Preocupada por un brote de inflación y posibles burbujas, China pisa el freno

El plan de estímulo, que partió con una orden de Beijing a fines de 2008 para que los bancos inundaran la economía de efectivo, ayudó al país a sortear la crisis financiera mundial.

La economía repuntó con fuerza. Los precios de los bienes raíces se dispararon en las grandes ciudades y las exportaciones recuperaron el brío, al igual que la inversión interna. China se encamina a desplazar a Japón este año como la segunda economía del mundo detrás de Estados Unidos.

El combate contra la inflación, sin embargo, ha pasado a ser una de las prioridades del gobierno. El anuncio del martes del Banco Popular de China, el banco central, fue interpretado por los economistas como un paso significativo, y que llegó antes de lo previsto, para abandonar las políticas que han alentado el crédito fácil.

A partir del lunes, la mayoría de los bancos comerciales deberá poner 16% de sus depósitos en reserva y no prestar el dinero, un alza de medio punto porcentual. Durante los últimos años, esta tasa de reservas obligatorias se ha transformado en una de las principales herramientas de la política monetaria del país.

El martes, asimismo, el banco central aumentó el retorno que paga sobre sus bonos a un año en un intento por retirar efectivo del sistema financiero al aumentar el atractivo de estos valores para los bancos.

Los cambios allanarían el camino para realizar ajustes de mayor envergadura este año, incluyendo un alza en la tasa de interés de referencia. "El requisito de la reserva a menudo sirve como un indicador líder, en parte porque es un buen punto de señalización para los mercados", afirmó Mark Williams, economista de Capital Economics Ltd., en Londres. "Desde esa perspectiva, es un punto de inflexión".

La medida impactó en los mercados globales, donde los inversionistas salieron en busca de refugios más seguros ante los temores de que la economía china no sea tan robusta como se esperaba.

Las bolsas cayeron en todo el mundo tras el anuncio, que se produjo tras el cierre de los mercados en China. Los bonos del Tesoro de EE.UU. repuntaron luego de que los inversionistas se desprendieran de sus activos en renta variable y commodities y optaran por la deuda de bajo riesgo. La cotización del petróleo cayó 2,10% en parte por las preocupaciones de una disminución de la demanda china, el segundo consumidor de crudo del mundo.

La instrucción a los bancos de conservar más efectivo demuestra que Beijing está en guardia contra burbujas de activos que puedan acompañar a la inflación. El impacto inicial podría ser un declive del mercado bursátil. El Índice Compuesto de Shanghai aumentó 80% el año pasado. El mercado subió 1,9% el martes.

Un alza pronunciada en los préstamos bancarios a partir de fines de 2008 fue la pieza central de la estrategia de Beijing para hacer frente a la crisis global. La enérgica reacción les permitió a las empresas aprovechar su fácil acceso al crédito para especular en bienes raíces y acciones. También puede haber alentado un gasto derrochador: hace poco el gobierno indicó que más de 106.000 funcionarios fueron castigados el año pasado por mala conducta, incluido el abuso de los fondos del paquete de estímulo económico.

Los economistas estiman que China creció cerca de 10% en los últimos meses del año pasado y excederá la meta de 8% para el año que parecía cuestionable a principios de 2009. Aunque la pronta recuperación de China apuntaló la economía global, y a las economías latinoamericanas que exportan materias primas, el país ahora enfrenta las repercusiones de su éxito antes que otras economías importantes.

La noticia de que China superó a Alemania como el mayor exportador mundial en 2009 intensificó los llamados políticos para que Beijing aprecie su moneda, una medida que encarecería sus exportaciones y volvería más competitivas los productos de otros países. China ahora afronta crecientes presiones proteccionistas.

Al pisar los frenos monetarios, Beijing dejó de manifiesto que su mayor desafío es controlar a sus enormes bancos, que tradicionalmente otorgan la mayoría de sus préstamos en la primera parte del año.

El lunes, cuando entre en vigor la nueva tasa de reserva obligatoria, quedarán bloqueados unos 300.000 millones de yuanes, alrededor de US$44.000 millones, que de otra forma podrían haberse prestado, según los cálculos de Tom Orlik, analista de Stone & McCarthy Research Associates. Orlik afirmó en una nota a sus clientes que la medida es una "poderosa señal" de la voluntad del gobierno de ajustar la política monetaria.

China enfrenta la delicada tarea de reducir los préstamos sin ahogar el crecimiento y los analistas no aguardan aumentos de la tasa de interés oficial sino hasta dentro de unos meses. En este momento, la inflación está bajo control. El Índice de Precios al Consumidor fue positivo en noviembre, tras un lapso de deflación, y se espera un alza importante en diciembre. Se anticipa que la inflación se acelere en los próximos meses aunque sólo sea porque los niveles de inicios de 2009 estuvieron muy deprimidos.



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