Perón, Fidel y Chávez: caudillos de un socialismo nacional, y referentes para la construcción de una Cuarta Teoría Política.

El mundo ha cambiado de forma muy drástica tras el fracaso de Occidente en Ucrania (2023), precedido por la huida despavorida de los norteamericanos en Afganistán (2021), y su injerencia desastrosa en Siria. La maquinaria militar norteamericana, gigantesca y omnipresente en todos los mares, es un fiasco. Puede sembrar el caos y amedrentar a gobiernos. Puede condicionar políticas y alianzas y crear más y más sufrimiento. Pero sus fracasos estratégicos anuncian el fin de una era y el comienzo de otra.

Hay un entrelazamiento entre el fracaso de la OTAN en Ucrania y la actitud genocida e irresponsable de Israel para con los palestinos. Tal lazo se revela; así es la Historia y su epifanía: el despliegue de la verdad en medio de ríos de sangre y confusión de ideas. Los rayos luminosos de la verdad se abren camino años después de que los acontecimientos se hayan deslizado. Es con mirada fría y sentenciosa como el Tiempo, severo juez, contempla lo que ya ha sido. ¿Y qué ha sentenciado Cronos, a la luz de los hechos?

No hay otra verdad: el ciclo estadounidense se va cerrando. Es el ciclo de un "siglo largo", iniciado en los prolegómenos de la guerra contra España en 1898. Allí, la "joven nación" americana se lanzaba contra el mundo, después de haber arruinado a una civilización hispana (y, en menor escala, francesa) de su propio continente. Los Estados Unidos de América tomaban el relevo del Imperio Británico en todos los sentidos: la cultura anglosajona amarraba los cabos sueltos de una maquinaria económico-militar de dominación mundial, mucho más talasocrática y distribuida que la británica. El capitalismo en su versión extremadamente depredadora no hubiera sido posible sin este proceso de relevo y complementación imperial. La reinvención de la Anglosfera acontecida tras 1898 fue el comienzo de fin para Europa y para muchas otras civilizaciones viejas y venerables. Las potencias europeas no impidieron el abuso yanqui sobre España, y hoy lo están pagando. En vez de potencias, son naciones enanas y protectorados otanistas sin dignidad.

El gran pensador ruso Alexander Dugin ha ofrecido un marco muy global y bien diseñado para orquestar una revuelta planetaria contra el hegemón norteamericano. Es un marco ontológico y práctico al mismo tiempo. Se trata de localizar al "Sujeto" de la transformación planetaria.

El liberalismo centró su ontología en el individuo, atomizado y endiosado. El liberalismo en su versión extrema niega la existencia misma de la sociedad (Thatcher), y en su versión fanática y caricaturizada coincide con las herejías anarquistas sobre las cuales la izquierda posmoderna occidental bascula cada vez más: abolición de la familia, negación de la patria, negación de la propia identidad biológica y sexual, autodeterminación onanista, hedonismo. Lo que hoy en día se llama neoliberalismo, desde Milton Friedman hasta Javier Milei o Isabel Díaz Ayuso, no difiere tanto del anarquismo woke de la izquierda que Fusaro, con gran plasticidad y acierto, llama "izquierda arcoíris". Se trata de la 1ª Teoría Política, teoría que habría sido barrida de la Historia por su endeblez y antihumanismo de no contar con el sostén de la Anglosfera.

Dugin se refiere a la 2ª Teoría Política en términos muy interesantes. Su ciclo, con la caída de la URSS y de su bloque de "socialismo real" a partir de 1989 parece cerrado, aunque no del todo. La evolución de la República Popular China es un interesante recordatorio de lo que de verdad es socialismo. Se puede hablar de socialismo en términos de redistribución planificada de la riqueza y de visión colectivista nacional, al tiempo que en el país asiático se da una auténtica y sincera actualización y validación de los principios confucianos.
Nunca hay verdadero socialismo sin colocar en el centro el principio de Autoridad y sin un renacimiento de valores tradicionales de la polis adaptados al presente. Por supuesto, la izquierda anarcoliberal occidental es incapaz de comprender ya lo que significa el socialismo. En mi país, España, aquellos que seguimos con interés y admiración toda la evolución imperial y socialista de China, podemos pasar por "rancios" o "rojipardos". Que se usen tales epítetos no es señal de otra cosa: estupidez. La mayor parte de la izquierda al estilo de "Sumar" o "Podemos", es anarquismo infantil pequeño burgués y no sabe hacer otra cosa que repartir carnets de progresista en sus redes sociales. Lenin, Mao, etc. eran sabedores de la adecuada medicina que precisa esta gente.

Hay en Dugin una actitud constructiva hacia la 2ª Teoría Política (2TP socialista, marxista): con vistas a la Cuarta Teoría Política que él fomenta,se le concede valor crítico e instrumental, valor combativo en lo que hace a erosionar la 1ª Teoría Política, liberal o capitalista depredadora bajo hegemón angloamericano.

Lo mejor del marxismo reciente contiene herramientas conceptuales claramente útiles, yo diría que necesarias, para la construcción colectiva del mundo multipolar. Las teorías marxistas sobre la dependencia, el intercambio desigual y la opresión del Centro sobre la Periferia (Gunder Frank y Samir Amin, entre muchos otros) son de obligado estudio para la someter a cerco este imperio angloamericano que se ha erigido como polo dominador y único dentro de poder. Los pueblos oprimidos en lucha, y esa alianza creciente que hoy se llama "Sur Global" precisan de una adecuada teoría de la lucha de clases y de una rigurosa visión del Imperialismo. En su célebre obra "La Cuarta Teoría Política", Dugin expone con claridad la necesaria articulación de las luchas de todos los pueblos de la Tierra, cada uno con su cosmovisión (religión, mito, ética, y demás aspectos de su contextura antropológica) contra el hegemón. El hegemón es el (neo)liberalismo en cuanto ideología o Teoría Política, y también es el Imperio angloamericano (Anglosfera) en cuanto dueño o líder del Occidente colectivo.

La 3ª Teoría Política (3TP , fascismo y nacionalsocialismo) es la que ha resultado más gravemente dañada por Cronos, por el severo juez. Su derrota en 1945 fue justa, necesaria y definitiva. En su versión fascista pura (Mussolini), constituyó un estatismo no tan diferente de otros modelos socialistas evolucionados (como hemos hablado ya, en el caso de la China post-maoista). Un Estatismo con un fuerte componente sindical y obrerista puede entrar en el amplio catálogo de modelos de "3ª Vía" o "3ª Posición" sin merecer, por ello, el actual calificativo –tan criminalizado- de fascista.

El Estatismo queda muy rebajado, y ajeno a tendencias despóticas, si se adopta el interesante modelo peronista de la "comunidad organizada". La Comunidad Organizada como la intentada por el general Perón era, como indica el término, no tanto un Estado totalitario puro (como el Mussoliniano) sino una organización rigurosa del propio Pueblo en familias, comunidades locales, ramos sindicales y agrupaciones profesionales, etc. En el caso de la España franquista, la inviabilidad de su régimen autoritario se cifró precisamente en la incapacidad del propio del Caudillo y de su sistema personalista para re-legitimarse como un verdadero Estado corporativo o como una verdadera Comunidad organizada de trabajadores. Ante estas debilidades organizativas, Franco no hizo más que prolongar un Estado autoritario sobre bases más bien liberales, especialmente tras el arrinconamiento de la Falange y del Carlismo, y la irrupción tecnocrática del Opus Dei. Siendo ya la base liberal y desarrollista, la oposición alimentada por los americanos y el eje "europeísta" franco-alemán no podía sino crecer, y no ya para "inyectar democracia" en España sino para restarle toda soberanía, aun conservada por Franco, pero en precario equilibrio.

Mayor derrota, y definitiva derrota fue la del nacionalsocialismo. El "Sujeto" de la 3ª Teoría Política en versión fascista es el Estado, mientras que en su versión nacionalsocialista es la Raza. La locura criminal de Hitler, su acción genocida, y la irracionalidad –derrotada- de los nazis en 1945 impedirá cualquier resurgimiento de una Teoría Política centrada en el Sujeto "Raza", aunque de forma bastante análoga el sionismo israelí es todavía, una ideología muy similar. El sionismo es un nazismo que, a fecha de hoy, representa un cáncer para la Humanidad y un peligro existencial, no ya solo para sus vecinos sino para el planeta entero, habida cuenta de su manejo de armamento nuclear.

La evolución de "teorías políticas" en el sentido duginiano es la evolución de los diversos Sujetos de transformación política del mundo: el individuo abstracto y atomizado (1TP), la clase social, el proletariado, (2TP), el Estado o la Raza (3TP). El Sujeto de la Cuarta Teoría Política es, como todo lector del pensador ruso sabe, el Dasein. El "Ser-ahí" heideggeriano que, a mi modo de ver, se muestra excesivamente nebuloso como para alzar una Teoría Política que transforme el mundo, a la par que sirva para comprenderlo de forma plenamente racional y no romántica. Porque hace falta localizar ese Sujeto necesario, mientras se organiza una oposición multipolar al hegemón americano. Un hegemón el cual, con la enorme ayuda y también bajo la enorme presión del sionismo racista israelí, pone en peligro la paz, la convivencia y el desarrollo de los demás pueblos del mundo.

Frente a este nebuloso Sujeto de la 4TP, me interesa mucho destacar la dialéctica interna de las anteriores Teorías Políticas, su contingente reactivación en los distintos escenarios y momentos, así como sus resurrecciones. La lucha de clases en el sentido marxista, motor de la Historia en la 2TP, pudo parecer desactivada en el Occidente opulento y posindustrial. La ausencia de Sujeto Revolucionario explica la crisis de los partidos comunistas occidentales, a pesar de contar, hasta los años 80, de unos formidables aparatos organizativos, hegemonía académica, nutrida militancia, prestigiosos intelectuales y líderes de opinión, amplia representación parlamentaria y todo lo demás. Fue el aburguesamiento objetivo de una parte de la clase obrera, así como la deslocalización de la industria occidental, huyendo a la periferia en camino de carne humana más barata y más explotable (en el "Tercer Mundo", preferentemente) lo que hizo que los Partidos Comunistas y las fuerzas de izquierda radical perdieran su identidad, entraran en crisis y buscaran a los "nuevos proletarios" (emigrantes extranjeros, mujeres oprimidas "por el mero hecho de ser mujer", animales con "sensibilidad y derechos", gays y lesbianas, personas trans, etc., etc.). Todas estas personas y todos estos entes susceptibles de ser llorados, defendidos, ensalzados, etc. no son "proletariado". La Teoría Marxista, centrada en una visión del mundo según la cual nuestro sistema mundial está basado en la explotación del hombre sobre el hombre y, de forma crecientemente abstracta y terrible, en la explotación del hombre por el Capital, se diluye y se destruye de manera fatal en cuanto el Sujeto Revolucionario ya no es el obrero, ni una clase social definida más o menos rigurosamente como clase económica asalariada y explotada.

Lo que ha perdido de vista el marxismo occidental y casi toda la izquierda radical occidental es al verdadero Sujeto de la lucha de clases. No es este el caso del marxismo propio de las organizaciones obreras y campesinas del Sur Global, zonas dependientes y neocolonizadas donde sus actores tienen muy claro que la lucha contra el capitalismo se plantea por medio de estrategias de solidaridad popular. Solamente la solidaridad de clase puede poner en jaque a las oligarquías, poner coto a los gobiernos corruptos, expulsar a las multinacionales y arrinconar a los terratenientes neoesclavistas.
Resulta pavoroso constatar cómo algunos líderes de la izquierda "woke" española, gozando incluso de carteras ministeriales, aconsejaban una "huelga de juguetes" y dejar de comer carne (Baltasar Garzón), o se deshacen en una lucha verbal contra un fascismo inexistente (Pablo Iglesias, I. Belarra, Monedero, Echenique, etc.), mientras en el mundo hay millones de personas que no pueden plantearse tales "luchas" sencillamente porque viven como esclavas y trabajan de sol a sol para comer un puñado de algo comestible al día.

Estos burgeses de izquierda "woke" y neoliberal no aportan nada. La izquierda auténtica está muy lejos de ellos. Pobres campesinos en chanclas y un fusil en la mano desalojaron a los norteamericanos en Vietnam y en Cuba. Esa es la izquierda auténtica. Que la "izquierda" española y occidental esté preocupada por implantar la Agenda 2030 en los colegios, metiendo a los niños a la fuerza en "talleres" de adoctrinamiento hedonista-sexual, y que promueva el veganismo y el transexualismo por decreto, mientras el Capital sigue en todo el Sur asolando a pueblos enteros, condenándolos a la emigración masiva, al tráfico de niños y órganos, y los envíe como mercancías a un Primer Mundo decadente –con la colaboración necesaria de ONGs mafiosas del inmigracionismo, no es sino una verdadera vergüenza. Esa izquierda neoliberal, arcoíris, "wokista" y postmoderna (la de Izquierda Unida, la de Podemos, Sumar, Comunes, Esquerra, etc. en el ámbito español) ya no tiene nada que ver con la 2TP de Dugin.

La 2TP (socialismo, marxismo) sigue siendo eficaz contra la 1TP (liberalismo, neoliberalismo) en cuanto que reconstruye el concepto de clase (la clase social entendida bajo criterios económicos, como control desigual de los medios de producción) y, por ende, el concepto de lucha de clases. La verdadera 2TP, al reactivarse en el contexto internacional multipolar y post-guerra fría, asume ciertos elementos de la 3TP, precisamente aquellos que son esencialmente emancipadores y no se han manchado de la criminalidad fascista y, sobre todo, nacionalsocialista. Alexander Dugin afirma, de un modo u otro, que el fondo válido (y por tanto, susceptible de ser reactivado en momentos posteriores a la defunción por derrota de la 3TP en 1945 es el ethnos). Al margen de Mussolini, en contra de él, se puede pensar en un Socialismo Nacional, esto es, en el Estado no totalitario y orgánicamente emanado del Pueblo. Un Estado del Pueblo, una comunidad organizada de trabajadores. Al margen de Hitler, y radicalmente en contra de él, de su racismo pseudocientífico e irracional, se puede pensar en un ethnos o Volk, en un Sujeto con identidad colectiva que se dota a sí mismo de los medios para asegurar su supervivencia (autárquica) y su convivencia (solidaria) para con los demás pueblos.

De hecho, los grandes líderes iberoamericanos anti-imperialistas fueron "socialistas nacionales", fueron síntesis de la 2TP y 3TP, verdaderos representantes del inveterado caudillismo hispánico, y referentes para toda la izquierda auténtica: Juan Domingo Perón, Fidel Castro, Hugo Chávez. Este tipo de hombre hispánico es un caudillo, y el caudillismo es la forma peculiar de esta área civilizacional heredera del Imperio Español (también del Portugués, que no presenta diferencias culturales ni étnicas sustanciales con España). Los tres grandes hombres mencionados fueron revolucionarios, anti-imperialistas y, por ende, forjadores de nuevas naciones. Crearon en la práctica un verdadero socialismo nacional. Son una síntesis de la 2TP y de la 3TP "purificada" de todo rastro fascista o nazi, la 3TP descrita por parte de Dugin. Ellos son referentes imprescindibles para construir la 4TP: la Teoría Política que habla de una pluralidad de civilizaciones articuladas en torno a Imperios garantes a) de su diversidad interna (todo Imperio no depredador es plural) y b) de la diversidad humana-planetaria. Una diversidad basada en Derecho Internacional, y no "reglas" yanquis: todo Imperio debe evitar injerencias en casa del vecino, respetarle y colaborar con él en provecho de la humanidad.



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Carlos Javier Blanco

Doctor en Filosofía. Universidad de Oviedo. Profesor de Filosofía. España.

 carlosxblanco@yahoo.es

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