La artillería blindada del pensamiento de Chávez, la conciencia revolucionaria y los hipercríticos

PRIMERO.- Después de un largo receso en mis artículos enviados a Aporrea, producto de el proceso de inscripción y actualización del PSUV y un ensayo comprometido con el Banco Central de Venezuela (BCV) en el marco de los doscientos años del movimiento independentista venezolano y el LXX aniversario de la citada entidad bancaria (Edición del El Libro del Oro de textos de divulgación general que abordaran el tema del oro en sus dimensión histórica, cultural, ambiental , geológica, antropológica, psicológica, legal y económica); retomo la palabra escrita a través de mis opiniones sobre el proceso revolucionario bolivariano y socialista.

SEGUNDO.- Una vez más Chávez hace una reflexión certera a una crítica que lo coloca como un revolucionario hipersensible a la misma. No he leído a la articulista (Le ruego a la camarada enviarme el artículo a mi correo) en cuestión pero si he leído y recibido en mi correo algunos textos de algunos camaradas que escriben en Aporrea para saber en cuestión mi opinión sobre este asunto de la crítica (vale la reiteración de la peligrosa palabra). Comienzo por exponer la experiencia vivida en el proceso de actualización del PSUV, en donde centenares de camaradas aprovecharon para darnos su opinión sobre la gestión de Chávez. Me llamó poderosamente la atención la detracción de un supuesto “súper revolucionario” hipercrítico, cuya diatriba me pareció muy coincidente con la campaña de “Globoterror” contra la revolución bolivariana y el comandante Hugo Chávez. Me alarmó la defensa que asumió a favor de “Teochoro” Petcoff. lo confronté y le pregunté el porque actualizarse en el PSUV con semejantes reproches y si no sabia quien era el personaje en marras y sus conocidas hazañas – Declaraciones y posiciones contrarrevolucionarias a nivel nacional e internacional, supresión de las prestaciones de los trabajadores en el nefasto gobierno de caldera y la resurrección y fallecimiento de nuevo de su progenitora para un resuelve” por dinero que dice mucho de su moral y su ética de este ex guerrillero venido a menos -- No hubo manera de evitar que se actualizara. Alegó que era su derecho de opinar y criticar y terminó realizando su actualización. Ojo con éste infiltrado.

TERCERO.- “La crítica complaciente” conduce a la adulancia y al desconcierto, a la ocultación de las fallas y los errores. La “crítica constructiva” hecha con objetividad y conciencia revolucionaria es útil a la revolución bolivariana y socialista, es una de las mejores de las artillerías tácticas para mejorar el proceso y marchar seguro hasta la construcción del socialismo. Veamos un ejemplo: el Director del diario VEA, Guillermo García Ponce aseveró las fallas y cuestionó la política informativa del gobierno en los diez años del proceso revolucionario en “Dando y Dando” un programa de televisión que si cumple con el objetivo de informarnos día a día de los logros de la revolución. Esta opinión del periodista coincide con miles de opiniones de revolucionarios que piensan que la información es deficiente. ¿Acaso, no es el propio presidente quien crítica esta falta de información sobre los logros y actividades de su gobierno casi de manera sistemática?

¿No se estará abusando en algunos programas de Radio y TV que defienden el proceso; de la retransmisión de los contenidos de los medios opositores de manera reiterada, convirtiéndose en una caja de resonancia que afecta a personas afectas a la revolución (“La hojilla”, "Los Robertos" etc.)?

CUARTO,- ¿Por qué en el Centro Internacional Miranda (el 2 y 3 de junio) donde se realizó el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo” no se vieron cara nuevas? ¿Acaso no hemos oído hasta el cansancio hablar a estos letrados del intelectual orgánico-Gramsciano? ¿Hay tan escasos intelectuales orgánicos dentro del proceso? No se debe extrañar entonces la enorme cantidad de intelectuales y artistas que andan a la deriva (asuntos este que trataré en posteriores artículos). No tengo duda alguna. La calidad no riñe con la revolución ni con la cantidad. Ya diferenciaba Julio Cortázar este asunto en el “Arte de la revolución”” y “La revolución en el Arte”, libro que testimonia el debate que sostuvo el escritor revolucionario argentino con el intelectual cubano Oscar Collazo en los años sesenta – Cortázar escribía: “ El papel del escritor, del artista del intelectual dentro de la revolución -- en primer lugar es escribir bien. Y ... la poesía y la narrativa sean mejores dentro de ella. Yo agregaría a las artes visuales, la música, el teatro, la danza, el cine, la arquitectura etc. En la cuarta república luchamos a brazo partido contra las elites y sus intelectuales. Muchos de ellos se disfrazan de “rojo rojitos” pero son como el rábano. Algunos se rajaron y cantaron como pajaritos.

Ocupan prominentes cargos ( tal como usted lo dijo, Sr. presidente en el Aló Presidente del domingo 21 de Junio). Aporrea (en esa página WEB a favor de la revolución, hay intelectuales orgánicos en abundancia) debería organizar un encuentro nacional de artistas e intelectuales para discutir sobre su papel en la revolución. Evaluar sus aportes y organizarnos. Críticas vendrán. Unas se aceptaran y la mal intencionadas y reaccionaras resbalaran por la pendiente de la contrarrevolución; pero nuestra revolución Bolivariana y Socialista continuará su marcha inexorable.



Antojofel@hotmail.com


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Antonio Fernández Lunardi


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