La trilogía del mal contra adecos y copeyanos. A 11 años del Paro Petrolero

En la historia reciente de América Latina y las dictaduras neoyorquinas-fondomonetaristas, como en el caso de Chile y el derrocamiento del Presidente Salvador Allende, encontramos una estrecha relación funcional entre la dirigencia de los partidos políticos y los autores intelectuales de tales dictaduras. En Chile, como ejemplo clásico, lo que en Venezuela representa Copei, junto con grupos de extrema izquierda, derecha, y de la llamada sociedad civil, constituyeron el brazo propagandístico y ejecutor del golpe de estado. La historia luego nos muestra que muchos de ellos de igual manera fueron perseguidos, encarcelados cuando no asesinados.

Venezuela, tasita de oro negro y de todas las riquezas imaginables, no fue ni es ajena a esa realidad histórica. Durante la cuarta república, el periodo puntofijista, la alta dirigencia de AD y Copei, fueron usados por los jerarcas económicos, grupos de poder, los amos del valle, para saquear las grandes riquezas de la nación. Se instalador en el Congreso Nacional desde donde legislaron contra el pueblo venezolano y un estado de bienestar fuerte, suficiente para todos. Venezuela, la entonces mejor democracia del mundo, a decir de quienes desde el exterior controlaban nuestro destino, cayó en la más grande de las miserias. Adecos y copeyanos se dieron golpes de pechos culpándose mutuamente, sin aclarar los orígenes de tal depravación.

A la llegada de Hugo Chávez, adecos y copeyanos son reinstalados con fuerza, mediática, económica, propagandística. Los amos del valle necesitaban carne de cañón. Lamentablemente, para ellos, una y otra vez sus intrigas contra Chávez y su idea de Patria Grande, de Patria Buena, fracasaría. Cansados de tanta derrota, los amos del valle deciden que la dirigencia adeco copeyana no es útil. Se han convertido a lo largo de los años en verdaderos parásitos. Chávez en todas las ocasiones, políticas, económicas y militares los ha derrotado. Los amos del valle, careta en mano, se lanzan al ruedo político. A tras quedó la época donde adecos y copeyanos constituían el brazo ejecutor.

Hoy, es muy lamentable, que los otrora partidos políticos de masas, del pueblo, de las grandes romerías, AD y COPEI, caminan hacia su extinción. No sería Hugo Chávez quien freiría sus cabezas en aceite hirviente. Sus verdugos, los verdaderos, son los amos del valle, del norte, los que por años los mantuvieron como corderos al frente de la acción depredadora contra el pueblo venezolano. Extrañamente, políticos como Henry Ramos Allup, callan, se esconden…, parecen sumidos en un letargo conservador. No creo que sean ajenos a la situación de exterminio que vivirían de concretarse los planes golpistas de las llamadas elites burguesas. Los amos del valle y sus amos superiores del norte.


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Felipe Marcano


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