Quinto malo

¿Quién quiere aporrear a Aporrea?

No faltarán los que traten de aprovechar
coyunturas difíciles para, bueno,
mantener ese empeño de la restauración del capitalismo,
del neoliberalismo,
para acabar con la Patria”

Hugo Chávez

8 de diciembre de 2012

Creo que lo más fácil y cómodo es culpar a Maduro. Total, es lo que todo el mundo hace cuando padece la escasez de alimentos y otros bienes, cuando le incrementan los precios, cuando se va la luz eléctrica, cuando llueve o escampa, cuando la novia nos deja, cuando la camioneta de transportar pasajeros no llega, cuando incrementan el valor de los cestatickets porque “ahora todo va a subir más”, de lo que sea y por lo que sea, el Presidente Nicolás Maduro es el culpable.

La semana pasada, y por varios días consecutivos, la página interactiva de información y, sobre todo, opinión crítica predominantemente de izquierda, llamada Aporrea, sufrió ataques informáticos que la colocaron fuera del internet. Un camarada colega me dijo que el error que daba la página (502, si mal no recuerdo) está atribuido a quienes no han pagado el derecho de ocupación en el hosting. Mucha gente también señaló como “venganza del imperio”, al hecho. Sobre todo luego de corroborar que muchas otras páginas antiimperialistas, que operan desde nuestro país, también estaban afectadas al mismo tiempo. Muchas fueron recuperadas pero Aporrea seguía siendo atacada.

Las interrogantes se multiplicaron y las respuestas no se producían. Sólo especulaciones adecuadas a intereses y visiones acerca del fenómeno que se convertían en corrillos. Aporrea es un espacio de comunicación alternativa cuyo nacimiento está asociado con la defensa de la Revolución Bolivariana en tiempos especialmente difíciles que condujeron al derrocamiento y secuestro del Presidente de la República, Hugo Chávez Frías. Por su origen y características, el aludido portal siempre estuvo en la mira de la planificación global del Pentágono contra Venezuela, su gobierno, sus medios y sus plataformas de retaguardia política y militar de base.

De lo ocurrido en Aporrea se establecieron responsabilidades o culpabilizaciones que se podrían jerarquizar internamente: en primer lugar hacia el Gobierno Bolivariano presidido por Nicolás Maduro, en segundo lugar a una estrategia de parte de los administradores políticos de la propia página, quienes tendrían interés por despertar y cuantificar adeptos y solidarios y sólo en tercer lugar, a intereses imperiales, de los mismos que atacan a la Revolución Bolivariana y Chavista, así como a sus “aliados”.

Yo no imagino a Maduro ni a ninguno de los funcionarios gubernamentales, interesados por atacar a un medio como Aporrea, por más que éstos hayan generado ciertas incomodidades políticas provenientes de la organización Marea Socialista. Me cuesta creer que la propia institución comunicacional se haya trazado una estrategia de harakiri y, por último, lo que –personalmente- me parece más factible, es lo que las mayorías interesadas –directa o indirectamente- desprecian: el propósito imperial indiscriminado en todo cuanto –para ellos- huela a rojo, a comunismo, a revolución.

Las fuerzas mediáticas imperialistas, coordinadas en estrategias dibujadas en la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA, son capaces de planificar infiltraciones implosivas que siembran el caos en ciertas instituciones de impacto opinático. Esto para conducir a la descalificación del medio convertido en objetivo, a su desarticulación o a exagerados democratismos de falso piso, que logren minar el campo con ideas enemigas, validas del prestigio originario. No sería ésta la primera vez ni el primer país del mundo donde ocurre.

Conozco un número significativo de militantes revolucionarios, funcionarios del Gobierno o “militantes socialistas” que hoy dicen: “Ya no leo Aporrea” y serían incapaces de insertar una nota suya de opinión en ese medio. Estoy entre los Bolivarianos y Chavistas que, desde las propias páginas de Aporrea defienden la punta de lanza que, para nuestro proceso de transformaciones sociales y construcción de una Patria nueva, constituye el Gobierno y el camarada Nicolás Maduro como Presidente y Comandante en Jefe del ejército proletario, campesino y de pobres mayoritarios, que defiende al chavismo y a todo el legado de nuestro Comandante Supremo, pese a los errores coyunturales, a las críticas y a las autocriticas justas y necesarias.

Pero, así como defiendo esta Revolución tan nuestra, también defiendo medios críticos y necesarios como Aporrea: Y no lo digo porque me encuentre entre los perseverantes colaboradores de este portal. Lo digo porque soy un convencido de la necesidad de los medios, de la crítica, del debate de ideas, de la pluralidad de pensamiento revolucionario, sin ataduras dogmáticas de ningún tipo. Con vigilancia igualmente crítica, sí, porque el poderío enemigo sabe infiltrarse con acierto, sabe imponer su ideología, sabe derribar murallas y poderíos, como el que, en su momento se construyó a partir de la Revolución Bolchevique o de otras como la China o la Vietnamita, asediadas a muy corta distancia por la ideología dominante.

¿Quién quiere aporrear a Aporrea? Mucha gente, muchos factores. Pero lo importante no es quién quiere, sino quien puede. Si Aporrea termina aporreada, el saldo victorioso lo cobrará el imperio y las transnacionales. Y la conclusión aplica también para nuestra Revolución Bolivariana y Chavista y para nuestro Gobierno presidido por Nicolás Maduro. “Unidad, unidad y más unidad” o nos hundimos en el fracaso y el caos.



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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