Colombia: en auge masacre de indígenas, afros y desempleados

Van tres semanas cumplidas del gobierno del presidente Gustavo Petro, y al tiempo que el líder del Pacto Histórico anuncia, junto a la Comisión de paz del Senado de la República, que preside el destacado dirigente y parlamentario Ivan Cepeda, un Plan de emergencia para proteger a los líderes sociales en 87 municipios sumidos en la más feroz violencia con la organización de los Puestos de Mando Unificados por la vida (Caldono e Ituango) que le otorgan facultades especiales a los alcaldes locales para reaccionar frente a las amenazas de los grupos paramilitares, que siguen muy activos, se registra una seguidilla de masacres que afectan la vida de las comunidades indígenas del departamento de Nariño, a humildes vendedores ambulantes de la ciudad de Cúcuta y a campesinos en el Valle del Cauca.

Veamos esta ruta del terror que han instalado los grupos paramilitares en los territorios y que presuntamente tienen el apoyo de las brigadas militares y de los comandos de la policía que aún siguen plagados de generales y oficiales corruptos al servicio de las mafias del narcotráfico y de los clanes corruptos del uribismo y de los otros partidos de la ultraderecha y la derecha.

Masacres de indígenas Awa.

10 indígenas de la comunidad Awa y campesinos afros fueron asesinados en tres masacres registradas en la costa pacífica y en el Rio Patía, en el departamento de Nariño este sábado 27 de agosto, en hechos horrendos que no han merecido la acción diligente de los organismos policiales y militares de la región, plagados de agentes del paramilitarismo del antiguo Bloque de Julian Bolívar.

Estas masacres han sido denunciadas por las organizaciones agrarias y de los indígenas.

Un primer acontecimiento se dio entre los resguardos de Chiles y Mayasquer en zona rural del municipio de Cumbal en el sur del departamento de Nariño (que está bajo el gobierno de un agente del uribismo neonazi, el señor John Rojas), donde según el Movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia, AICO, fueron asesinados Adriana del Rocío Guerrero Tarapuez, ex corregidora del resguardo de Panán, su pareja sentimental Stalin Emilson Calpa Tupue, y el comunero Diego Armando España.

En la denuncia de AICO, los tres comuneros fueron abordados por sujetos armados (vestidos con prendas de la policía y el ejército) , quienes les dispararon en varias oportunidades, causándoles la muerte de manera instantánea.

"La pérdida de estos valiosos seres humanos deja un gran vacío en sus familiares, amigos y comunidad, desde la cual lucharon por la defensa del territorio, la vida y la autonomía de los pueblos Pastos y Quillasingas" denuncio AICO en su pronunciamiento de reclamo al gobierno nacional pidiendo protección con un Puesto de Mando Unificado para este municipio.

AICO agregó que "rechazamos y condenamos públicamente estos actos de barbarie miedo y zozobra por el asesinato de nuestros hermanos comuneros de los Resguardos Indígenas de Panán y Chiles, presuntamente perpetrados en el trayecto de la vía que conduce de Chiles a Mayasquer en el sector la puerta", que supuestamente debía tener protección de la policía y el ejército.

"Este crimen se suma a los asesinatos sistemáticos y vulneraciones de los derechos humanos perpetrados en contra de nuestros pueblos y comunidades indígenas en el país y que perpetran los hechos violentos y el peligro a la pervivencia física y cultural de los pueblos originarios", agregan los líderes de AICO sometidos al exterminio de grupos paramilitares, policiales y del ejército.

AICO demandó enérgicamente de las autoridades nacionales y del Ministerio del interior que se ejecuten las investigaciones y acciones que permitan determinar los autores de este hecho, muy presuntamente vinculados a las instituciones policiales y militares de Nariño.

Desde las Autoridades Indígenas de Colombia "por la Pacha Mama AICO" los lideres indígenas demandan de las autoridades (in) competentes la celeridad en la investigación que permita identificar los móviles y responsables de este crimen y ese aplique todo el peso de la ley, algo que muy probablemente no ocurrirá dado los niveles de impunidad reinantes en la Fiscalía y el nefasto sistema judicial regional.

AICO demanda a la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, la Personería, las autoridades departamentales y organismos internacionales el apoyo y su presencia inmediata en este lugar, y adopten las decisiones correspondientes que permitan solucionar la delicada situación de orden público en el territorio del gran Cumbal y velar por la protección de la vida de los lideres colocados en absoluta desprotección frente a los grupos paramilitares y los agentes oficiales presuntamente comprometidos en este derramamiento de sangre indígena.

Esta es la cuarta masacre registrada este año en Nariño, cobrando la vida hasta el momento de 26 personas.

De acuerdo con diferentes sectores, en la zona operan varios grupos paramilitares patrocinados presuntamente por el Comando departamental de policía y la Fuerza de Tarea Conjunta Hércules cuyos comandantes han sido confirmados en la nueva cúpula militar.

Este sábado también se dio una masacre de 5 afros en el municipio de Olaya Herrera en la costa pacífica nariñense, en la que hay una fuerte presencia de la infantería de Marina con lanchas rápidas y con corbetas de guerra.

Olaya Herrera demanda un Puesto de Mando Unificado por la vida que ha ofrecido la Comision de paz del Senado que presiden los destacados senadores Ivan Cepeda y Ariel Avila, comprometidos en una tarea gigantesca para proteger los lideres sociales y comunitarios sometidos a las balas de los comandos paramilitares.

Masacre en Cúcuta.

Otro hecho de violencia también sacudió a la ciudad de Cúcuta (Norte de Santander). Este sábado 27 de agosto en horas de la tarde se registró una masacre en el barrio Pueblo Nuevo, cuatro hombres fueron atacados a bala.

La balacera ocurrió en la avenida 9 con calle 0, muy cerca de la terminal de transporte. Las víctimas fueron interceptadas y atacadas por hombre que se movilizaban en motocicletas y vestidos con prendas policiales.

Cuatro personas humildes, vendedores callejeros de minutos, fueron baleados a quema ropa, con armas de fuego, una falleció en el lugar y otras tres fueron trasladas a centro asistencial, pero desgraciadamente allí fallecen. Todo esto ocurre delante de un Comando de policía bajo la responsabilidad del coronel Hilbar Alfonso Reyes, subcomandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc) quien se muestra completamente indiferente frente a tal hecho de sangre que enluta a Cúcuta en el punto de Pueblo Nuevo.

Las víctimas se encontraban frente a un taller de mecánica cuando los sicarios vestidos con prendas policiales arribaron al lugar y de forma indiscriminada abrieron fuego.

Este es quinto hecho de sangre que se presenta en la capital norte santandereana en menos de 24 horas, es decir que 9 personas humildes, vendedores ambulantes, han perdido la vida en medio de ataques a bala.

Uno de estos hechos ocurrió en la calle 2 entre avenidas 4 y 5, del barrio Motilones, en la ciudadela Juan Atalaya. Allí un hombre quien se encontraba frente a su vivienda fue sorprendido por pistoleros vestidos con prendas policiales que le dispararon en repetidas oportunidades, hasta dejarlo sin vida.

Masacres y violencia en el Valle del Cauca y Cali.

Esta serie de masacres tiene su réplica en el Valle del Cauca, donde se han presentado varias matanzas en municipios como Cartago, Toro, Tuluá (con una horrenda matanza en la cárcel de la ciudad), Buga, Cali, Jamundí y Palmira.

Detrás de esta ruta de la muerte está la banda de alias Palustre y su Jefe alias el Mono, grupo neo paramilitar que tiene presuntamente el apoyo del Comando departamental de policía y de la Tercera Brigada.

Esta banda de narcos está involucrada en el despojo de tierras, de fincas, de bodegas, de ganado y de oficinas en el Eje cafetero (Montenegro y Quimbaya) y en varios municipios del Valle del Cauca y cuenta con el apoyo de poderosos cañeros y latifundistas que se han apropiado de extensas fincas incautadas al narco de los carteles de Jamundí, el Norte del Valle y de Candelaria (de los Caicedo y Toro).

Nota. Sugerencia cordial para el senador Iván Cepeda: instalar Puestos de Mando Unificado por la vida en Nariño, en el Valle del Cauca y Norte de Santander a ver si así los gobernadores actúan como corresponde y sacude a generales de la policía y el ejército.



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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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