¿La paz en Colombia depende de una FARC desmovilizada?

Entre los analistas de derecha y las percepciones de los izquierdosos hay un punto de coincidencia en lo que atañe a la interpretación de lo que podría ser la Paz de Colombia. Esa suerte de convergencia parece haber sido parido por el diálogo y el acuerdo de la mesa habermasiana. Esa concordancia establece algunas características bastante claras, en cuanto a los discursos que se han venido pronunciando en torno al asunto: primero, la Paz en Colombia pertenece al sistema capitalista, Segundo, que la Paz en el territorio neogranadino no puede ser concebida, si esta no implica el miedo, el respeto y el fortalecimiento de los intereses del Imperialismo norteamericano en Colombia, tercero que la Paz solo es negociable si esta supone la anulación, o el exterminio de los adversarios políticos al sistema capitalista, cuarto, que sólo el socialismo con las ideas del “Peligro Comunista” atentan contra la Paz en Colombia, y por la tanto cualquier teoría o acción para revertir el sistema ultra derechista que pare sin cesar gobiernos identitarios de esa política tutelada por el imperialismo, es una excusa para que el poderoso ejército de nuestros eternos amos del norte nos ataquen; y quinto, cualquier insistencia en querer revertir el sistema que ha hecho de los colombianos el Pueblo mas hambreado y martirizado del planeta, es un anacronismo, en cuanto a que representa una imposibilidad para alcanzar la Paz en Colombia.

Ya no podríamos ir todos para la playa si no estuviéramos perdidos en un Campo de Lechuga. Habría que preguntarle a Espartaco, tal vez por algún canal mediumnímico, Si el Imperio romano le permitió otra opción a él y sus compañeros esclavos levantados a su lado, que no fuera la de morir peleando a las Puertas de Roma. En esos momentos los intelectuales orgánicos del Imperio romano hablaban de la Paz, pero ella sólo era posible si esta suponía que Espartaco y los esclavos alzados, o cualquier otra amenaza a la seguridad del Imperio, renunciaran a la lucha armada, y volvieran a ocupar otra vez sus puestos de esclavos, o fuesen eliminados. Imaginémonos por un momento, mediante el auxilio de cualquier instrumento paranormal, a Espartaco y sus hombres caminando por las calles de Roma pidiéndole a los patricios del Senado, unas elecciones libres para acabar con el sistema político que hacia posible el sostenimiento del Imperio.

La lucha de clases, que es el motor de la Historia, demostrado científicamente por Carlos Marx, es la misma que se daba en Roma, y que se está dando ahora en Colombia. Si Espartaco y su gente se hubiese lanzado a las entrañas de la Urbe romana pidiendo ser elegido como secretario general de gobierno dirigido por el futurista partido comunista de los pueblos unidos de la greco latinidad, hubiese sido asesinado con sus hombres, igual que fue exterminada la Unión Patriótica, como seguirá siendo exterminado todo aquel o aquella que chiste algo en contra de la seguridad del Sistema Capitalista. Es revela una realidad que a veces no queremos decir, y nos explayamos en sesudos discursos que son muy buenos para confundir: el sistema capitalista no es posible cambiarlo por elecciones, sólo el pueblo levantado en armas puede arrebatarle el poder a su enemigo histórico e irreconciliable, y establecer así el otro sistema, el sistema socialista, antesala del comunismo.

Mucho se cacarea, con el enojoso asunto de los prisioneros de Guerra en poder de las FARC-EP, nada se dice de los prisioneros, que el Estado, y el gobierno narcoparamilitar y secuestrador, mantiene en sus cárceles, en condiciones infrahumanas. ¿Será que importa más Ingrid Betancourt y los otros retenidos en las montañas de Colombia, que aquellos colombianos presos del capito Varito Corleone?

¿Quién atenta contra el proceso de Paz en Colombia, el terrorismo capitalista, disfrazado de ovejita o las FARC-EP en su lucha por cambiar ese sistema?


En esa línea están los camaradas de las FARC-EP, ellos se levantaron en armas por que ayer no le dejaron otra opción, y hoy, tienen la obligación de conducir en Colombia el proceso para cambiar el Sistema Capitalista, que hace dueños de toda propiedad privada a la oligarquía y todo su séquito de burgueses y pequeños burgueses que trabajan 50 horas diarias para el Imperialismo norteamericano. En ese sentido, las fuerzas farianas no pueden renunciar a la lucha, eso sería claudicar en la esperanza. Algún día, urgentemente cercano, el Pueblo trabajador, y los campesinos y campesinas de la Colombia pisoteada por el capitalismo, acompañará en el uso de las armas, a las FARC-EP, y bajarán juntos a construir la Paz en Colombia, es decir el triunfo definitivo del otro sistema: EL SOCIALISTA.

tutas13@yahoo.com


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Eduardo Mármol


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