Imperialismo en transformación: Trump impone su imperialismo de no personas

En la teoría, todo sistema social o económico se encuentra en un proceso continuo de reconfiguración y optimización para cumplir su objetivo específico. No obstante, cuando su configuración se ve alterada, por impulsos internos o externos, el sistema puede experimentar cambios significativos que afectan su capacidad para alcanzar el propósito inicial.

Y es que cada sistema social está compuesto por elementos interrelacionados que trabajan en conjunto para cumplir un propósito que, inevitablemente, refleja los intereses de la clase social dominante. El rediseño de un sistema social implica la participación de diversas fuerzas que influyen de manera directa o indirecta en su configuración. Estas fuerzas pueden clasificarse en políticas, económicas, culturales y sociales.

Entre las fuerzas políticas destacan el gobierno y los partidos políticos, quienes actúan como representantes de intereses específicos. Estas fuerzas están estrechamente vinculadas a las económicas, encabezadas por empresas y organizaciones con objetivos comerciales. Por otro lado, las fuerzas sociales incluyen movimientos y colectivos que buscan promover cambios, con niveles variados de permanencia e impacto. Finalmente, la población en general, cuya participación activa o pasiva, tiene la capacidad de modificar la dirección del sistema en su conjunto.

Debemos agregar lo que llamaremos fuerzas culturales que como las tradiciones y religiones, estas últimas controladas plenamente por la derecha más rancia, influyen con sus creencias, supersticiones, tradiciones y pensamiento mágico creando fanatismos en las personas.

El diseño y rediseño de un sistema social es un proceso dinámico que involucra la interacción de múltiples actores. Algunos adoptan los objetivos del sistema, mientras que otros los rechazan o los enfrentan, generando tensiones a lo largo del tiempo. Este proceso se caracteriza por su capacidad de adaptarse al contexto y por la incorporación de nuevos elementos, inicialmente destinados a fortalecer el sistema.

Sin embargo, un sistema social puede perder eficiencia si los nuevos elementos introducidos o las interacciones emergentes no se alinean con su diseño o propósito original. Esto puede provocar conflictos internos, duplicidad de funciones y un uso inadecuado de recursos. Además, la resistencia al cambio puede ralentizar su capacidad de adaptación.

Un ejemplo claro de estas dinámicas se observa en los cambios de política implementados por Trump, como las reformas económicas y migratorias. Estas políticas generaron confusión y pérdida de eficiencia al no percibirse como alineadas con propósitos compartidos. Por ejemplo, las políticas migratorias más estrictas causaron tensiones internas y resistencia en sectores dependientes de la mano de obra inmigrante. Asimismo, la retirada de acuerdos internacionales como el Acuerdo de París alteró interacciones globales previamente establecidas, afectando la cooperación en temas ambientales. Aunque estos cambios buscaban objetivos específicos, desencadenaron ajustes no previstos en el sistema social y económico.

Aunque Trump busca con su política consolidar el imperialismo, "su imperialismo" no es compartido por todos. Es como si se estuvieran enfrentando en los Estados Unidos dos tipos de imperialismo. Claro que él considera que su imperialismo es más eficiente que el de Biden, que con su concepción el Estados Unidos imperialista prevalecerá con más fuerza, aunque estos señalan que los nuevos elementos que introduce Trump desvían las metas originales del imperialismo y de los Estados Unidos, ya que generan prioridades emergentes, reconfigurando recursos y dinámicas internas. Como resultado, el sistema puede enfocarse en objetivos secundarios, dejando atrás su propósito inicial.

Tal como dijimos antes las modificaciones generan dinámicas inesperadas que interfieren con el funcionamiento ideal para cumplir el objetivo inicial, obstaculizan el funcionamiento óptimo del sistema y desvían su capacidad para alcanzar los propósitos originales, generando desequilibrios y resistencia al cambio.

Es necesario indicar sin embargo que los cambios y transformaciones en un sistema social son respuestas objetivas a las necesidades inherentes del propio sistema para adaptarse a su contexto y desafíos. No se originan únicamente en deseos individuales, sino en demandas estructurales y colectivas que impulsan su evolución.

Por lo tanto, cualquier modificación en la configuración de un sistema social como el capitalismo imperialista de hoy, requiere un análisis cuidadoso del impacto en la funcionalidad y los objetivos del sistema, algo que parece no ha hecho Trump en los Estados Unidos y si lo ha hecho no lo ha publicado. Esperar.

Para Venezuela es necesario considerar que el nuevo imperialismo de Trump y la burguesía tecnológica de ese país es que su gobierno no está dirigido por personas, sino por delincuentes en todas sus manifestaciones, que no respetan ni tienen los principios de dignidad, respeto, consideración a los cuales atacan permanentemente. Ellos quieren extender a todos su condición de no personas. Por eso nos tratan como delincuentes.

Oscar Rodríguez Estrada 5 de mayo de 2025



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Oscar Rodríguez E


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