Un Aló presidente y una canita al aire

Definitivamente no es nada fácil, predecir lo que va a hacer , en su espacio, quien se ha convertido en el showman, más odiado y más querido por los venezolanos. Un grupito minoritario,que ya está de manicomio, que cada vez que sale a la calle provoca pánico entre la teleaudiencia y de manera especial entre los chamos, debido a las caras demoníacas que lucen, cuando gesticulan, insultan, gritan, lloran, se bataquean, dando un triste espectáculo, que más que rabia, lo que causa es pena ajena y dolor,porque hay en ese lote, gente joven que ha perdido su autoestima, su voluntad y orientación, idiotizada por los códigos que les ha insuflado Globoterror y demás medios del espectro radioeléctrico junto a los impresos, montados en el potro del “Golpe blando”, provocándoles esa terrible enfermedad, que el doctor Fernando Bianco ha definido como infofrenia, una lucha a muerte entre la razón y la idiotez, en la que lamentablemente predomina la última,de allí su furia,sin razonamientos, porque solo entienden que ese mulato de la verruga debe salir de Miraflores a como de lugar. Desgraciadamente están condenados a morir como el cucarachero, porque deseos no preñan.

De la otra parte está la legión de seguidores que ven en cada Aló Presidente una cátedra que les permite comprender muchos fenómenos que ha generado el proceso revolucionario y muchas veces requiere detenerse a escudriñarlos para entender,su origen y sus bondades. Ese público cautivo se ha hecho adicto a un programa que ciertamente es un fenómeno único en la historia de la comunicación social y que seguramente será materia de investigación por parte de los comunicólogos, porque resulta inconcebible y seguros estamos que si uno le refiere a un especialista lo que ocurre con este programa y con el formato que tiene,que si no lo ha visto y si no ha sondeado al público se reiría, diciendo que le estamos coveando o que le estamos montando una fantasía,porque no es comprensible así nada más, que un programa con un formato como el de Aló Presidente, con una sola persona hablando, sobre diversos tópicos entre chistes y anécdotas, sea capaz de mantener a un televidente hasta seis horas frente a la pantalla, para lo cual se preparan en grupos, con sus bebidas espirituosas, parrillas y otros aderezos, o simplemente entre meriendas y café, para dedicar el domingo a ver su Comandante.

El Aló Presidente de este domingo 23 de agosto, tuvo un algo especial, fuera de serie, que lo describimos en el estilo de Hugo Chávez Frías, el llanero: Al tigre de Sabaneta/ se le salió lo veguero/ y con dotes de coplero/ viajó de Hato el frío hasta el meta. Con Don Cristóbal Jiménez / cantando de tu a tu/ casi se leva la luz / en el Aló Presidente. Fue un encuentro entre llaneros/ donde el tiempo no contaba/ y el Aló Presidente en la sabana esperaba/ mientras llovían los aplausos para ese par de copleros.

Vimos a un Hugo Chávez, cabalgando en la sabana a lomos de un brioso caballo, al que bautizó en el acto, como: “Centauro de Mucurita”, haciendo honor a ese sitio, donde el Catire Páez, con su impecable estrategia de guerreo hizo morder el polvo de la derrota a los españoles, proeza en la cual participaron los hermanos Farfán parientes directos de Cristóbal Jiménez. Vimos al Comandante sintiéndose libre como el garcero desparramado en vuelo sobre el ancho estero,alfombrado de lirio sabanero.

La alegría y el amor entrañable, por el llano, sus sabanas, sus rebaños, su gente, los arrozales, garceros y alcaravanes, lo demostró al píe del arpa con esa emoción que solo siente el llanero, cuando el viento cimarrón de la sabana le golpeo el rostro y el pecho,como saludo de bienvenida a su lar nativo. Ciertamente fue un domingo libre del estress de la ciudad, de las medidas extremas de seguridad que debe mantener en las grandes urbes, para evitar ser una tentación para la canalla, que sueña con el

magnicidio y a la cual no se le puede subestimar, porque para eso cobra bien en dolar imperialista.

Esa añoranza de su época de Capitán en Elorza con su mujer y sus retoños, con esa libertad de recorrer sabanas y esteros, de parrandear, de contrapuntear al píe del arpa, conversar con sus numerosos amistades y disfrutar en fiestas patronales, es un contraste con su vida ahora de prisionero voluntario, porque se lo impone el cargo y la responsabilidad que tiene con su pueblo de la américa aborigen, porque esta revolución hace tiempo que dejó de pertenecer exclusivamente a los venezolanos para alzar el vuelo como la golondrina e ir a formar nidos en otros puntos de nuestra patria grande, que cada día siente el trote de la espada de Bolívar por el continente.

Pero ese es el Comandante Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías, hombre humilde, sencillo,con un corazón inmenso como el llano que lo vio nacer allá en la “Linda Barinas”. El hombre que sufre porque no,puede acelerar más el proceso liberador de su pueblo, pero que hace también de las dificultades fortalezas y de la tristeza alegría, demostrando así su calidad de revolucionario, la cual solo existe cuando somos capaces de poner por delante la solidaridad y la capacidad de sacrificarnos, por el bienestar del prójimo.

Por eso es que el pueblo venezolano, jamás cambiará este proceso cargado de amor, de alegría de solidaridad, de calidad de vida y felicidad, por una aventura dominada por el odio,el individualismo,el racismo, la mezquindad,la traición a la patria y la violencia. Definitivamente este pueblo antes que una Guarimba golpista, con caras amargadas y almas secas por el odio, prefiere el amor, la alegría y la hermandad de un Aló Presidente y una canita al aire.

Periodista *

CNP 2414 cd2620@gmail.como cadiz2021@yahoo.es


Esta nota ha sido leída aproximadamente 3367 veces.



Cástor Díaz*

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

Visite el perfil de Cástor Díaz para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:


Notas relacionadas

Revise artículos similares en la sección:
Medios de Comunicación


Revise artículos similares en la sección:
Ideología y Socialismo del Siglo XXI