"Nada es tan peligroso como dejar permanecer a Globovisión tanto tiempo… los locos se acostumbran a obedecerle y él a mandarlos”

Verdaderamente que el pueblo mayoritariamente se resiste a comer palangre. Todos recordamos cuando “El Nacional” y Globovisión le pasaron una jugosa bolsa de plata al señor Óscar Lucien, traidor a su patria, para que montara la payasada del Comando Angustura. Corrieron y se fueron a Altamira y desplegaron un enorme cartel con el rostro de Bolívar y aquella frase famosa en el Congreso de Angostura; la mostraron y la repartieron hasta lo indecible, y sin embargo ellos, los de la oposición no se la aprendieron bien. La cosa era con ellos, porque como conejillos de indias estaban cumpliendo al pie de la letra el mandato de Globovisión. Allí fue cuando la oposición se metió en angostura realmente, en el terreno que mejor maneja el Presidente Chávez. Nuestro Presidente les tomó la palabra y los invitó al combate de las ideas. Pero nadie en la oposición tiene ideas sino bombas molotovs, candela para quemar el Ávila, odio retinto, obcecación delirante, una horrible tozudez y una descomunal ignorancia sobre nuestra historia. Por eso entonces se buscaron a los malandritos ricos y malcriados para ponerlos por delante; lechuguinos que se pasean todos los días por universidades privadas o autónomas (de toda autonomía) con una mediocridad que le pone a uno hasta los pelos del pubis de punta. Fue por ello por lo que Chávez y el pueblo se los echó en regla.

Ahora todos están llorando, y otra vez siguen con las mismas ridiculeces del pasado: que si el abuso de poder, que si la tinta no indeleble era un fiasco, que si los problemas con la pantalla sensible de las máquinas de votación, que si la campaña indebida el mismo 15-F, que si el abusos de coordinadores de centro y de funcionarios del Plan República, que si el obsceno ventajismo oficial, que si el complot de los poderes públicos contra la voluntad popular expresada el 2-D (como si la respuesta del 15-F no hubiese demostrado que fue mil veces más arrolladora). La cerrazón de la consigna “No es NO” fue la brutalidad más grande jamás vista. Todavía después de haber sido horriblemente aplastados la balbucean. Y para completar, Ramos Allup que se cansó de meter la pata con lo de la espoleta y “tú no me vas a provocar”, ahora quiere venir a darles lecciones de moralidad a sus pares. Qué desastre.

Ahora Lucien dice que el resultado ha sido trágico: la democracia está herida de muerte al suprimir el principio fundamental de la alternabilidad en los cargos de elección popular. Y eso que a la oposición se le explicó hasta la saciedad que eso de la “alternabilidad” es un adefesio de los adecos y copeyanos. Y ellos dentro de la oposición deberían aplicarse eso de la alternabilidad con los medios de comunicación, por ejemplo, porque resulta que desde hace 10 años quienes les gobiernan a ellos son las palangre empresarial. Ante eso ellos no piden alternabilidad alguna. ¿Por qué no le dicen a Ravell, Bobolongo y al Matacuras que ya está bueno? Y todavía siguen con la pendejada de seguir refiriéndose a Chávez como el “tenientico coronel”. Ahí pues está el desprecio a la majestad presidencial y al pueblo que lo ha elegido y ratificado una docena de veces en la presidencia. Aquello desfigurado de que "Nada es tan peligroso como dejar permanecer durante largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerlo y él a mandarlo: de donde se origina la usurpación y la tiranía", les resultó igualmente catastrófico porque Bolívar definitivamente le pertenece al pueblo. Hoy nada es tan peligroso como que Chávez no permanezca durante largo tiempo en el poder. Chávez no tiene nada que ver con el tirano Gómez ni con Pérez Jiménez que nunca hicieron realmente elecciones libres y transparentes.

Ahora bien, la oposición cree que esos 5 millones de votos son de ellos, y esto es totalmente falso; también son de Chávez porque es él el centro del odio que le lanzan. Son votos productos de la enfermedad inoculada por los medios. Ya los locos de la oposición no soportan más la carga de iniquidad y locura que han echado los medios sobre sus hombros. Son 5 millones de venezolanos estragados por la imposición de una agenda política que ansía violencia, sangre y que caiga una maldición sobre Venezuela. Son 5 millones de venezolanos que no saben en qué palo ahorcarse. Sin convicción de nada, sin principios y sin patria.

jsantroz@gmail.com


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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