La revolución por arriba

Tradicionalmente en los estratos de lo adivinatorio, a través de la bola de cristal algunos o muchos veían y predecían el futuro. No es mi caso. En la bola de cristal lo que veo es lo que le precede y el presente…

Creo que estamos asistiendo desde la histérica declaración de la pandemia en marzo de 2019, a una revolución sorda por arriba del poder político y demás poderes institucionales de todas las naciones, movida por los poderes mundiales en la sombra entre los que ahora se me ocurre como principal Bilderberg al que sin duda deben sumarse otros no por menos notorios menos influyentes y decisivos.

Hasta ahora desconozco en todos los avatares de la historia de la política, de las confrontaciones, de las revoluciones y de las guerras algún caso en el que a los pronunciamientos oficiales y a las declaraciones de reyes, caudillos, jefes de gobierno etc, precedidos de noticias menores diplomáticas, no hayan precedido a su vez innumerables complots, conspiraciones e intentos de ambos. Por consiguiente, ahórrense quienes se apresuran a calificar, para desautorizar cualquier cálculo o conjetura sobre el asunto, de alucinación, de conspira-paranoia o palabros similares cualquier presentimiento o intuición acerca de maniobras y maquinaciones por parte de quienes, bien ostentan ahora el poder por relevos desde la Segunda Guerra Mundial, bien lo detentan otros sin que el mundo lo sepa oficialmente.

La historia se puede contar de muchas maneras, pero son datos invariables primero, que siempre prevalece como único relato el de los vencedores en las guerras y en los golpes de Estado. Relatos que a veces duran poco pero otras duran una eternidad porque quienes siguen al frente de la teoría sobresaliente se cuidan mucho de que pase de padres a hijos, de generación en generación. La historia de la "conquista" de América, por ejemplo, es de tal naturaleza que no puede concebirse a priori una narración que no exalte a los conquistadores, sus razones y su causa porque en ella están involucradas generaciones enteras muy interesadas en erigirse en bien intencionadas y benefactoras. La historia del colonialismo del siglo XIX, lo mismo. Ingleses, españoles y anglosajones naturalizados como "americanos" no dejarán, nunca, de reafirmar con soberbia su modus operandi sin concesión alguna a reconocer su brutalidad genocida, propia, por otro lado, de los tiempos todavía primitivos en que sucedía todo…

De modo que en los momentos actuales de la humanidad, esta revolución por arriba a la que me refiero ahora que, a mi juicio, viene gestándose a medida que se ha ido comprobando la eficacia de la electrónica que lo abarca todo, viene teniendo un amplio recorrido en un tempo histórico que incluye una paciencia inusitada desconocida hasta ahora: tal es la "seguridad" en el uso de esas técnicas. Pero es que, por otro lado, la demografía mundial es determinante también. Los pueblos, y al decir pueblos, me refiero a los occidentales principalmente (porque China ha de participar de un modo u otro en estas maquinaciones aunque sólo sea porque alberga a casi un tercio de la población mundial), están a su vez en posesión de potentísimas herramientas de uso instantáneo que dejan muy lejos la eficacia escasa de los antiguos panfletos y octavillas. La conjunción de esos dos factores: una potencial por posible sinergia de las poblaciones para más adelante, explica las numerosas cautelas y preparativos que los poderes del mundo, institucionales o no, han de estar organizando para que no les pille de sorpresa la o las revoluciones por abajo…

De momento se aprecia claramente una tendencia muy marcada a emplear el miedo, la constante alerta, la alarma cotidiana, por amenazas con las que el ser humano ha convivido toda su historia pero ignorante, que ahora se van incrustando en la epidermis y en el sistema endocrino de las poblaciones de una manera patente. Alertas, miedo y alarma cuyos efectos paralizantes y semi inconscientes consiguen la eficacia precisa que asegura anticiparse a eventuales pero unas más que seguras reacciones a medio o largo plazo por parte de amplios sectores de la Humanidad…

Porque a todo esto, es preciso reconocer también que se une por el otro lado otra amenaza que, de momento se antoja imposible pero nada lo es en estos tiempos. Amenaza de la contrarrevolución por abajo. Amenaza que consiste en el hipotético proyecto gestionado por conductos tan secretos como esos en los que se mueve el poder, los poderes, que es el intento de desmantelar total o parcial los soportes que permiten los circuitos que expanden por el planeta los enlaces y conexiones que unen al mundo y a la Humanidad a través de la Internet...



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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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