Un discurso emotivo, un reality show y un ataque guarimbero

La situación venezolana es grave, negarlo seria una irresponsabilidad. Es evidente que hay escasez, improductividad y delincuencia, pero no solo por estas razones es grave.

Vi en youtube.com varios videos de jóvenes en pie de guerra, perdonen ustedes el uso de la palabra guerra pero negarla es también una irresponsabilidad. Videos en donde una joven da unos discursos de mucho sentimiento, salidos desde su corazón. Sin histrionismo, y con una seguridad pasmosa en lo que dice. Suplica a su auditorio que se les unan a su lucha. Discurso frente a una parada de guardias nacionales ataviados con toda la indumentaria antimotines, discurso en un vagón del metro, discurso en plena calle.

La emotividad del discurso centra la atención en el sufrimiento de la joven ante la situación del país. Llorando pide luchar, afirma que estamos en una dictadura, induce el temor a Cuba y al comunismo, reniega del futuro, se indigna ante la represión.

Hay suficientes argumentos y justificaciones para desmontar tales discursos, pero ante las lagrimas y sentimiento de la hermosa joven es preferible callar, no para darle la razón, sino para evitar hacerle mas daño del que ya le han causado.

También tuve oportunidad de escuchar a un joven guarimbero ocasional. Los escuche hablando con sus panas en medio de una jodedera. El chamo gozaba un mundo explicando como en un momentito sacó los tornillos de un poste o semáforo, no quise preguntar ese detalle, y describió como el “bicho” se despedazó contra el piso. Sin duda había en él satisfacción por la “proeza”, y las carcajadas de los compañeros me revelaron lo extraño que llega a ser el ser humano. Sufre o se divierte, ante una causa real o inducida.

Quienes hoy se mantienen atrincherados en esquinas, calles o avenidas, colocando barricadas y armándose con chopos, tumba ranchos y bombas molotov están tan convencidos de que ese es el camino como la joven de los ya comentados discursos.

Tal vez la pureza de la juventud no sea tan pura como parece ya que a la vista hay varios contaminantes visibles para mi en este humilde análisis, pero invisibles para quienes creyeron que había un camino, votaron por él dos veces, y perdieron cuatro veces en dos años.

La joven del emotivo discurso desconoce muchos de los términos que usa en su discurso. Por ejemplo habla de dictadura como algo malo o perverso, y eso no siempre es así. Una dictadura es un estado excepcional que obliga a un líder (presidente o primer ministro) a asumir el control absoluto, para bien o para mal. También reniega de la libertad en Venezuela, confundiendo la libertad con el poder. Todos somos libres para comprar lo que queramos, pero no necesariamente todos podemos comprar lo que queramos, situación que puede llegar a ser frustrante sino no se identifica y discierne a tiempo la diferencia entre el deseo de la necesidad.

El caso del chamo guarimbero ocasional es de película. Me hace recordar la frase “rebelde sin causa”. Pero como esa película de los años 60 ya nadie la recuerda voy a utilizar la frase del “Reality Show” y así nos ubicamos en el presente.

Lo cierto es que atrincherarse para hacerle frente a la Guardia Nacional, utilizando bombas incendiarias y chopos caseros supone una emocionante aventura. Tumbar árboles de madrugada, construir bombas con lo que se tenga a mano, ingeniar tácticas de combate, obedecer a mandos o jerarquías épicas, y correr como el viento para demostrar que se es arrechisimo es tan excitante que vale la pena vivirlo para contarlo.

Lo realmente cierto, y que estos jóvenes no se si lo saben, para mi no, es que la Guardia Nacional apenas esta usando su presencia para tratar de disuadir. En el momento que los grupos atrincherados demuestren el uso de arma de fuego (armas de verdad verdad) y la comunidad que hoy los alberga ya no los soporte, la Guardia Nacional no usará bombas lacrimógenas y perdigones, sino fusiles de asalto.

En ambos comportamientos juveniles existe una convicción de que el mundo esta pendiente o gira en torno a ellos. Creer que cuando se habla en un vagón del metro y luego se monta el video en youtube e instagram, es garantía de que te va a escuchar “todo el mundo” o suponer que trancando dos avenidas y mantenerse atrincherado en ellas es equivalente a trancar “toda la ciudad” o “todo el país” no es normal, es una falsa realidad es una postura mental irracional, una realidad virtual.

Lo peligroso de estas conductas por parte de algunos de nuestros jóvenes no esta en el ahora, sino en el futuro. A estos jóvenes les prometieron un camino para cambiar inmediatamente una realidad económica y social mediante la simple conmutación de quienes hoy ejercen el poder político hacia la oposición y viceversa, y como jóvenes impacientes no están dispuestos a esperar más.

A los jóvenes que hoy suponen que la lucha guarimbera y twitera y feisbuquera es el camino a seguir, no se les puede llamar equivocados pues nadie tiene la verdad absoluta ni la certeza de lo que el futuro nos depara, pero tampoco tienen la razón, pues la vía subversiva que han asumido es por demás quijotesca.

Cuando se es joven se sueña, y por lo general los sueños son visiones hacia el futuro. Cosa por demás hermosa y necesaria para alimentar la ciencia y la creación pero también es cierto que cuando se es joven lo que menos se conoce es de historia.

Cuando se es joven se corre el riesgo de cometer dos errores: 1- tropezar, como humanidad y sociedad, con la misma piedra y 2- Buscar respuestas en el presente o en el futuro.

Solo hay posibilidad de esquivar las piedras del camino y encontrar respuesta a los problemas revisando y comprendiendo la historia. Así que lo que hoy se siente y se padece es consecuencia del pasado, tanto el reciente de los últimos 15 años chavistas, como de los 185 años anteriores de nuestra patria.

Recomiendo leer la historia, escuchar a los viejos, ver las películas y los documentales de época. En todos ellos se van a conseguir como denominadores comunes a la intriga, la manipulación y el interés perverso como causantes de acudir al botón de reset (golpe de estado o acorralar hasta la renuncia del presidente) como solución a la tranca o desajuste del sistema.

En Latinoamérica ha habido más de 300 golpes de estado desde 1810 hasta hoy. Solo en Venezuela podemos contar 7 efectivos o reconocidos como tal y más de 30 intentos fallidos.

Podríamos comparar estas dramáticas pisadas del reset con cualquier otro país desarrollado, pero para no ir tan lejos podemos decir que en USA solo dos son el caso, aunque ninguno de ellos es llamado “golpe de estado” por sus historiadores. Uno, Abraham Lincon (1863) por la Proclamación de Emancipación de los esclavos y el otro, John F. Kennedy (1963) como proponente de una ley de derechos civiles (lucha contra la discriminación racial y religiosa) e intentar dar un viraje a la política guerrerista de USA. En ambos casos el método ha sido el asesinato, encubriendo el golpe acusando a un único hombre que le dio ese día por matar al presidente. Curiosamente en ambos casos el “criminal” fue atrapado, encarcelado y muerto antes que terminaran los funerales de estado del presidente. A esto podemos agregar que tales “golpes de estado” en USA no fueron para cambiar las cosas, sino para evitar que cambiaran.

Por años ha sido tema de estudio tratar de comprender porque en USA no ha habido golpes de estado y muchos científicos sociales han llegado a la sarcástica conclusión: “La razón por la que no ha habido un golpe de estado en USA es porque en USA no hay una embajada de USA”

Difícil es defender a cualquier gobierno, es una especie de síndrome que padecemos los latinos (incluyo a franceses e italianos) para despotricar de quien detenta el poder (así sea de una junta de condominio) y por lo tanto el defensor termina siendo tildado de enchufado, jala bolas o ignorante. También es difícil no parecer que siempre tratamos de echarle la culpa a USA de nuestras propias fallas como pueblo y como nación, en todo caso nuestra desunión nos ha hecho vulnerables y hasta pendejos.

Somos tan indómitos que a nuestros lideres los anhelamos y desechamos como a los pañales desechables, así que para idiotizar a mi propio escrito ruego no que no se tome como una defensa del gobierno sino como un ataque guarimbero, por lo pequeño de mi audiencia y por lo inútil para tratar de convencerla.

manuelgragirena1@gmail.com


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Manuel Gragirena

Profesor Universitario. Ingeniero Electricista. Especialista en Telecomunicaciones. Diploma de Estudios Avanzados en Educación. Ex Sidorista

 manuelgragirena1@gmail.com

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