Ruina ética de periodistas ortodoxos es un bochornoso episodio; deletrear, sacarle punta al lápiz, reentrenarse, podría reivindicarlos

La prensa sedicente persigue al individuo para acorralarlo y debilitar su coherencia mental.

¿Qué es la clase media en negativo sino acaso un sector que se aisló de la sociedad? ¿Y, por qué se aisló, no fue-entre otras razones-debido a la inducción de una prensa patógena que inoculó esa enfermedad mental denominada escualidismo?

¿Por qué una persona se deja naricear, no es porque ha sido amansada para que obedezca?

Es curioso que a mayor nivel de “estudio” una persona se vuelva más estúpida, más desarraigada de su identidad patria; luego, es posible que en la escuela resida parte de la enfermedad, por lo que meterle la lupa y el martillo a esa entidad, a la escuela, para rediseñarla de acuerdo a las necesidades pertinentes, sea parte esencial del remedio que cure de la locura a tanto muchacho, en lo adelante. De muchos, ya puede decirse que son irreversiblemente incurables.

En contraste, el sector menos expuesto a la escuela, pareciera tener mayor nivel de claridad mental y de identificación con altos valores, tal como la soberanía, la identidad patria, la solidaridad y el amor. 

Lo propio sería diseñar otra escuela distinta a la actual y en la que la teoría y la práctica se complementen como el postulado más alto, por lo eficaz, donde se discuta la verdad y no la basura mental.

Las escuelas, tal cuales son hoy, parece que no sirven. He ahí a las escuelas de periodismo. Por el fruto conoceréis el árbol. Pero, la solución no será no ir a la escuela sino transformarla para que quienes vayan, no salgan de sinvergüenzas sino de hombres y mujeres probos. Para ello, hay que consultar al pueblo para que exponga sus necesidades y en base a ello, orientar lo que haya de ser.

Pero, al grano, que es temprano todavía. Hay que clausurar las escuelas de periodismo. A los maestros que ahí se la pasan echando a perder a los muchachos, hay que jubilarlos y/o someterlos a trabajos dignos desde los cuales puedan reparar el daño hecho. No propongo obligarlos a pescar pero, al menos, enviarlos al Alto Apure a ordeñar vacas durante tres o cuatro años (y, sin sueldos). Hay que tener en cuenta que el que no sirve para una cosa sirve para otra.

Quien asume una información sin saber a qué atenerse, se confunde. En la información, el conocimiento debe estar de por medio, siempre.

Sí  nos atenemos a la verdad, todos sacamos provecho, tanto el que informa como  el que recibe la información y, sí la información, en tanto que tal, no hace avanzar nuestro conocimiento de la realidad, es que no sirve para un carajo y los riesgos de no tender hacia un relativo equilibrio informativo, se traduce en confrontaciones brutales, debidas a la carga de odio que asila en la oligarquía chupasangre, atizada por el gran enemigo imperial norteamericano.

He ahí  de ejemplo, la confrontación que desembocó el 11 de abril de 2002 y que puso a toda Venezuela al borde de una guerra civil.

Entre otras, televisoras privadas de USA como CNN y FoxNews, algunas de Colombia, de España, de Argentina, Chile, Perú y de Europa-hasta aquí para hacer corto el relato-han desplegado la más aterradora y calumniosa campaña de odios y embustes contra el pueblo venezolano y contra el legítimo gobierno de Hugo Chávez.

En lo interno, Globovisión, RCTV, Televen, Venevisión y consecuentes sucursales, derivados y afines bombardean incesantes, basura contra el pueblo y esa basura se acumula en la cabeza del sector más inútil: la clase media en negativo.

A nosotros-los pobres, los de abajo, los trabajadores que vivimos en las catacumbas- también nos salpica  esa mierda mediática pero, mayormente, sabemos sacudirla; a diferencia, las clases medias y altas, negativas, la digieren. Es por lo que solemos decirles “comemierdas” amaestrados.

Dicho de otra manera, los medios de difusión de embustes no hacen sino desencadenar conflictos previamente incubados en la escuela balurda regida desde USA, y es inquietante para uno, contemplar tanta locura.

Es urgente comprender pero dentro y fuera de nosotros mismos hay una cadena de factores interrelacionados que pugnan por desagregarnos de la comprensión de la realidad; por una parte, opera el efecto aletargador de la escuela caduca, envenenadora; por otra, la telebasura, el periódico (que sólo sirve para uno limpiarse el www.trasifáctiko.kgon), la radio y otras vainas que, en conjunto, conforman el beso mortal de un sistema perverso que tiende a globalizar el sometimiento de todos los pueblos, a sus intereses imperiales.

Mejor dicho, USA pretende imponer un solo patrón de esclavitud al mundo y la prensa sedicente, cipaya, desvergonzada, es su principal instrumento.

¡La prensa se ha convertido en un instrumento de tortura, nadie lo puede negar, creiblemente!

Me refiero específicamente a esa prensa en la que actúan periodistas cagones que desestiman el papel del pueblo en las manifestaciones del mensaje y tratan simplemente de relegarnos a adherirnos a los contenidos del guión imperial que ellos propalan pero, en el caso venezolano durante abril de 2002 nosotros logramos darle una patada en el culo a esa cofradía de cabrones y logramos rescatar a Chávez de manos de las garras de los buitres.

Pero, nosotros debemos estar con los ojos despabilados porque la realidad no es algo estático sino en evolución permanente, la realidad es relacional y a ello debemos atenernos.

Sí  contemplo el paisaje que cambia, debo saber porqué; sí el paisaje cambia es porque se manifiesta un desfase de sol, de tiempo, de viento, de calor, de nubes, de ánimo inclusive, y de etc.

Reafirmo que, no me sujeto a un solo punto de vista; mi punto de vista no puede ser estático; por ejemplo, la visión que en lo personal tengo respecto al socialismo y respecto a la integración de nuestros pueblos cambia a diario, para mejor-digo-y creo en el pueblo trabajador, más y más, cada vez más pero, a conciencia de no permitir que sea el enemigo quien lleve noticias a nuestra gente.

La confusión y el embuste bloquean la mente; la claridad y la verdad la desbloquean; es por lo que nosotros tenemos que restearnos con la verdad, a conciencia. La comunicación como proceso incontrolado deforma lo que debe ser y descarrila a la sociedad. La guerra que el imperialismo mantiene contra Venezuela no es en última instancia contra Chávez sino por el petróleo y demás riquezas, por el dominio de nuestra soberanía, pero para ello enmascara sus propósitos y se lleva en los cachos todo cuanto encuentre a su paso, excepto a un pueblo resteado con ser libre.

A Chávez no lo pueden abatir, es por lo que el enemigo apela a atacar a lo que lo sostiene: el pueblo trabajador, de ahí el desabastecimiento, el bombardeo mediático, la escalada de precios de los rubros de la cesta básica por parte de Fedecámaras.

A Chávez le tendieron un cerco tenebroso pero no pudieron someterlo dada su condición de hombre íntegro; ya esa estrategia está  descartada, el imperialismo sabe que fracasó  por ese lado y es por lo que ahora la estrategia está  enfocada contra nosotros pero tampoco podrán; les queda el bastión de la clase media en negativo, que es bruta.

Ganarnos al menos la neutralidad de ese importante sector fortalecería la defensa de la patria, es por lo que estimo que hay que llegarle a esa gente con la verdad por delante y tratar de persuadirlos y nadie mejor que el sector de clase media en positivo, para cumplir esa tarea, en principio. Sí la clase media en positivo logra al menos hacer que esos carajos reaccionen, pueden dejarnos a nosotros-los de abajo-el resto de la tarea de integrarlos a la sociedad.

La clase media en negativo está  enferma de noticias, y lo peor es que ha asumido una postura autodestructiva. Pero, es posible salvarla e incorporarla a los desarrollos democráticos de la Revolución Bolivariana.

Se trata de revisar posturas; la persona inteligente y sana de conciencia es capaz de modificar por sí  misma, su propio conocimiento de la realidad: No es el caso respecto al escuálido enfermo citado porque las exigencias de su contexto social inmediato lo amarra a prejuicios propios de ese fatal modelo de pensamiento impulsado desde la escuela caduca.

Partamos del hecho de que toda percepción es una relación; bueno, entonces, propiciemos el acercamiento desde ese contexto, en el sitio, y hacerles ver que una información que restringe el campo perceptivo, esclaviza y al respecto, basta que dejen de ver Globovisión al menos por un día, algo es algo, seguro que se sentirán mejor.

Hay que iniciar el contacto con esa pila de locos, a sabiendas de que la cultura condiciona la conducta. De lo que se trata es de propiciar una posible apertura, a que salgan un rato de su cárcel mental.

Mientras periodistas “Mc”-(McUras y McOlomina)-y etc, tratan de recluir a toda esa gente en una prisión mental; en cambio, nosotros debemos hacerles propuestas liberadoras, aunque éstas le entren por un oído y les salgan por el otro.

No importa que el poder de incidencia de un “matacuras”-Mc-o de una “martacolomina”-Mc también-sea determinante en el estado de locura de esa gente y le impidan tener otras visiones, eso no importa, queda de nuestra parte intentar liberar a esos enfermos. Nosotros, los pobres, sabemos que el escuálido vive en una realidad que debe ser modificada. ¿Cómo hacerlo?-por lo pronto, ponerlos a dudar. Exponerles la verdad demostrable tiene que moverles al menos una vainita por dentro.

Reentrenar al periodista felón, en la percepción de su propia realidad, es poco probable; que un “Mc” diga la verdad es improbable porque se trata de enfermos irreversibles, y es por lo que pienso que lo mejor es asumir la tarea de llevar informaciones fidedignas a la propia víctima. 
 

No es que descarto que un periodista ortodoxo y relambeñemas se cure también, hay que procurar entrarle a ambos frentes pero, primero lo primero, la víctima.

Para que un periodista ortodoxo y malacalaña se libere de la bochornosa ruina ética, tendrá que empezar de nuevo y desde cero; sacarle punta al lápiz y hacer palotes, aprender a deletrear la realidad, ser reentrenado en las funciones de interpretar la naturaleza de su contexto.

Sí  la clase media en negativo recupera una interpretación coherente de la realidad del país, estoy seguro que los riesgos latentes de otra confrontación, atizada por el imperio, va a disminuir considerablemente.

La parcialidad, la fragmentación y la totalidad del conocimiento, es un debate por dar en las bases populares; mientras el enemigo juega con los sedimentos de la información, para confundir, nosotros debemos asumir la tarea de esclarecer la totalidad.

Al pueblo hay que ofrecerle calidad informativa, si para ello tenemos que sumergirnos a la profundidad y perecer en el intento, sería lo de menos, otros con mejores pulmones, van a lograrlo.

Pero, Chávez no se va, se queda hasta que se mantenga como hasta ahora, íntegro.

¡Mandato del pueblo venezolano! 


oceanoatlanticoguillermo@gmail.com 


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Guillermo Guzmán


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