Cala: y la libertad de expresión

Existen camaradas que creen no es necesario observar o escuchar programas que se realizan en medios de comunicación privados. Eso lo respeto, pero no lo comparto. Un ejemplo basta: para poder elaborar el escrito que lleva por título “Cala: y la libertad de expresión” he tenido que ver y escuchar, obligatoriamente, las entrevistas que hace ese joven periodista de origen cubano y residenciado en Estados Unidos y que labora para CNN. No es de mi incumbencia ponerme a indagar elementos para juzgarlo en su condición de periodista. Sé, que de acuerdo a su ideología en favor del capitalismo, hace bien su trabajo, pero como nada es perfecto en este mundo deja ver con suficiente claridad su parcialidad extrema en contra del ideal socialista sin necesidad de que tengamos que usar una lupa y unos audífonos para saberlo. De seguro, para los señores capitalistas y los defensores de la propiedad privada es el periodista ideal para el estilo de programa que realiza. Eso, igualmente, se respeta. Sin embargo, se puede laborar en una empresa de comunicación privada y ser un buen periodista y, especialmente, cuando se dedica a la investigación social y no a deformar realidades para propagar mentiras argumentando que ese es su trabajo, que no es dueño delmedio y por ello le pagan.

El genio militar conocido en la historia como Napoleón Bonaparte sostenía que cinco periódicos hostiles a una causa eran más peligrosos que cien mil hombres en un campo de batalla. Nuestro Libertador, Simón Bolívar, tuvo en alta estima a la prensa y llamó a la imprenta la artillería del pensamiento. Pues, bien, hablemos no del periodista Cala sino de sus programas de entrevistas por la televisión CNN, de sus hostilidades a la causa del socialismo y de cómo CNN dispara morteros como un arma de artillería contra ideas que custionan, por inhumano y salvaje, el modo capitalista de producción y de vida.

Durante varias semanas se ha dedicado a realizar entrevistas selectivas donde cuyo tema central era la libertad de expresión. Precisamente, un tema sobre el cual CNN no es muy fiel a la objetividad o a la verdad. Debemos reconocer que en este mundo es bastante difícil que quienes no sean dueños de medios de producción ni de riqueza monetaria y deban vender su fuerza de trabajo –como periodistas- se conviertan en críticos de sus contratantes. Pero me atrevería decir que es mucho más factible o cierto que un periodista, que profese la ideología comunista, sea un crítico a un régimen que apoya que un periodista, que comulgue con cualquier otra ideología menos la marxista, criticar al capitalismo trabajando en un medio de comunicación privado de la dimensión de CNN. Al lado del buen salario está el caché que se gana siendo visto y escuchado por millones de personas.

La comunicación –en este caso el periodismo- no es una abstracción ni la realizan duendes dándole martillazos a los clavos para abrir huecos en paredes. No, se realiza para crear matrices de opinión –a favor o en contra- en torno a problemáticas vitales de la sociedad o, más concretamente, en pro o en contra de una causa doctrinaria. El capitalismo no puede crear medios de comunicación para informar verazmente sobre todas y cada una de las realidades que trata, no va a denunciar sus propias tropelías, no va a darles la razón a sus adversarios. No olvidemos que la función esencial de un medio de comunicación capitalista o privado es la obtención de dinero defendiendo los intereses económicos del capitalismo y no los morales creando falsas espectativas en la mayoría de la audiencia. Mientras que la de un medio de comunicación público es la defensa de los intereses del colectivo y no de la propiedad privada.

El periodista Cala se hamovilizado por algunos países de América Latina seleccionando muy bien a sus entrevistados y seleccionando muy bien las preguntas en función de un interés específico, para lo cual ha sabido lograr que se correspondan con su intención periodística o investigativa para recoger, de ellos, opiniones en relación con la libertad de expresión que terminen condenando a gobiernos que actualmente cuestionan al sistema capitalista y proponen el régimen socialista. Casi todos los seleccionados, por ahora y creo para siempre, son férreos opositores o críticos de los presidentes de los países que integran el ALBA. El Periodista Cala, prácticamente, obliga a sus invitados a dar opiniones adversas a los presidentes de las naciones que conforman el ALBA. Que de vez en cuando entreviste a personajes que opinan bien de los gobiernos que proclaman el socialismo es como una especie de pequeña coraza para decirnos que CNN está al servicio de la noticia, la información y no de la parcialidad política. Eso no lo creen ni los mismos de CNN.

Entre sus entrevistados estuvo uno que manifestó que sobre libertad de expresión no se debe legislar y que la prensa es para controlar al gobierno pero no el gobierno para controlar a la prensa. Yo te aviso chirulí. Ese entrevistado, con sus criterios, es partidario de la ley del embudo: lo ancho para la prensa y lo angosto para el gobierno. Si ese periodista le hubiese dado esa respuesta a Napoleón, éste –de seguro- lo hubiera confinado en la isla Elba.

Igualmente señaló ese entrevistado que lo que sucedía en el Ecuador (en relación con la violación a la libertad de expresión), bajo el gobierno que encabeza Rafael Correa, no sucede en Estados Unidos, Francia, España, Inglaterra. En fin, quiso decir: en los países más civilizados del planeta. Ese entrevistado cree que las personas de los pueblos no leen, que no se preocupan por conocer historia ni tienen ningún interés en saber el papel que juegan los medios de comunicación en las naciones o sociedades subdesarrolladas. Si en algunas naciones los gobiernos controlan los pasos de los medios de comunicación social es, precisamente, en las de capitalismo más desarrollado. El periodista Cala sabe que la “ley patriota” ha sido una gran mordaza a los medios de comunicación en Estados Unidos. ¿Pero será posible que el periodista Cala se atreva hacer críticas demoledoras contra el gobierno de Estados Unidos y no correr el riesgo de pasar unos cuantos años en la cárcel y quedar para siempre desempleado de su profesión o CNN de ser clausurado? ¿Acaso el periodista Cala y los dueños de CNN desconocen que en Estados Unidos unos cubamos están presos por denunciar actividades terroristas en un país donde su gobierno sostiene que es el Estado que más combate el terrorismo y defiende la democracia y la libertad? Por lo demás, fue muy raro el entrevistado que el periodista Cala no puso a emitir opiniones contrarias a Chávez. Para el periodista Cala y los dueños de CNN eso es la libertad de expresión y no llevar continuamente entrevistados que den opiniones favorables a Chávez.

Cierto es que la libertad debe garantizar, en primer lugar, el derecho a la crítica y a disentir de parte de los que no compartan un determinado ideal que se esté llevando a la práctica, pero esa libertad no es, de ninguna manera, un derecho de legalización de la mentira y una execración de la verdad, ni un derecho a falsear la realidad de manera mediática para incentivar un afecto por el engaño. El objetivo primario de la libertad de expresión es penetrar en la conciencia de la población para atraerla o ganársela hacia un específico ideal y eso está bien, pero quienes se valen del derecho a la libertad de expresión para desfigurar la objetividad de una detrerminada situación política, económica o ideológica están contradiciendo al derecho que tienen los pueblos a ser informados verazmente, porque ningún derecho individual debe estar por encima del derecho colectivo y, mucho menos, el derecho, lo dijo Marx, puede elevarse sobre el régimen económico y el desarrollo cultural de la sociedad, condicionada por ese régimen.

También es cierto que la libertad de crítica y la lucha de las ideas conforman no sólo el contenido intangible, según Trotsky y tiene razón, de la democracia de un régimen político como de los partidos. Sin embargo, eso a nadie le otorga derecho para decir o escribir lo que le venga en gana violentando el derecho de una sociedad a ser bien informada por los medios de comunicación o los periodistas, sean de la tendencia que sean del pensamiento social. Suponer que un Estado debe ser indiferente a los medios de comunicación es como creer en pajaritos preñados por las hembras. Pero si queremos ser lo más sincero posible, lo más objetivo posible y lo más acertado ideológicamente, debemos llegar a la conclusión de que el periodismo tenemos que verlo desde el punto de vista de la lucha de clases y sus intereses económicos contradictorios. Así como el capitalismo no se cala, de muy buenas maneras, un periodismo que propague el marxismo o comunismo las veinticuatro horas del día hablando o escribiendo de las injusticias y perversiones de ese modo de producción, un proceso socialista tampoco tiene por qué calarse que los medios de comunicación a favor del capitalismo hablen y escriban no oponiédosele sino, especialmente, deformando las realidades o sí se fundamentan en la mentira y no en la verdad. Cuando se hace uso de ésta, venga de donde venga, lo ideal o lo correcto es tomarla en consideración como crítica constructiva para corregir errores de los cuales no se ha percatado el criticado.

Pero ni CNN –en general- ni el periodista Cala –en lo particular- se guían por el principio de la crítica constructiva y, mucho menos, de la autocrítica. Su objetivo es crear la mayor matriz de opinión posible contra los gobiernos que critican o rechazan las políticas imperialistas o capitalistas salvajes. Eso es propiamente dicha la libertad de expresión que propagan y defienden y no la de la sociedad estar bien informada verazmente o educada en el conocimiento exacto de las realidades y sus causas. Simplemente, pregutemos: ¿por qué el periodista Cala, que me disculpe si lo ha hecho, no procuró entrevistar a los presidentes o algunos ministros de los países del Alba para interrogarlos sobre libertad de expresión?



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Freddy Yépez


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