Diálogo, golpe y plan con magnicidio

En recientes declaraciones la Presidenta de Chile, Michelt Bachelet, señalaba con mucho tino y sensatez que dialogar no significa aceptar todo lo que proponga la contraparte. Dialogar es un acto de civilización y convivencia que demuestra respeto y consideración por el adversario, más si quienes lo hacen se desempeñan en el ámbito político.

No dialogar agrava las tensiones y discrepancias propiciando la violencia y el ultraje entre quienes luchan por controlar el Estado y el poder político en una sociedad.

A raíz de la serie de eventos violentos que se presentan desde abril del 2013 y de su incremento exponencial desde el 12 de febrero del año en curso (2014), con modalidades que reflejan una estrategia fríamente calculada para destruir la institucionalidad democrática consagrada en la Constitución Política de 1999, con la mediación de Unasur se ha organizado un espacio de diálogo entre el gobierno del Presidente Maduro y los partidos y movimientos políticos que ejercen la Oposición, para identificar los problemas que justifican la inconformidad y actuación de grupos sociales acomodados, los cuales han acudido a procedimientos ilegales y brutales que pretenden sumir en el caos la sociedad y la nación, pensando que así facilitan el retorno de viejos y minoritarios actores a los espacios de dirección del Estado y al control monopólico de la riqueza petrolera y de otros recursos naturales.

El diálogo se ha realizado con la mejor voluntad del Presidente Maduro y su equipo de gobierno, pero la Oposición no cede en su aventura sediciosa. Grupos y corrientes de ese campo han interpretado el gesto oficial como un sintoma de debilidad y la imagineria de sus mentes les ha hecho creer que todo esta casi listo para que desaparezca y colapse el gobierno central. Se inventaron el cuento, y se lo creen, que el Jefe del Estado tiene los días contados y todo consiste en otro "empujoncito" para que se desbarate la nave revolucionaria.

Es tal el dislate que ha salido a relucir un plan de golpe y magnicidio en el que aparece involucrada gran parte de la Oposición, aún aquellos que fingen buenas maneras y ofrecen discursos con cierta ecuanimidad.

Pretenden que la alta dirigencia revolucionaria se cruce de brazos. Que el Presidente se supedite a sus oscuros objetivos, abandonando el programa de cambios y reformas adelantadas en el marco de la Constitución bolivariana. Están muy equivocados, pues no obstante las grandes dificultades que se desprenden de los problemas económicos, del burocratismo y la corrupción, el pueblo acompaña con decisión la gestión estatal de los gobernantes elegidos desde inicios del año anterior. El pueblo no baja ni bajara de los cerros ha secundar la loquera fascista de las clases altas y medias.

A la derecha le sale el tiro por la culata si lo que pretenden es paralizar y bloquear a Maduro y a sus compañeros de trabajo.

Para muestra un botón. Acaba de anunciarse por el Presidente la expedición de la Ley Orgánica del Sistema de Misiones y Grandes Misiones, como parte de las facultades otorgadas por la Ley Habilitante expedida en diciembre del año anterior.

Se creará la Gran Misión Hogares de la Patria que concentrará los planes sociales Hijos de Venezuela, Niño Simón, Niños de la Patria, la Fundación Niño Simón, Madres del Barrio y todos los programas que atienden a los infantes del país.

Los planes Misión Cultura, el Sistema de Culturas Populares y la Misión Cultura Corazón Adentro se unen bajo el nombre de esta última.

Se unificará el plan Che Guevara a la Gran Misión Saber y Trabajo. A la Misión Sucre se anexarán los planes Alma Máter y Ciencia.

Se creará un Órgano Superior para la dirección de la Gran Misión Vivienda Venezuela y la Gran Misión Barrio Tricolor, donde el jefe será el Ministro de Vivienda.

Se instaura un fondo como sistema de administración y dirección de Misiones y Grandes Misiones que funcionará con un fondo y registro único.

Todas estas medidas se implementarán a partir del 1 de junio con miras a utilizar estas políticas como un instrumento para superar la pobreza y miseria que queda, construir el socialismo, convertir estas herramientas en una potencia para lo económico y la concentración de esfuerzos para la paz y la vida.

El sistema de Misiones se agruparán en 7 sectores: educación, trabajo, salud pública, protección social, alimentación, vivienda y hábitat, y seguridad y servicios básicos..

Toda una monumental reforma del Estado que compromete al mismo con la transición al Socialismo.


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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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