La clase de abajo, la clase pobre y media sigue votando por sus explotadores en Venezuela. ¿Por qué?

En una presentación televisiva, el embajador de Venezuela en Cuba, Adán Chávez nos hizo públicamente la pregunta: ¿porque los de abajo, los pobres, además de la clase media, siguen votando o defendiendo a sus explotadores?. En verdad, la pregunta fue formulada por Fidel Castro, en respuesta a los resultados electorales en Venezuela, como sigue teniendo estos grupos sociales un fuerte apoyo al capitalismo, al neoliberalismo a las promesas e ilusiones del progreso liberal, al espejismo del ascenso social, a las promesas de la democracia burguesa, de igualdad formal, libertad liberal, incluso, al sistema económico de empleo, del trabajo explotador, en general a todas aquellas ilusiones burguesas en que siguen creyendo  una parte del pueblo venezolano.

Porque apoyar al capitalismo, a la sociedad de la desigualdad, la misma que especula con los precios del mercado, y como dijo un prominente capitalista, “nosotros especulamos pero damos trabajo”. En esta materia el socialismo del siglo XXI, el socialismo bolivariano, no ha sido eficaz, concentrado en su ideal ilustrado bolivariano de la revolución de la supraestructuras, de la constitución y las leyes del poder popular tales como la Ciudad Comunal, el parlamento Comunal, etc., no atiende la base económica del socialismo, el problema fundamental, la creación de empresas socialistas, la creación de trabajo con espíritu socialista, bajo una ética de producción socialista que sea capaz de romper con la alienación del trabajo,  colocar la producción social al servicio de la satisfacción de bienes para la sociedad, esta tarea, la revolución económica no se ha creado, se ha limitado al “socialismo territorial y social”. 

De manera que mientras no se desaliena el trabajo, no se libere el trabajo del capitalismo, estos seguirán presa de las ilusiones burguesas, del ascenso social, de igualdad de oportunidades, el trabajo seguirá esclavizado, los hombres explotados no podrán pensar con libertad propia por ser “dependiente” como dice la Ley Laboral de su patrón, quien los somete a la jornada explotadora y además los somete ideológicamente a las ideas del capitalismo. La revolución bolivariana hasta ahora no ha hecho los esfuerzos necesarios por liberar a la clase trabajadora de sus explotadores, a crear una fuerza productiva emancipada del capitalista, a crear empresas asociadas, no ha arrancado a una buena porción de trabajador del capital, dejando que estos reproduzcan  el metabolismo del capital y esto es fundamental, mientras ello sea así, los trabajadores reproducirán las ideas de la explotación, lo tomarán como un hecho, como una necesidad natural y un régimen eterno. 

La revolución bolivariana que lidere Nicolás Maduro cree que desde la superestructura pueda crear un poder popular, supone que mediante las leyes cambiará la sociedad, que ella se desplegará con entusiasmo asumir el socialismo ilustrado, sin afectar las relaciones sociales de producción, en esto se manejan con cautela, el no tocar la sacrosanta propiedad privada, sin tratar de tocar el tema de aquellas empresas expropiada durante el régimen de Chávez, a las cuales no se les hicieron supervisión y control, dejándola a la deriva de gerentes en nada comprometido con la revolución bolivariana, llevándolas a la quiebra o al cierre, esto se refleja también en la conciencia de lois ciudadanos, que desde estas empresas públicas no se ha construido unas nuevas relaciones de trabajo liberador, por el contrario el despilfarro, la corrupción, como la inercia arroparon dichas empresas dejando de ser útil a la sociedad en términos de producción social. Al respecto nos viene a la memoria la empresa ubicada en la Petroquímica del Estado Zulia, la que suponía iba a producir pañales “Cayuco”, por cierto un proyecto que le vendió a Chávez, ubicándola en un lugar contaminante para el producto que iba ser objeto de consumo para infantes. 

El socialismo bolivariano del siglo XXI, no ha demostrado ser más eficaz, más eficiente y más ético, ha estado mancillado por la corrupción, de funcionarios de alto nivel y medio, en particular en las empresas básicas del país, PDVSA, pérdidas millonarias, robos millonarios, corrupción de funcionarios en el trafico y distribución de gasolina, robos de material estratégico, indiferencia en el desvalijamiento del patrimonio público en escuelas, universidades, de activos, de equipos, así como inercia frente al mal estado de los servicios públicos, de botes de agua, de déficit de alumbrado público, de carreteras principales en mal estado, aparte de los barrios, algunos ni equipado de aceras y brocales por ejemplo en la Parroquia Francisco Eugenio Bustamante, en donde frente al hospital pediátrico infantil Cuatricentenario lleva una tubería rota por más de un año, votándose millones de litros cúbicos de agua diaria, la gente  dice no hay autoridad, no hay Gobierno, no hay quien arregle esto. 

El Gobierno mientras se concentra haciendo su labor en la capital, con jornadas de limpiezas en las principales vías, en los centros comerciales, mercados populares, hasta en los barrios populares, en el resto del país, en particular en la ciudad de Maracaibo, no se ve la presencia del gobierno nacional ni regional enfrentando los problemas antes mencionados, excepto en la recuperación de ambulatorios, CDI, sin dar respuesta a los problemas de los servicios, la razones en que no tiene repuestos para los camiones del aseo, ahora bien vemos en VTV, al General G. Carneiro recuperando varios tanques de guerra, y porque no el Gobernador Prieto o el Alcalde Casanova, recuperando las unidades del aseo, recuperando las vías públicas, tapando huecos, reparando tubería de agua, etc. 

En relación a los Claps, en VTV observamos con alegría la distribución de miles de Claps a las comunidades a precios populares subsidiados, incluso la venta de proteínas, el combo proteico, por ejemplo en la base de Misiones Ezequiel Zamora, casa por casa, en cambio en el interior, en el Zulia, principalmente en la segunda ciudad de Venezuela, nada que ver, los Claps son con productos de baja calidad en materia de la harina y el arroz, entonces tanta culto que le hacen al pueblo, a los pobres y la clase media baja, creen ustedes camarada Adán Chávez que ellos no piensa, que no evalúan, no ven lo que pasa en Caracas y no ocurre en Maracaibo, entre otras regiones del país, ¿cree usted que la revolución es igual para todos y todas?. El pueblo no puede ya ni siquiera comprar un huevo, no está asegurada la soberanía alimentaria a veinte años de revolución donde ni siquiera la revolución ha llegado al campo para producir los alimentos para el país. 

¿Sabe que piensa el país, ese pueblo de abajo y de la clase media?, que la revolución no es igual para todos, que hay privilegios, los diputados de la República con altos salarios mientras que el pueblo recibe miseria de tres y cuatros dólares, incluso los más afectados, la clase media, quienes trabajan en escuelas, universidades, hospitales, policías, militares, etc., son mas pagados, estos últimos, policías  los militares se han visto “martillar” al pueblo, extorsionar en la frontera, en la ciudad, en las estaciones de gasolina dolarizada, venden la gasolina valiéndose de la necesidad del pueblo, si usted creen en la alta moral de la policía nacional bolivariana, le invito a revisar este comportamiento, incluso egresado de la UNEFA. 

Como podrá ver; camarada A. Chávez, “la vida no puede florecer”, mientras tengamos estos vicios y defectos de la sociedad burguesa, muchos quieren eludir el camino de la honradez, del trabajo honesto, sobre todo al ver la desigualdad social en la revolución bolivariana del siglo XXI, donde los empresarios se hace más rico, más afortunado de la liberación de precios, del dólar, de la inflación inducida y permitida por el Gobierno, a costa de los sacrificios laborales del pueblo, las ilusiones burguesa en el contexto de crisis donde muchos se hacen más pobre, mientras que los capitalistas se hacen más rico y esto en plena revolución bolivariana del siglo XXI a causa del desplome del salario desde el 2018, empobreciéndose, profesores universitarios, médicos, administradores, bionalistas, personal de mantenimiento, choferes,, jueces, soldados, policías, electricistas, albañiles, etc., y todo porque el Gobierno no ha podido ser más eficiente, más audaz, mas inventivos, más creativo frente a la guerra económica del imperialismo de los Estados Unidos, ser menos reactivos y mas proactivos, criticar menos y hacer más. Ser más eficaz. 

Recordemos algunos datos, durante el inicio de gestión de Nicolás Maduro,  de toda la renta que se  produjo en el país, el 40% fue a parar a los capitalistas, y en 2017, ese porcentaje aumentó al 50%, o sea que la burguesía se hizo más rica, el gobierno de Maduro no toca su fortuna, mientras que ha visto empobrecer sus trabajadores, además el tener que pagar el IVA, mientras que los empresarios se llevaban los dólares subsidiados. En plena revolución bolivariana, el grado de explotación del trabajo se ha agudizado, de acuerdo con fuentes de Pascualina Curcio,  en el 2014 por cada bolívar que el capitalista pagaba al trabajador, éste se quedaba con 9 bolívares y en el año de 2017, esa relación fue de 1 a 30, en detrimento de los salarios, ha visto deteriorarse su poder adquisitivo, su nivel de vida,  viéndose a si misma como víctima de la guerra económica, de la hiperinflación hasta del IVA, pagando al Estado con su sacrificio. 

No hay que olvidar que el Estado, el Gobierno de Maduro subsidia y paga salarios a los empresarios, los aumentos que extiende a los trabajadores, los hace llegar también a los pequeños y medianos empresarios, salarios que recauda el Gobierno del mismo IVA que pagamos los trabajadores, colocándose en evidencia que el Gobierno distribuye mal la renta nacional, no afecta el capital, cae en la ilusión burguesa de que ellos, los inversionistas capitalistas representan el motor del progreso liberal, el gobierno no hace nada por romper la dependencia económica, la dependencia de la clase trabajadora del capital, continua su “política ilustrada”, creyendo que la revolución política lo hará todo, el cambio de conciencia, apuesta a este hecho, por supuesto no dejando de actuar con políticas socialdemócratas, de atender los problemas sociales con filantropía, sin modificar el metabolismo del capital. Al respecto I. Métzáros en Más allá del capital afirma: “el reformismo socialdemócrata podía prometer falsamente la realización de los objetivos socialistas a través de la extensión gradual de los mejoramientos cuantitativos limitados en el nivel de vida de los trabajadores (por medio del autoengaño y nunca bajo un “sistema tributario progresista” intentado consistentemente bajo los gobiernos laboristas y socialdemócratas), cuando en realidad el capital permaneció siempre en completo control del proceso de reproducción y de la distribución de la “riqueza de la nación” producida por el trabajo” (1995: 305). 

En Venezuela en el marco constitucional  continua el capital con completo control del proceso de reproducción y de la distribución de la riqueza del país, en tiempos de pandemia del corona virus, se ha ha puesto en evidencia la fragilidad del gobierno, el virus ha puesto en evidencia las costuras de la revolución bolivariana además en contexto de guerra imperialista, no se ha realizado la revolución agrícola, ni la revolución económica, tan solo se ha limitado a ser un gobierno neorentista petrolero hasta el momento en que el país se vió bloqueado por el imperialismo de los Estados Unidos, desde este punto de vista el Gobierno ha perdido capacidad de maniobra presupuestaria, no ha podido atender ni siquiera lo más fundamental, el derecho a la alimentación, el derecho a comer del pueblo. 

Creo que el camarada Adán Chávez sabe que no puede haber justicia cuando un pueblo pasa hambre,  un pueblo miserable habla de una nación miserable cuyos trabajadores de la clase media trabajadora gana del Estado, más o menos de cinco dólares al mes. Nos preguntamos si los objetivos socialistas han sido archivados, al menos el socialismo en lo económico. Se evidencia una ganancia ilimitada del capital, una acumulación grosera del capital, igual que las farmacéuticas internacionales valiéndose de la necesidad de la vacuna enriqueciéndose, asimismo están nuestros comerciantes e industriales, al amparo de la revolución bolivariana del siglo XXI, con ganancias ilimitadas toda vez que aumenta el dólar y se desploma el salario. El salario mínimo no resuelve el problema, pensar en la reformabilidad del capitalismo es una fantasía, la idea de “la igualdad formal” es una ilusión ante la ley, las condiciones materiales lo prueban, tarde o temprano la revolución bolivariana desembocará en un callejón sin salida, y la misma Constitución habrá que modificarse. 

Señala Métzáros que “la promesa de “igualdad de oportunidades” es utilizada como una distracción mistificadora por la ideología dominante, que les sigue pareciendo a todos los que aspiran a ella tan elusiva como un sueño completamente irrealizable, para sectores más o menos limitados de la población en posición estructuralmente subordinada, sean ellos femeninos o masculinos, es grande la tentación de darle la espalda a toda esta cuestión de la igualdad y transarse por las ventajas relativas. Y esto es precisamente lo que la estratagema ideológica de la vacua “igualdad de oportunidades” intenta lograr con la promesa del avance hacia una condición deseada cuya realización ella simultáneamente niega al excluir a priori la posibilidad de un orden social equitativo” (ibíd., p. 321). Esto viene sucediendo con la revolución bolivariana, creyendo nivelar la sociedad mediante el derecho a tener igualdad de oportunidades, a la salud, a la vivienda, a la educación, al deporte, etc., cuando en realidad de lo que se trata es no eludir el problema de dar respuesta al orden social equitativo mediante la supresión de la jerarquía social del trabajo, acabar con la dependencia social del trabajo, terminar con el trabajo dependiente. 

Las relaciones sociales de producción, las relaciones de poder tarde o temprano deben plantearse, la cuestión de la igualdad material, y no solo formal, de oportunidades, el inicuo sistema de división de jerarquía del trabajo, como dice Métzáros: “la precondición vital de la igualdad sustantiva es afrontar con una crítica radical la cuestión del obligado modo de funcionamiento del sistema establecido y su estructura de mando correspondiente, que excluye a priori cualquier esperanza de igualdad significativa”  (Ibíd., p. 307). Pues bien la revolución bolivariana del siglo XXI, sigue atada a las ilusiones del pensamiento ilustrado, el creer que con una revolución jurídica de la supraestructura pueda abrirse camino a la revolución social sin afectar las relaciones de poder económico, las relaciones sociales de producción. 

Ya ve camarada Chávez porque miles de trabajadores votan por sus explotadores, no solo porque no tienen conciencia de clase, sino también porque no les da la oportunidades de liberarse, no solo porque “les lavan el cerebro”, sino también porque la revolución bolivariana del siglo XXI no ha hecho lo suficiente mediante la critica socialista del orden del capital, no ha hecho lo necesario, hacer la revolución económica, ya lo dijo el maestro Rodríguez, Bolívar hizo una revolución política, se estancó en el siglo XIX al XX, el comandante Hugo Chávez Frías, abrió de nuevo la puerta en el siglo XXI, la puerta de la independencia y la revolución bolivariana del siglo XXI, solo que se ha estancado el socialismo del siglo XXI, se cree que con solo Misiones y Grandes Misiones construiremos el socialismo, se vacila en cambiar las relaciones sociales de producción, en sentar las bases económicas del socialismo, e iniciarla por la revolución agraria y esto pasa por revisar el orden de la propiedad privada en el campo, por revisar el sistema de dominación, de relaciones de propiedad, el interés nacional y la soberanía alimentaria, tareas que no se puede eludir sobre todo en esta época de pandemia y necesidad alimentaria. 

Bibliografía:

1.-Curcio, Pascualina (….). Diagnostico y soluciones. 

4.-Métzáros, I. (1995). Más allá del capital. Hacia una teoría de la transición. Editado por Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional y Pasado y Presente, siglo XXI, La Paz, Bolivia. 



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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