¡Qué tarde piastes Aveledo!

Sin mucha parsimonía el internacionalista y constitucionalista y ex
profesor de la UCV, Guillermo Aveledo, levantó el vuelo y, dijo, hasta
aquí me trajo el río, porque el salvavidas unitario se hizo trizas por
desgaste cóplice o quizás por razones obvias de mucho camisón, para
Petra. Pero, lo cierto es que, según él se muda de cuarto y, de
primero pasa a ser el último de la fila, ya que la MUD, no da para
más, no hay nada positivo que resaltar, perdió todas las elecciones en
que participaron y, además, quemó a Capriles, para complacer a Ramos
Allup de sus discrepancias obsoletas con los lechuguinos de PJ.

Pero que sabroso es dirigir una organización de varios mini partidos
que se arropan con el mismo manto dentro de la viciada y estrafalaria
MUD que, son mejores negociante que políticos que hasta un caradura y
bandido como Ismael García se divierte cuando asoma su caparazón de
bicho malo y timador malponiendo a hombres honestos y, los que no
están ricos como él dando lástima de tanto pedir dólares a la
oligarquía y a gobiernos extranjeros a su favor por causas injustas
que hace que Aveledo no salga por la puerta de atrás y con las manos
vacías que a otro zorro con ese cuento de honestidad castiza de
valentia desinterasada. ¡Cómo no!

Guillermo Aveledo se va de la MUD y, deja muchas caras destrozadas,
roídas de tristeza aguda y mal empolvadas de tracalerías que lágrimas
de cocodrilos rodarán en más de una por su comprensible actitud de
líder batallador que no ganó ninguna lid eleccionaria ni prestigio
alguno que razonar y, deja a una oposición compunjida, mal oliente y,
de mal en peor con el comiquita de Capriles más perdido que el hijo
del yanqui y, a Leopoldo López preso por locuras de poder y torpezas
al graner al pensar que él y sólo él era la maravilla como líder
político tumbaria a Maduro y, agarrado de las manos con los gringos
tomaría las riendas del Estado con María Corina jugando a la candelita
nacional e internacionalmente con la suavidad de sus mentiras calmosas
que la envolvieron como trapo oligárquico sin marca conocida y, por
ahí anda buscando a quien engañar con su piedad dividida de lidereza
sin base.

Y, mire usted, que Guillermo Aveledo se creía el pan nuestro de la
oposición y se vendió mejor que cualquier ídolo que trepa en la cima
de la dignidad sin afrenta que sería venerado por los apósteles de loa
martirios encubiertos y, hasta pensó repetir como Jesuscristo la
multiplación de los panes y los peces y con afán de largo metraje no
dejó de empinarse el caliz de la frugalidad como líder en el altar de
la deidad que era la MUD, de donde saldría el futuro presidente de
Venezuela y él por supuesto su vice presidente, pero ahora sale de
allí sin fronteras ni banderas que flamear a no ser su propio entierro
de secretario improvisado que no llegó ni a capitán, le quedó grande
el barco de su ambición y, por eso Diosdado no deja de darle duro con
el mazo y, recordarle lo que siempre fue un patán de la acera del
frente que Chávez se cansó de revolcarlos en cada elección programada
y desarrollada, pero él como buen fanático buscará en lo adelante
colgarse de la mejor tripa como si fuera una morcilla sin picante.

En la última encerrona que tuvo la MUD, Aveledo tiró la toalla de la
paz que nunca le llegó y, quién sabe si lo pusieron a bailar joropo
sin alpargatas también escasas para su infortunio y, el más habilidoso
de su servidor no dejó de tirarle la alfombra roja a sus pies, para
que se fuera por donde mismo entró sin penas ni glorias, dejando atrás
las tristezas que siempre lo envolvieron omo envalentonado de los
trapecios políticos, donde las malas jugadas siempre se pierden y, los
mediocres se corrompen más de lo pensable, aunque siempre cobren por
sus desaciertos y haya alguien que los admire y los alabe y hasta
avale.

Como unas son de cal y otras son de arena: la MUD queda marchita y,
más dividida y sofocada que unida en su unidad y, le sale un nuevo
secretario ejecutivo que acabe finalmente con ella y, se la lleve por
los derroteros de su final que es su meta ideal entre tanto líderes
sin opción digna de tomarlos encuenta y, las velas de su entierro como
los sermones por venir no serán más que jugadas sin portería y, las
buenas intenciones si las hubo con cosa del pasado, un pasado que les
pesa como malos administradores que fueron por corruptelas al mayor de
sus gobiernos que todavía laten al sol de su descomposición y,
Guillermo Aveledo, no es la excepción -no señor-, sino la decepción
del momento, donde injustos y pecadores dan por igual y, que el polvo
del camino se los tragarán como lo que son, faríseos de la misma
unidad que dice ser la MUD.

Por allá jumea y, Aveledo, volteará a ver su propio cadáver que
todavía está en capilla ardiente. Paz a sus restos y, que los gringos
se lo coman vivo que es poco y, el cardenal Urosa Savino lo sacrifique
de oraciones.



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Esteban Rojas


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