Marcel se buscó padrino

La decisión presidencial de no renovarle la concesión a RCTV provocó en Marcel Granier una respuesta típica de los disociados. Con soberbia afirmó que su concesión expiraba por allá por el 2025 y que Chávez no tenía autoridad moral para acusarlo de golpista.
Esa primera reacción sólo sirvió para dejar evidencia de cuan disociado está el esposo de la dueña del canal en cuestión. Marcel no parece enterado de que la esperanza cifrada en el candidato que le devolvería el poder que en tiempos de la cuarta hacía temblar ministros y presidentes, se esfumó el pasado tres de diciembre. Esa disociación le impide ver cuales son las condiciones reales del país en el que vive y quien ejerce la autoridad, por libérrima decisión popular.

Pero Marcel tiene amigos y asesores, y estos deben haberle dicho que su postura sería buena para coger cámara y mantener la controversia, pero poco o nada podría lograr calificando al gobierno de dictatorial y esgrimiendo la libertad de expresión como argumento para que le renovaran una concesión que pierde por múltiples violaciones a la ley.
Cual Cooperfield cualquiera se sacó un as de la manga… un padrino llamado Urosa Sabino.
Siempre pensando como si estuviera en la cuarta, apela una vez más a los jerarcas de la Iglesia para que salga en su defensa. A fin de cuentas, ¿para qué otra cosa ha servido, a lo largo de la historia, la mayoría de los obispos, cardenales y papas, sino para defender los intereses de las oligarquías?

Urosa con un caradurismo que ya no asombra a nadie, a esgrimido, en defensa de Granier, que el país gana si hay medios diferentes y si hay una libertad completa de opinión, y que es necesario que podamos contar con un canal de tanta tradición e importancia como lo es RCTV.
¡Ya está! De seguro dijeron. Chávez para evitar una nueva confrontación con la Iglesia, cede y seguimos con la fiesta.
¡Ilusos! no parecen entender que para el gobierno y los siete millones y medio de venezolanos que lo respaldan, las opiniones de Urosa, Rosalio, Porras y compañía tienen el mismo peso y valor que pudieran tener las de Oswaldo Álvarez Paz, Antonio Ledezma, Manuel Rosales, Patricia Poleo, Manuel Cova o Carlos Orterga… En esta Venezuela bolivariana ya las sotanas ni intimidan ni cuentan el respeto de otrora.

De posiciones bolsiclonas y parcializadas como las de Urosa Sabino, los venezolanos tenemos como para escribir una enciclopedia. Que el Cardenal manifieste su preocupación porque no le renueven la concesión a su pana, es un hecho perfectamente previsible; y que no luzca enterado de la forma como han usado un canal de televisión para vender violencia y pornografía, para conspirar contra el gobierno, para aupar y respaldar una dictadura, para manipular información e incluso para negarse a informar sobre hechos de importancia para el país, es también una posición con la cual Urosa no sorprende a nadie.
De hecho, si a cualquier venezolano le hubiésemos preguntado cuál sería la reacción de Cardenal, antes de que esta se produjera, de seguro habría respondido que la misma de Leopoldo López o a Ramos Allup.

El gobierno ha respondido al padrino de Marcel, como tenía que responderle… la decisión es irrevocable.
Qué se trata de una revancha. Pues que lo tomen de esa manera si eso los hace felices. La verdad es que el gobierno está ajustado a derecho, está haciendo lo que exige la mayoría de los venezolanos y está defendiendo un derecho consagrado en la constitución como lo es el que tiene el colectivo a recibir información oportuna y veraz.
Para finalizar a Marcel le decimos nuevamente: chao Marcel, y al padrino Cardenal: nos vemos la próxima vez que salga a cumplir con el mandato de su Dios de defender los intereses de los oligarcas; por encima de los del pueblo.


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Alexis Arellano


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