica a la que se ve expuesto el pueblo venezolano tales como la negación a los bienes de consumo por parte de empresas productoras y comerciantes, la especulación de los comerciantes, los bachaqueros revendedores, los bachaqueros contrabandistas que someten a la población hacer y ni que se diga de la ofensiva capitalista por bajar los precios del petróleo que impactan a las importaciones, de allí "Las largas colas de personas tratando de comprar alimentos y otros artículos de primera necesidad" indica la CEV. Los ojos ciegos no pueden ver lo que no quieren ver.

La CEV ve como causante de "las largas colas" "las decisiones del gobierno", "el camino fracasado del socialismo", pero en su documento de 103 exhortaciones pastoral omite la responsabilidad de los comerciantes, productores, especuladores, contrabandistas, se apiada solo de las víctimas de la violencia pública pero no del mismo modo de la violencia privada y por el contrario los defiende, asumiendo un discurso contra el Estado y sus instituciones públicas, señaladas de "totalitarias". En cambio; frente al sector privado de la economía, insta al gobierno a tomar "medidas que promuevan la actividad privada en la economía, consagrada en la Constitución" y dejando a un lado "concepciones ideológicas rígidas y fracasadas, (marxista, comunista) así como el afán de controlarlo todo". Los ojos de la CEV padece de estrabismo, ve lo que quiere ver y lo que no lo ve, esta distorsionada.

La iglesia de Cristo no se declara abiertamente neoliberal, pero su discurso es anti-Estado, proliberal, se aprovecha de la Constitución de la República Bolivariana para recomendar flexibilización de las decisiones económicas del gobierno, soslayan las empresas de producción social, solo aspiran a que se promueva la actividad privada (capitalista) mediante la renta petrolera, olvidan los prelados cuantos dólares han fugado estos sectores de la economía al exterior, atentando contra la estabilidad cambiaria y el bienestar social del país, en particular dado que ellos han desviados los dólares de las importaciones hacia la especulación monetaria. Ciegos y sordos, los prelados perdieron el camino de Cristo.

La CEV considera que el marxismo, el comunismo es "una concepción rígida y fracasada" en el siglo XX, tomando como ejemplo el derrumbe del campo socialista euroasiático, sin embargo nada dice de la China comunista en el siglo XXI como una sociedad que construye un socialismo flexible y exitoso. Nada más y nada menos 1200 millones viven bajo el régimen del socialismo chino, ah pero como el ejemplo no conviene prefieren estigmatizar el comunismo chino, antes como una sociedad pobre, ahora como una sociedad capitalista y imperialista para descalificar sus logros como primera potencia mundial que eclipsa a los EE.UU. Ven los ciegos de la CEV no ven, ¡están ciegos de bolas!.

En verdad que desea la CEV en sus 103 exhortaciones programáticas en relación con "la actividad privada" capitalista, primero que "liberen las trabas en la producción", ¿Será la tasa del 30% de la ganancia?), "promover la actividad privada en la economía" (exclusivamente el capitalismo como sistema economico-politico?), restringir al Estado en su "afán de controlarlo todo" (¿Será instaurar un modelo de Estado liberal, laiser faire, un estado desmantelado? ¿Pretende los prelados un gobierno sin intervención pública en la economía, un gobierno desregulado?. No hay duda en su crítica del "Totalitarismo" esconden su lucha contra el Estado y sus instituciones, inclinándose hacia el modelo privatizador y desregulador. O sea que los ciegos de la justicia divina ahora quieren que reine la impunidad en la tierra, con un solo ojo ven la economía, con el ojo neoliberal.

Por su parte el reelecto Presidente de la CEV, Monseñor Padrón remata su planteamiento, afirma que el país necesita "un nuevo espíritu emprendedor con audacia y creatividad" y que se estimule "la laboriosidad y la producción dando seguridad jurídica y fomentando empresas eficientes". Un discurso muy general, su idea de "renovación ética y espiritual frente a la crisis", se inclina por la empresa privada, y no es que no sea constitucional, sino que opta por un solo modelo de economía privada, un modelo fascista, la economía neoliberal, totalitario, reconociendo que el actual empresariado perdió vitalidad, innovación y laboriosidad, al decir que "el país necesita un nuevo espíritu emprendedor" por qué el actual, asumimos tácitamente carece de "audacia y creatividad" y esto porque el empresariado venezolano actual es rentista y parasitario además rentista e importador, nada ofrece al país para salir de la crisis.

Producto de la cultura capitalista, de acuerdo con la CEV "es necesario observar una conducta ética, recta y honesta. Recordemos que la corrupción, cobrar indebidamente por cualquier trámite, la especulación en los precios, querer ganar dinero sin trabajar, el fraude, son graves males y pecados que deben ser desterrados de la vida nacional y de la conducta de todos los ciudadanos, en particular de los funcionarios del Estado". Asimismo; cabe subrayar que cada uno de nosotros, como ciudadanos, tiene responsabilidades políticas que no puede delegar. En el ejercicio de esa responsabilidad debemos ejercer y defender activa y firmemente, siempre con medios pacíficos, nuestros derechos y los derechos de los demás, y exigir el respeto a las condiciones necesarias para una convivencia nacional justa, pacífica y provechosa para todos. Los ciegos comienza a ver, la iglesia dice cada uno de nosotros, como ciudadanos tiene responsabilidades política, mejor dicho los ciudadanos y ciudadanas de la Iglesia de Cristo son políticos, a lo mejor forman un partido político y por afinidad a la oposición neoliberal.

Pero para que los ciudadanos y ciudadanas observen una "conducta ética, recta y honesta" es imprescindible como dice la CEV "superar actitudes como el afán de riqueza fácil y la corrupción, la soberbia política, la prepotencia y el ansia del poder, el egoísmo, la pereza, el odio y la violencia. Y hemos de rescatar los principios de legalidad, legitimidad y moralidad que sustentan el entramado de la convivencia social. Estamos convencidos de que es posible una Patria en la que impere la democracia, con instituciones eficaces y saludables, donde cada persona y la sociedad entera puedan desarrollar sus iniciativas, superarse y comprometerse con la promoción del bien común. Es necesaria la práctica de las virtudes personales y cívicas, de lo cual fue preclaro ejemplo el Venerable Dr. José Gregorio Hernández". Los sordos de la CEV no quieren imparcialmente una Patria Socialista, tampoco "se sujetan a la autoridad" como dice la Biblia, desean una democracia, no dicen que tipo, representativa o partiocipativa, prefieren ser ciegos y sordos.

¿Estará clara la Iglesia de Cristo de que la actividad privada que llama a apoyar se sustenta en "el egoísmo y el afán de riqueza fácil"?. El modelo económico de riqueza fácil del capitalismo rentístico importador se los ha demostrado, no asegura los bienes para el país, lo ha demostrado el modelo rentístico-importador, el sistema economico-politico de la sociedad capitalista no es laborioso, no es productivo. No creo que el capitalismo esté en "capacidad de renovarse ética ni espiritualmente frente a la crisis", cuando es él, quien la promueve como parte de su mecanismo de acumulación de capital, es decir de acumulación de riqueza fácil.

 

 



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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