¿Qué son?

Por estos días de insólita crueldad hebrea contra los palestinos, alguien escribió que los ciudadanos de religión judía son más leales a Israel o a sus supuestas prioridades en todo el mundo, que a los intereses de sus propias naciones... Esto, nada fácil de entender, para quienes no relacionamos religión con nación -ni hay razonamiento que lo explique - ha prevalecido en la sangrienta historia de Israel.

La antropología -la prefiero a los cuentos bíblicos- apunta a la estela levantada en Egipto, hace más de 3.200 años, donde se hace referencia a la toma del hoy llamado Levante Mediterráneo por las tropas del IV faraón de la dinastía XIX. En ella se menciona a los israelitas como uno de los pueblos derrotados. Dice su traducción: Isr[A]r está derribado y yermo, no tiene semilla... Habla de ese pueblo nómada seguidor de Abraham, que había logrado asentarse en la actual Palestina luego de despanzurrarse con cananeos, filisteos y jebuseos -todos ellos semitas-, por el control de la antiquísima Jerusalén. Luego de su expulsión se trasladaron a Egipto.

Siete siglos más tarde volvieron a esas tierras con toda la escenografía que montó la Biblia en el Mar Rojo. Allí permanecieron cuatro siglos hasta que, primero los asirios y caldeos, luego Alejandro Magno, después los seléucidas y al final, los romanos; los volvieron a expulsar de esa región. Los siguientes mil años, estuvo bajo control árabe, hasta que el ejército invasor inglés, en 1882 asumió el control de ella y 60 años después les regaló, a los judíos, parte de las tierras donde por milenios han vivido los palestinos.

Han pasado cerca de cien generaciones desde aquella imaginada huida de Egipto. A lo largo de este tiempo el pueblo hebreo se ha repartido por variadas naciones de la Europa de occidente y oriente, asumiendo que lo judío es la conversión de lo religioso, en identidad exclusiva sobrepuesta a cualquier nacionalidad. A ellos no les interesa el país donde nacieron, ni el de sus padres, abuelos y más allá, son de la tierra que les prometió su dios Yahvé, y al carajo si allí nacieron otros desde hace también cien generaciones. Su dios les ordena exterminarlos y así lo han hecho. Esa ejecución de un supuesto destino manifiesto más racismo es fascismo.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 910 veces.



José Manuel Rodríguez


Visite el perfil de José Manuel Rodríguez para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



José Manuel Rodríguez

José Manuel Rodríguez

Más artículos de este autor