Fin de la teledictadura

RCTV ¡Nunca mas!

“Nuestra división, y no las armas españolas, nos tornó a la esclavitud”

Simón Bolívar. Manifiesto de Cartagena

La idea de llegar a la unidad en momentos cuando el imperialismo ataca furioso desde todos sus frentes a la revolución socialista bolivariana forma parte de la respuesta hábil que todo revolucionario debe dar eficazmente. Sólo así podremos manifestar en la práctica el ideario legítimo bolivariano anti-imperialista que siempre buscó la integración digna de los pueblos soberanos de la América nuestra. A raíz de logros que el gobierno bolivariano da paso a paso hacia la justicia social acelerado por medio de la activación de los 5 motores constituyentes el régimen imperial utiliza una estrategia multifacética de ataque con el arma preferida en su escenario interno, la información.

La dictadura mundial procura por medios comunicativos desestabilizar absolutamente todos los aspectos de la conciencia y la percepción humanas. En este sentido hemos llegado a la realidad de tener que asumir que ya no existe diferencia entre un atentado y un accidente. O sea que a través del atentado o del accidente se alcanza lo que antes se conseguía por medio de guerras y revoluciones.

¿Cuál es la metodología? Crear pánico, infundir miedo, porque estos son los argumentos de la política moderna. Estamos dominados por el miedo y el pánico a la inseguridad, que los medios de información lacayos del imperio exacerban, y que los partidos políticos que siguen la línea del Pentágono apoyan en el terreno de la guerra directa atacando edificios (Concejo Municipal de Miranda, Embajada de Bolivia), y personalidades emblemáticas del proceso (Arquímedes Franco, Yanis Chimaras, Danilo Anderson) como representantes del mundo empresarial sin identificación política directa (Sindoni), ganaderos (secuestro-vacuna) que viven en la frontera con Colombia, etc.

El pánico anula el lugar de la reflexión, y es ahí donde interviene el papel de la prensa que sigue un plan ideológico predeterminado (imperialismo fascista) y toma la dirección para enseñar en “qué pensar” a través de una agenda pública de noticias que todo el mundo sigue “inconscientemente”. El siguiente paso lo ejecutan dos elementos (bélicos mediáticos) de la información, la publicidad y la propaganda, que desvían la atención hacia dónde le conviene al sistema capitalista (neoliberalismo) que “mire el ojo y oiga el oído” de las masas. Estas dos últimas (publicidad y propaganda) se encargan de matizar “cómo vamos a pensar”. Prensa, publicidad y propaganda son las “tres gracias” del imperio gringo que las utiliza para imponer una ideología determinada, la del materialismo capitalista. Y así mantener a la población en un sistema de pensamientos e ideas alineados al mundo virtual con antivalores neoliberales.

Cuando nos “desinformamos”, buscamos en los archivos, investigamos y sacudimos de nuestra mente bombardeada por los medios, logramos salirnos de este laberinto mediático, rompemos el cerco dispuesto para disociarnos. Pensamiento y emoción se ven así manipulados por la tecnología de los mass media que son las armas que atacan impunemente en tiempo real sobre todo a los pueblos que están luchando por su libertad y soberanía.

El imperio pretende estandarizar la opinión pública (pensamiento único) y sincronizar las emociones (sentimiento único) a fin de robotizar a las masas y dirigirlas a su antojo. ¿Cuál es la matriz de opinión que están creando? Que el mundo actual vive un estado de guerra civil global, y que por su puesto los EEUU, territorio de las multinacionales que sostienen el sistema narcocapitalista y su narcoeconomía globalizada, son los únicos que pueden poner orden.

Los medios en manos del imperialismo de las multinacionales crean el reflejo condicionado que reemplaza a la reflexión en comunidad, aspiración de la democracia representativa pasando por encima del estado de derecho internacional y dando un golpe de estado a la democracia como sistema de gobierno de las mayorías.

De la reflexión común al reflejo electoral que viene dado por la influencia de la televisión privada reemplazando a la prensa escrita. De ahí que un accidente puede transformarse en un hecho político (véase el caso del tecnológico de Virginia) que permite atacar mediáticamente la raza asiática (indirectamente a Corea del Norte) que reflejan las imágenes del estudiante asesino.

El sistema capitalista neoliberal va disociando las facultades mentales humanas y de poseer una inteligencia pasamos al dominio de los instintos que son orientados por los reflejos condicionados que a su vez están “educados” por un sistemático orden de informaciones que tienen por objetivo crear pánico y miedo para desplazar el acto de la reflexión a los medios de comunicación social privados que imponen las matrices de opinión y sincronizan las emociones populares, determinando así un “estado de ánimo” cuyo fin es inducir a cambiar un gobierno, quitar un gobernante, materializar una ruptura radical política y de gobierno o simplemente generar el caos.

La guerra mundial en la que estamos sumergidos no es substancial, con ejércitos, banderas y enemigos, sino accidental, en la que todo es imprevisto, el enemigo es anónimo y en la que las acciones se asemejan a accidentes. Hoy la urgencia de un líder político pasa por ser capaz de repolitizar el mundo, darle sentido, inteligencia, a los hechos que vivimos como lo está haciendo nuestro Comandante Hugo Chávez capaz de educar y orientar hacia el estudio constante y la investigación para poder hacer uso independiente y autónomo de la información. Para poder tomar conciencia revolucionaria y después de esto alimentar y fortalecer la conciencia revolucionaria en la práctica socialista bolivariana.

La teledictadura es la voz del imperialismo mediático arropado por los partidos políticos que aún sobreviven del dinero del narcoimperialismo, defendida por narcoempresarios que disfrazan sus delitos en el exterior con una falsa apariencia de defensores de los derechos humanos. Conspiran en tiempo real involucrando organismos internacionales que son verdaderas fachadas del régimen plutocrático del imperialismo de las multinacionales. Presionan al senado de algún país para que se pronuncie en contra del proceso revolucionario socialista bolivariano para defender la teledictadura. Sostienen a infinidad de organizaciones no gubernamentales que funcionan como partidos para desestabilizar al gobierno.

El modelo de los tele evangelistas será incorporado por los medios para producir un “trance colectivo” que es la sincronización de las emociones dirigidas contra un objetivo específico que la teledictadura señala con el dedo del plutócrata como “factor desestabilizador”, “Estado forajido”, “eje del mal”, “grupo terrorista”…

Cuando vayas a prender el televisor, incluso antes de leer el periódico, o escuchar la radio, no te olvides que estás siendo objeto de una máquina global de manipulación psicoemocional que ha fabricado esa publicidad, esa propaganda, esa noticia mucho antes incluso de que ocurra con la intención de producirte la mayor cantidad de angustia en la menor cantidad de tiempo.

RCTV es la teledictadura que durante 53 años ha pretendido imponer un pensamiento único, y ha querido afanosamente unificar las emociones del venezolano para someterlo al influjo de un régimen asesino mostrándoselo como “providencial”. Sus defensores a diario manifiestan sin vergüenza el fundamentalismo evangelizador televisado de un ideario neoconservador que es capaz de tapar más de 700 mil muertos en Irak, y 3500 gringos sacrificados en esa guerra de mentiras; y simultáneamente denunciar violaciones de los derechos humanos en países que no pueden defenderse de la maquinaria asesina de teleimperialismo yanki.

Simón Bolívar vivió 47 años y nos legó la misión ineludible de liberar al pueblo de las cadenas de la opresión y la esclavitud que provienen de la desunión, la ignorancia y el egoísmo. RCTV tiene 53 años privándonos de la verdadera unidad disfrazándose de “identidad criolla”. Su exilio será hacia el territorio de la televisión por cable desde donde seguirá teledictando qué pensar y cómo pensar a Venezuela y al mundo. Nosotros les decimos, ¡No volverán! ¡No pasarán! ¡Patria Socialismo o Muerte! ¡Viva Chávez!

Mforti9@cantv.net


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Mario Forti

Astrólogo, filósofo, músico, tatankisi, escritor, poeta, critico, ddhh, tarotista, taoista, lector, meditación, yoga, sanación, terapias shamánicas integradoras

 mforti9@gmail.com      @mforti9

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