El líder que la oposición anhela

La oposición es un mar de confusiones, todo el mundo hala para su lado;
cada quien defiende su parcela y todos hacen los que le viene en gana. No
aparece el líder que conduzca a unas masas que sólo saben maldecir a
Chávez. Nadie genera confianza, nadie tiene un proyecto, nadie suma
cincuenta mil seguidores por cuenta propia. Los mueve el odio, la rabia y
una disociación que les impide pensar y los obliga a repetir burdas
consignas como aquellas de que no hay libertad de expresión, ni derecho a
la propiedad privada.
Conscientes están de su desgracia, pero lucen dispuestos a seguir
viviendo en ella y de ella. De hecho, si ya votaron por un hombrecillo
como Manuel Rosales; siguieron con fe ciega a un hombre de la catadura de
Carlos Ortega y soñaron con la intelectualidad hecha poder en John
Goicochea; no les queda sino el seguir respaldando a quienes los cogollos
le pongan al frente, aunque se trate de descerebradas como Corina
Machado.

La situación, sin embargo es preocupante. Tanto, que hasta el propio
presidente Chávez, comienza a sentir aprensión por el estado en que se
encuentra una oposición, que debería, independientemente de las
diferencias, ayudar a construir un país para todos, pero que en su locura
actúa con la clara intención de arrasar todo lo creado por la Revolución
Bolivariana incluyendo las misiones.
Nadie tiene dudas que al pías lo beneficiaría una oposición más
razonable, menos enferma y con menos dosis de odio, pero para que ello
ocurra hace falta un liderazgo diferente a la cuerda de patarucos y
corruptos que hasta ahora, más que dirigirla, la han manipulado.

En medio de esa reflexión, bien vale la pena preguntarse: ¿Quién es ese
líder? ¿Qué características debería tener? ¿Qué debe asemejarlo y qué
diferenciarlo de quienes hasta ahora han dirigido las masas
antichavistas? y sobre todo ¿Qué tanto anhela la masa que sea diferente?
Abordamos el trabajo de pulsar la opinión que sobre el tema podrían tener
centenares de opositores... nos llevamos una sorpresa mayúscula.
Definitivamente no tienen salvación; se merecen los líderes que tienen;
están condenados al fracaso eterno y a vivir revolcados en el odio, la
carencia de valores y la cultura de la antipatria.

Resulta, que a pesar de exigir y desear un nuevo liderazgo, en la base
opositora se sueña conque ese nuevo líder reúna las características más
importantes de todos aquellos, a los que un momento determinado han
considerado como presidenciables.
Están convencidos, por ejemplo, de que su mecías debe tener una
convicción democrática y un respeto por la constitución similar al
ejemplarizado por Pedro Carmona Estanga.
Del mismo modo, en el seno de esa oposición se sueña con un líder
respetuoso de la libertad de expresión y del derecho de los venezolanos
a estar informados, de la talla de aquel que dijo: “Esa basura que se
llama el canal ocho va fuera del aire. Para ellos, con un líder de esa
solvencia moral, el país estaría salvado.

En materia de derechos humanos, existe la convicción de que nadie mejor
en la oposición que Vivas, Forero y Simonovis para inspirar al nuevo
liderazgo. De ellos se tiene mucho que aprender, piensan, sobre todo en
lo relacionado al uso de la policía para garantizar la seguridad de
todos.
En el manejo financiero de los recursos del Estado los viejos líderes
adecos y copeyanos pueden dictar cátedra al salvador de la oposición,
pero pareciera que sus métodos son demasiado obvios para la masa
opositora de hoy. Por ello, consideran que un hombre probo como Mezerhane
debe ser la fuente de inspiración del nuevo líder.

En la lucha contra la especulación, los opositores defienden el ejemplo
de Zuloaga y esperan que su frase: “Yo si especulo, pero genero fuentes
de trabajo” sea la guía de acción.
La seriedad, la responsabilidad y el hablar siempre con la verdad son
características que la oposición espera estén presentes en su futuro
líder y su máxima aspiración es que ellas sean un calco de lo exhibido a
lo largo de su vida por Ramos Allup. Aquellas pruebas de fraude
electoral, que aseguró presentaría en cuarenta y ocho horas son un
legado que jamás podrá ser dejado de lado.
Por último, en lo referente a valores como lealtad, firmeza de
principios y consecuencia con su propia historia el líder que habrá de
guiar a la oposición tiene mucho que aprender de hombres de la talla de
Ismael García, Teodoro Petkoff, Pablo Medina y Henry Falcón. Se asegura
que si de ellos se asimila el 10%, la oposición, estaría salvada.

Definitivamente no tienen salvación


arellanoa@pdvsa.com



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Alexis Arellano


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