Las generaciones

Hace muchos años en los viejos pasillos de las casas solariegas había una noción de país que empezaba en la propia familia, y se iba abriendo como una telaraña hasta cubrí toda esta tierra.

Esa noción de nuestra pertenecía la fuimos cediendo, entregándola y permitimos que se impusiera otras formas, otros modelos de ver nuestra propia realidad; nos descuidamos tantos que hasta nos negamos a nosotros mismo el tiempo y ese amargo desencuentro nos llevo a buscar desesperadamente otros caminos que nos conduciría a esa forma original que éramos, donde nuestras propias costumbres renacieran otras vez con el día a día de nuestros auténticos valores.

Hoy el camino que elegimos para nuestro rencuentro ha sido largo, tortuoso, aunque hemos tenido logros importantes a tal punto que pudimos darnos cuenta que nos secuestran nuestra forma connatural de ser, ya que no se puede tener una sola visión del país, nadie tiene el derecho de adjudicarse la totalidad de nuestra historia, de nuestras costumbres, de nuestro pensamiento, menos de nuestra forma de amar y amarnos.

Toda crisis trae consigo elementos importantes y el mejor de ellos es el propio aprendizaje, y todos en esta última década hemos aprendido algo, algunos ya saben por lo menos lo que no quieren; otros buscan desesperadamente justificar sus largas caminatas, su enorme esperanza en un sueño de libertad, de justicia y sobretodo de una igualdad que cada día se aleja mas; son muy pocos, pero muy pocos lo que si se le cumplieron sus sueños, sobretodo el de poseer, aunque sea por sobre los cadáveres de sus vecinos; estos últimos reafirma que nuestro camino aún es largo y que los procesos cuando son socio-históricos como el nuestro son de muchos hombres y no de uno exclusividad.

A tal punto que lo hermoso de Bolívar, del mismo que hoy tanto vapulean y de su gesta generacional fue que lo entendió así; de ahí su grandeza al liderizar a una generación de hombres que se comprometieron con su realidad una causa, por un sueño, por un ideal.

No todos eran amigos del Libertador, no todos lo querían; mas el Libertador no mandaba por caprichos, eso le daba un respeto muy particular ante sus compañeros de lucha que por unanimidad amaban a esta nación tan desesperadamente que dieron su juventud, su familia y sus propias vidas por ello.

¿Que hemos dado nosotros a esta patria que nos entrega todo?

doristorrealba@hotmail.com


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Carlos Vicente Torrealba

Escritor / Über maestro en Filosofía / Entrenador de Vida / MTC

 carlosvicentetorrealba@gmail.com      @cartorrealba

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