Contrainformando

Por desgracia, la Sociedad Venezolana al igual que la Revolución Socialista, no han podido desligarse del idiotismo virtual creado por las redes sociales del siglo XXI. Son muy pocos los venezolanos que aprendieron a decirle NO a las temibles aberraciones capitalistas llamadas Twitter, Facebook, Instagram, Youtube, Google+ y demás engendros corporativos, que se encargan de carcomer la razón humanista y envenenar la sabiduría del corazón rojo rojito.

Lamentablemente, el proceso comunicacional gestado por la Revolución Venezolana y sus organismos gubernamentales, vienen asumiendo una actitud pasiva al NO desenmarañar esos senderos de oscuridad telemática, transformándose en verdaderos cómplices de la retaliación moral y ética que se agudiza en las calles, plazas y oficinas del tricolor patrio. De hecho, la mayoría de los medios públicos venezolanos emplean la multitudinaria plataforma gringa, para informar sobre el acontecer noticioso del país, evidenciando una sumisa alienación mediática que complace los bajos instintos del Tío Sam.

Por ejemplo, el incongruente Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci), proyectado a redireccionar la matriz comunicacional venezolana, en aras de alcanzar la "soberanía informativa" para difundir verdades absolutas por encima de verdades relativas, también recurre a las redes sociales estadounidenses para mendigar el pulgar levantado "Me gusta", y así motivarse a seguir reportando con la clásica obediencia al Imperio. La misma denigrante situación se ha visualizado en distintos programas transmitidos por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), en los que hemos visto desde las costosísimas Macbooks con el logo de la manzana podrida, hasta los atractivos ipads con el logo de la manzana de la discordia.

Definitivamente existe una gigantesca incongruencia entre lo dicho y lo hecho por los transculturizados medios públicos venezolanos. Nos preguntamos ¿Por qué prefieren comer una repulsiva Apple que ver los ojos de una autóctona Vit? Si la empresa Venezolana de Industria Tecnológica, está fabricando y ensamblando equipos informáticos bolivarianos hechos en tiempos de socialismo, es contradictorio que veamos desfilar los antivalores yanquis en los estudios de televisión pseudo-revolucionarios.

La falta de confianza ideológica de unos, demuestra la clara desconfianza ideológica de otros. Nos seguimos preguntando ¿Por qué organismos públicos como el Minci, Sibci o Conatel, no construyen en mancomunidad una red social venezolana, bolivariana y revolucionaria, que sea independiente del aparato comunicacional extranjero? Pese a los infructuosos esfuerzos aislados para lograrlo, es obvio que la adicción de "tuitear" y compartir productos informativos foráneos, es demasiado fuerte en las tierras venezolanas, siendo imposible rescatar el discernimiento socialista en detrimento del egocentrismo anglosajón. O quizás, no se tenga fe en la gente de carne y hueso que vive atrapada en el sonambulismo de un pin, y que probablemente, jamás apoye a una chimba red social hecha con sello tecnológico venezolano.

No se trata de competir con la interactividad digital "Made in USA", sino establecer una infraestructura comunicacional autónoma, informando a los venezolanos con la prontitud e inmediatez que obliga el hecho noticioso generado, pero sin tenerle que lamer la mano al infernal reino de Silicon Valley. Por ejemplo, Cuba tiene exitosas herramientas virtuales para compartir conocimiento e interrelacionarse socialmente, como Ecured y Cubared, que no crean un peligroso libertinaje entre los usuarios registrados, y existe un mayor grado de privacidad al conectarse a la Internet, evitando los típicos fraudes, raptos, estafas, chantajes, y amargos sin sabores que dejan las famosas redes internacionales.

Sabemos que Venezuela continúa dependiendo de los sucios fusibles norteamericanos, para prender las máquinas computarizadas que navegan por la superautopista de la información. Quien lo niegue, simplemente miente. Aunque desde la aparición del decreto 3.390 en el año 2004, se implementó con carácter de obligatoriedad el uso del software libre en los entes oficiales de la administración pública, es consabido que sus hiperactivos empleados no sueltan el Blackberry o el Iphone para chatear en Whatsapp durante las "25" horas del día. Además, los satélites Miranda y Bolívar quedaron rezagados en la lucha criolla por acortar la brecha digital que impera en la actualidad, y alcanzar la utópica soberanía tecnológica en beneficio del astuto pingüino.

No obstante, la ausencia de una multidisciplinaria política comunicacional en el entorno tecnológico venezolano, nos adentra en la clásica perfidia del tira y encoge, que es aprovechada por el bizarro espectro informativo de los medios privados nacionales, para magnificar las secuelas del genocidio, etnocidio y ecocidio. Al ser esclavos del pentágono, ellos utilizan las redes sociales para generar zozobra, angustia y desasosiego en la cegada población venezolana. Tienen el poder de controlar las rutas de las guarimbas, la quema de árboles patrimoniales, los carritos chocones en Charallave y el desabastecimiento de alimentos, con tan sólo teclear los 140 caracteres de un infernal pájaro azulejo, que juega con la vida de las personas sin importarle el fatal destino de sus crías.

Ellos viven destapando la alcantarilla de insultos, vulgaridades e improperios a vox populi, porque saben que la Revolución necesita responder con el mismo arsenal de insultos, vulgaridades e improperios a la oposición. Al final de la jornada laboral, todos los venezolanos se alimentan de la misma carroña comunicacional, que es dejada en estado de putrefacción por el águila calva. El pecado de los interlocutores de turno, acrecienta el morbo entre emisores y receptores, quienes en cualquier momento pueden intercambiar el rol de víctimas a victimarios. Por ese motivo, vemos que el infranqueable escenario político, social, económico y cultural, que asfixia la mente de la opinión pública venezolana, se convierte en un gran casco a prueba de balas, que se intenta corromper a punta de palabras.

Ante tanta locura comunicacional en Venezuela, debemos explicar tres conceptos claves referentes al proceso informativo que representamos a diario. La información es la adquisición de conocimientos que pretenden ampliar o precisar lo que se sabe respecto a un tema o tópico determinado. Lo que aún se desconoce sobre una materia en particular, pertenece a la Desinformación, que es la carencia de información denotada por la ignorancia hacia el contenido específico. La mencionada Desinformación, suele ser parte de la manipulación informativa de factores de poder, que buscan ocultar o tergiversar datos, que no conviene que sean revelados a la ciudadanía. De allí nace la Contrainformación, que transmite una visión alternativa del hecho informativo, desde una perspectiva objetiva, verídica y neutral, sin recibir incentivos económicos externos.

Sin embargo, la Contrainformación no se aprende tomando apuntes en las aulas de la universidad, tampoco pagando el diezmo en la iglesia mercantilista, ni fumando crack con los panas de la calle, porque la contrainformación es un sentimiento que se expresa de forma supracomunicacional, buscando informar desde un enfoque crítico, holístico y laico. Para tal fin, se acaba con la percepción mundana de los hechos que ocurren dentro o fuera de la colectividad, los cuales tienden a ser viciados por la horda noticiosa de los medios tradicionales, que transforman la risa en llanto, la bala en masacre y el amarillismo en un rentable sensacionalismo confeso.

Cuando se contrainforma, se está informando en blanco y negro los sucesos acaecidos a nivel nacional o internacional, sin la intromisión de palancas, palangres y pancartas, que acarrean el despotismo, la burocracia y la corrupción. Es la fórmula magistral del periodismo contemporáneo. En tal sentido, la raíz deontológica de la Contrainformación, exige el contacto in situ con la realidad de la noticia, para no depender de las tendenciosas agencias informativas, que venden el paquete de chimentos al mejor postor de la cuadra rotativa.

En Venezuela es complejo hallar luces mentalmente sanas, que contrainformen el arco iris de la desinformación, impuesto por los disociados medios de comunicación privados. Recuerda que contrainformar NO es decir que lo mataron de un tiro en la cabeza, porque no quiso que el "choro" le robara el celular, la motocicleta o el spark dorado. Eso es seguir desinformando a la gente. Contrainformar es decir que el híper-consumismo de los venezolanos por culpa de la nefasta transculturación que se amplifica en el país, hace que prefieran perder la vida y caer en los brazos de la muerte, para no sacrificar ese pedazo de metal contaminante.

Recuerda que contrainformar NO es decir que la falta de pañales desechables, desodorantes y jabones, tiene a los consumidores haciendo "maromas" para cuidar la higiene personal. Eso es seguir desinformando a la gente. Contrainformar es decir que el desabastecimiento de productos de primera necesidad, es creado por la dependencia de los venezolanos a la toxicidad de las marcas comerciales extranjeras, que los mantiene esclavizados a pagar en efectivo, con débito o tarjeta de crédito, todos esos artículos de consumo masivo que los llevan a pelear, robar y hurtar en nombre de la barbarie humana, sin saber que frente a sus ojos hay un mar de plantas naturales, que limpian nuestro cuerpo sin gastar un centavo.

Recuerda que contrainformar NO es decir que la plaza de toros Monumental de Maracaibo, espera con alegría la llegada del cartel taurino para la gran feria zuliana en honor a la virgen de la Chinita. Eso es seguir desinformando a la gente. Contrainformar es decir que la miseria espiritual de los zulianos es tan pero tan grande, que disfrutan viendo como un indefenso animal es asesinado en vivo y directo, mientras la gente aplaude, se emborracha y ofrenda con rosas a la horrible cobardía de un torero, que se queda sorprendido al ver que un país supuestamente "ecococialista", permite que se sacrifique la vida de la biodiversidad en pleno siglo XXI.

Ahora bien, para que exista la oportuna Contrainformación deben invocarse a los tres pilares comunicacionales que viabilizan la difusión de esos contenidos. La libertad de expresión significa poder emitir opiniones, juicios de valor o puntos de vista, sin miedo a represalias legales o desquites personales que castiguen el atrevimiento a comunicarse en sociedad. La libertad de información es el derecho de las personas a estar informadas sobre un hecho de orden público, y tener libre acceso a las fuentes que lo informan. La libertad de pensamiento se refiere a la posibilidad de volar por los aires galácticos del Universo, sin tener que pedirle permiso al Sol y a la Luna.

Como Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso, egresado de la Universidad del Zulia en el año 2008, me duele observar la gran cantidad de profesionales que venden su alma al Diablo, para conseguir dinero constante y sonante. Pasan cinco años quemándose las pestañas, deseando convertir la preciada sindéresis académica en una siniestra mercancía, que se lucra justificando el fin por el medio para conseguirlo. Actualmente me dedico a publicar contenidos originales, que abarcan textos periodísticos del género informativo y de opinión, dentro de mi propio sitio Web llamado Ekologia (ekologia.com.ve).

En dicho espacio virtual, no existe la frivolidad de Twitter y Facebook, ni tampoco le pedimos a los cyber-nautas que hagan donativos vía PayPal para mantener el servidor en línea. Considero que lo importante es informar como un deber social y NO como una estrategia comercial para comprar visitantes. Lo afirmo, pues basta con apreciar los portales Web de los medios privados venezolanos, para observar los alucinantes banners publicitarios, los invasivos símbolos de las redes sociales y demás materiales propagandísticos, que dejan a la información en un relegado segundo plano, siendo la excusa perfecta para seguir vendiendo la parodia a full color.

Para colmo de males, tenemos un Colegio Nacional de Periodistas (CNP) que es un hermético nido de abejorros, el cual no ayuda a nada ni a nadie por voluntad propia, y que de seguro, desconoce el significado de la Contrainformación. En paralelo, le seguimos llevando el cuento a los medios impresos de la oligarquía venezolana, que continúan publicando basura en sus diarios, revistas y semanarios. Seamos sinceros, ya nadie lee esos bodrios de tinta ensangrentada, entendiendo que "leer la prensa", NO es ojear la página principal del periódico en 30 segundos de tiempo desperdiciado, para luego dejarlo abandonado en la red de telarañas que cubre el garaje. Cabe destacar, que detrás de esas publicaciones, se emplea muchísima pulpa de celulosa extraída mediante la tala de millones de árboles, y se deforestan los bosques de la agonizante Amazonía.

En contraposición, queremos felicitar al portal Web Aporrea, que es un gran medio de comunicación alternativa, el cual reconoce la relevancia del trinomio Hombre-Medio-Sociedad, para desempeñar un rol proactivo en las comunidades venezolanas. En Aporrea si existe libertad de expresión, siendo este articulo de opinión la mejor prueba de ello. Aquí si es posible contrainformar, y proyectar nuevas líneas de investigación que avivan el interés informativo de los lectores.

Tal señalamiento, lo enfatizamos pensando en los niños y adolescentes que no tienen la culpa de tanta agresividad política que predomina en Venezuela. Los chamos son adoctrinados a creer en promesas vacías de la izquierda o de la derecha, mientras que sus irresponsables padres les compran teléfonos celulares para que entren en las redes sociales y se pongan a la "moda", sin considerar los peligros a los que se enfrentan. Es vital que los medios públicos y privados venezolanos, reflexionen sobre la uni-direccionalidad de sus contenidos, y aprendan a contrainformar a favor de la solidaridad, de la tolerancia y del respeto entre compatriotas que viven, sueñan y trabajan en nuestra querida patria revolucionaria.

carlosfermin123@hotmail.com

carlosrupertofermin.wordpress.com

http://ekologia.com.ve/



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Carlos Fermín

Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso, LUZ. Ekologia.com.ve es su cibermedio ecológico en la Web.

 carlosfermin123@hotmail.com      @ecocidios

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