El presidente Obama indultó al pavo Valiente

El presidente Obama, como cualquier filántropo, levantando una copa de exquisito vino, ante la presencia de un centenar de personas y donde –incluso- se coleó una pareja burlando todos los sistemas de seguridad en la Casa Blanca que hizo de las suyas tomándose fotografías hasta con los marines, decidió, alegando sus grandes sentimientos humanitarios y solidarios a solicitud de sus hijas, indultar al pavo Valiente para que no entre horneado a la navidad de 2009 a los estómagos de la familia presidencial.

Esa noticia ha recorrido el mundo entero dando pruebas de ese profundo amor que tiene el presidente Obama por los animales que alimentan el estómago de los seres humanos. El protocolo de Kyoto continúa burlándose –como crítica constructiva- de esas cosas que suelen caracterizar la conducta de mandatarios estadounidenses en las navidades. Allí estaban los poderosos medios de la comunicación social para vendernos la idea del gran humanismo de un presidente de Estados Unidos. Sólo un pavo fue indultado pero tengamos la seguridad que miles de miles de pavos serán pasados por el filo de miles de miles de cuchillos en Estados Unidos que serán horneados y consumidos en miles de miles de cena de navidad. Los grandes medios de comunicación privados saben convertir cualquier menudencia diaria insignificativa en un gran acontecimiento histórico. No nos extrañe un día que publiquen, en primera plana y con letras mayúsculas como hecho noticioso –mínimo- de un siglo, que una de las reina de alguna monarquía se tire un pedo prolongado, tan oloroso pero tan oloroso, que los cien más poderosos caballeros de las finanzas del mundo se desvivan y se maten entre sí para recogerlo, enfrascarlo y venderlo a precio de una obra de arte de da Vinci, Rafael o Miguel Angel.

Recuerdo, creo que fue hace una década o un poquito más, que el comandante en jefe Fidel Castro indultó a trescientos mil cochinos en Cuba para que no fueran sacrificados en la navidad de ese año. Casi nadie dijo nada en el mundo; no hubo ningún medio de comunicación poderoso y privado que destacara la noticia. Fidel, a los ojos del gobierno de Estados Unidos y de unos cuantos acólitos medios de comunicación privados, sigue siendo el monstruo del comunismo que puede indultar miles de cerdos para que su pueblo sienta acrecentarse su hambre, pero los dirigentes del partido y del Estado aseguran su cena de navidad con carne de niños. En cambio, el presidente de Estados Unidos es un verdadero demócrata, hombre de profundos sentimientos humanitarios y solidarios, un ejemplo de la justicia con los pavos, y eso se destaca como una noticia de interés mundial, pero nada nos dicen, esos mismos medios que divulgan el indulto del pavo Valiente, de los centenares de seres humanos que son asesinados todos los días y hasta en navidad en el mundo por los disparos de los militares estadounidenses, incluso, en territorios que no pertenecen a la geografía estadounidense.

Sin que nada de fobia o de repulsión tengamos hacia el pavo Valiente y que debemos felicitar por salvar su vida gracias a las hijas del presidente de Estados Unidos Obama, pero éste y los medios de comunicación que lo publicitan como el ser humano más especial de este momento en el planeta, deberían explicar a la opinión pública el ¿por qué se trata peor que al pavo Valiente, violándole todos sus derechos humanos, a los presos de Guantánamo, a los presos en las cárceles estadounidenses, a los marginados que vegetan en las calles y avenidas de Estados Unidos sin que el Estado les tienda manos amiga para reducirles el hambre y el dolor? No sé cuántas personas de los presentes en la Casa Blanca y de los millones de televidentes se dieron cuenta que el presidente Obama, más o menos, dijo lo siguiente antes de degustarse la copa de vino: me hubiera gustado comerme ese pavo en navidad, pero mis hijas me pidieron que lo indultara y por ello lo indulto. Es decir: el indulto no fue una obra nacida del corazón ni del sentimiento humanitario del presidente Obama, sino el producto de una presión de niñas que como toda criatura infantil no le gusta que maten ni a los seres humanos ni a los animales. ¿Con qué autoridad o con cuál argumento humanitario podría solicitar un presidente estadounidense o cualquier poderoso medio de comunicación privado a una familia que vive en la miseria económica que indulte a una gallina o un pavo y se quede sin cena en navidad? De que el presidente Obama y su familia comen pavo en navidad, no lo ponga en duda absolutamente nadie. Claro, no todos los pavos en Estados Unidos son Valiente. Simplemente, más por hipocresía que por razón humanitaria, lo que hizo el presidente Obama es repetir el resultado de una famosa película estadounidense donde un niño humilde y la hija de un gobernante logran, después de mil pericias y adversidades, que sea indultado un pavo salvándose del elevado fuego que en un horno lo deja a pedir de boca. Cualquiera que vea esa película, por mucha hambre que tenga, termina poniéndose de lado de los niños en contra de la insensibilidad de los adultos que se complotaron, por razón económica, para sacrificar y comerse justo el pavo que más adoraba el hijo del granjero que lo vendió.

Bueno, como el presidente Obama –a solicitud de sus hijas- fue capaz de indultar al pavo Valiente y salvarlo de la muerte, me atrevo a garantizar ser la misma voz en nombre de millones y millones de personas del mundo entero, para solicitarle que indulte a los cinco héroes cubanos que están pagando cárcel injustamente en Estados Unidos, por hacerle el favor al gobierno estadounidense de alertarlo sobre evidentes planificaciones de actividades terroristas en su propio territorio. Ese indulto le ganaría al presidente Obama infinitos aplausos y felicitaciones. Además, eso sí sería una gigantesca obra de justicia social. Hermoso y maravilloso sería que esos cinco héroes cubanos pasaran esta navidad con sus familiares y con un pueblo que los admira por su inagotable fuente de sacrificio y de solidaridad con la verdadera causa de la paz mundial. ¡Feliz navidad para el pavo Valiente, pero más lo merecen los cinco héroes cubanos como las decenas de inocentes del mundo árabe que mantienen en inhumanas condiciones en el usurpado territorio de Guantánamo que pertenece a Cuba y aún no se lo han devuelto, como también a esas miles de personas que por racismo se mantienen las cárceles de Estados Unidos sin haber cometido los delitos por los cuales fueron juzgados y condenados!

El presidente Obama: tiene la palabra.



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Freddy Yépez


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