Qué huele mal en las misiones

 

CRÓNICA DE UNA CONSPIRACIÓN ANUNCIADAHemos llegado al momento tan anunciado desde años atrás, cuando numerosos camaradas pronosticaban que un día de estos, todos los infiltrados en el gobierno y el partido de esta revolución iban a echarnos una vaina de grandes proporciones. Ahora es más comprensible por qué había tantos escuálidos con franela roja, en puestos importantes de todas las misiones. Gente que odia la revolución, que desprecia al pueblo y quisiera ver al Presidente Chávez en una urna. Gente que se cree superior por cualquier fútil motivo. Gente vendida a los enemigos históricos del pueblo.

LAS MISIONES Y SUS PARÁSITOS

En Misión Sucre hay demasiados escuálidos. Incluso algunos se dan el lujo de prohibir que se nombre a Chávez en la aldea, cuando logran atornillarse como coordinadores, en diferentes niveles. O declaran que “no quieren chavistas”, aunque después se lancen para precandidatas a diputadas. A Barrio Adentro le han tirado con todo, para sabotearla y para descalificarla. Los cubanos, camaradas que, alejándose de sus familiares y sus amigos, vienen a curarnos las llagas, los dolores, a ayudarnos a tener mejor calidad de vida; por boca de los medios de la derecha terminaron siendo culpables de todos nuestros males.

Son personas que no nos van a inventar una enfermedad, como en las clínicas, porque no están haciendo negocios con nuestras vidas, como los hacen en la medicina privada. Sin embargo, la infiltración en Barrio Adentro no es tanta, tal vez porque los médicos cubanos han sido criados en revolución, y muy pocos de ellos caen en la red de la derecha reaccionaria. Por eso la torpedean con todos sus medios.


Los bombillos ahorradores, que disminuyeron el calentamiento de nuestro país, pasaron a tener míticos chips para que Fidel Castro en persona escuchara nuestras conversaciones. Las fábricas de carros y tractores en sociedad con Irán, fueron recubiertas con la farsa de que y que son fábricas de bombas atómicas.

LO QUE HUELE A PODRIDO EN MERCAL Y PDVAL

Pero las misiones más contaminadas de escualidez son las que se refieren a la alimentación, las que están destinadas a satisfacer una necesidad básica. Así, Mercal, PDVAL, y todo lo relacionado con la producción de alimentos, han sido víctimas de la más descarada e impune infiltración, a tal grado, que pareciera que los parásitos tienen demasiados padrinos a muy alto nivel que, en el mejor de los casos, pecan de ingenuos por poner a enemigos a dirigir nuestras más preciadas misiones, aquellas que tienen carácter estratégico.

En el campo, aquellos cuyo representante rompió la Ley de Tierras, han asesinado, por medio de sicarios, a cientos de campesinos, para pretender frenar la revolución en el lugar donde se siembra la comida.

Hoy comienzan a aparecer, podridos, alimentos que estaban perdidos. Tal vez el Presidente no podía creer que PDVAL no estaba distribuyendo suficiente comida, porque él firmaba los cheques para que se compraran alimentos para el pueblo, y por lo mucho que confía en la demostrada eficiencia del Ministro Ramírez. Es legendaria la actitud de los escuálidos que dirigían esa distribuidora, de vender al mayor a los negocios, para que los productos fueran revendidos al pueblo con sobreprecio. Pero el golpe maestro es el descubrimiento de los miles de contenedores con comida podrida, aprovechado por los medios oligarcas para denostar contra el socialismo.

LA TRAMOYA DE LOS “INVISIBLES”

La denuncia de Eduardo Samán, recientemente, según la cual ese problema de pérdida de alimentos en los puertos no es nueva y ha sido denunciada, nos muestra que esos hallazgos forman parte de toda una estrategia. Todo un plan para rayar las misiones, en un año electoral. Si luego de las denuncias, las instancias correspondientes hubiesen actuado con eficiencia, se habría abortado a tiempo el plan conspirativo que está en marcha. Y seguramente se seguirán descubriendo los chanchullos que conformaron la gran tramoya que tiene como fin enterrar las misiones de alimentación, para beneficiar a los distribuidores privados que siempre se han enriquecido con el hambre del pueblo.

El componente principal de esta conspiración es la infiltración sistemática, prolongada y muy bien planificada, que en los últimos años se ha venido realizando en el gobierno bolivariano. Seres invisibles, aunque estén a la vista, que negocian con los que tienen debilidad moral y los corrompen, manipulan a los camaradas que aún tienen esperanzas de tener un negocito honesto, haciéndoles creer que el socialismo les impedirá cumplir sus esperanzas. Gente que crea discordias y difunde chismes.

Gente que llega a los más altos cargos. Ya sólo les falta sustituir a Chávez. Sólo que Chávez es insustituible. Y por eso se ocultan cerca de él para brillar con su luz reflejada, para aprovechar la más mínima oportunidad de sabotear desde dentro el proceso revolucionario, de suplantar a los socialistas, a los leales, con piezas claves para beneficiar a la burguesía, que no se ha dormido, y que históricamente ha estado dispuesta a todo con tal de mantener el sistema de explotación a los pueblos.

¿DÓNDE ESTÁN LOS PADRINOS?

¿Quiénes son los involucrados en este atentado contra el pueblo? ¿Quiénes fueron engañados? ¿Quiénes tienen miedo de hablar, cuidando el puesto? ¿Quiénes son los agentes conscientes que están dirigiendo la corrupción dentro del gobierno? ¿Quiénes son los “chavistas” que no aguantaron dos pedidas para corromperse? ¿Dónde están los cómplices, los padrinos y los testaferros?

¿Y dónde los revolucionarios con agallas que van a aprovechar esta oportunidad para contraatacar esta ofensiva de la burguesía?

De las respuestas a estas interrogantes depende que el gobierno bolivariano se deslastre de la corrupción que, como el comején, es capaz de derribar un poderoso árbol como profundas raíces, rompiéndolo desde dentro.

LA MISIÓN REVOLUCIONARIA

La misión de los revolucionarios es, más que nunca y con bisturí, descubrir y desenmascarar a estos infiltrados, aunque nos cueste el desempleo, aunque nos satanicen. Ya llegará el momento en que la verdad florezca. Y esa debe ser una labor masiva.

Con bisturí, porque la lucha contra las infiltraciones debe realizarse con precisión quirúrgica, con el fin de no perjudicar a los verdaderos camaradas, tras los cuales se ocultan estos enemigos, y con el fin de que el proceso de transición al socialismo continúe, eliminando los obstáculos, abriendo los caminos del poder popular.

En las misiones se respira socialismo. Son la semilla germinada de la nueva sociedad, que crecen poco a poco en el ambiente hostil del capitalismo, y cuando tengan mayor fuerza, podrán sustituir a las viejas instituciones, las burguesas. Es natural que nuestros enemigos quieran destruirlas. Y nuestro deber es fortalecer y proteger el socialismo en germen.


andrea.coa@gmail.com




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Andrea Coa


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