El virus chino y la invasión de Ucrania

Durante siglos y siglos los anales de la historia registran numerosas guerras que parecen nunca acabar. Sin embargo, la verdadera lucha es entre el bien y el mal, asociados, el primero a la inteligencia y el segundo a la estupidez. Es decir, la eterna disputa entre inteligencia y estupidez. Por alguna razón, que todavía no entiendo, la mayoría de las personas son idiotas y es por eso que el mal, vinculado a la estupidez, siempre triunfa.

Los idiotas son una masa, una especie de rebaño aglomerados en una mayoría y es por eso los mensajes de cualquier tipo, religiosos, políticos y comerciales son dirigidos hacia la multitud que no delibera, sino que actúa por directrices ajenas a la individualidad. Dejan que los demás piensen por ellos para así poder actuar. El caso más patético es la religión. Estas, cualquiera que domine en ciertas regiones del planeta, se basan en dogmas de fe, es decir, en algo que no se debe y no se puede discutir, a riesgo a pasar la vida eterna en el infierno. Sin embargo, esa generalidad no se detiene a leer los libros religiosos que contemplan los lineamientos que fundamenta la doctrina que el feligrés debe acatar. Juzgo que los practicantes de una determinada doctrina no han leído dichos libros religioso. Si lo hicieran se hubiesen percatado de la numeras mentiras que aparecen en dichos textos. Esto, para que los sacerdotes, rabinos, lamas, pastores, monjes, entre otros, alardeen con sus arengas, durante las misas, de tales embustes.

Da la impresión que los políticos los publicistas y los vendedores se dieron cuenta de lo referido en el texto anterior y advirtieron que a los idiotas es muy sencillo convencer. Basta disfrazar una mentira para que parezca verdad y al estúpido lo meterán en cintura.

Las corporaciones internacionales de medios de comunicación y las redes sociales se encargaron de expandir la mentira de la trilogía del mal Bush, Aznar y Blair. Le vendieron al mundo que Irak poseía armas de destrucción masiva. Tal embuste fue repetido hasta la saciedad por los políticos de EEUU, de la UE, de algunos países sur y centro América aliados de los capitalistas, así mismo, por los medios de comunicación, todo esto para convencer al mundo de que había que invadir al país árabe. Tal propósito se cumplió y como consecuencia, el resultado fue millones de muertos, una cultura milenaria destruida al igual que la población, el presidente vilmente asesinado y el control de los pozos de crudo iraquí por parte de las transnacionales petroleras occidentales. Este fue el objetivo de la invasión. Finalmente se descubrió que Irak no poseía almacenadas armas de destrucción masiva. Toda esta vil mentira fue perfectamente planificada para apoderarse de los pozos de crudo de los hijos del islam. Esto mismo se repitió con Libia, bajo la mentira que la aviación libia estaba bombardeando su pueblo.

Las dos mentiras anteriores calaron perfectamente den las mentes de los idiotas que no buscan otra fuente de información que las publicadas por las empresas comprometidas con las grandes corporaciones industriales, fábricas de armas y empresas de telecomunicaciones internacionales.

Finalmente, las ficciones se descubrieron y no pasó nada, los criminales de guerra responsables de la destrucción de Irak y Libia y millones de víctimas, disfrutan de su jubilación junto a su familia en sus ranchos.

Sin embargo, las mentiras no acaban. A raíz de la aparición del covid 19, a Donald Trump, por un problema de tipo político para opacar lo adelantos tecnológicos, financieros e industriales de la República Popular China, inventó que el vector de tal enfermedad procedía del país comunista y supuestamente el gobierno lo había ocultado. A partir de dicha noticia falsa (fake news) para la prensa occidental el coronavirus se convirtió, por arte de la información de prensa, en el "virus chino". El resultado no se dejó esperar porque la mentira tiene las patas cortas. En EEUU ya van casi un millón de muertos víctimas de la pandemia y más de ochenta millones de contagiados, contrariamente en China queno supera las cuatrocientos mil víctimas, a pesar de alta densidad poblacional.

Los políticos y la prensa siempre están preparado para formular y difundir mentiras. No se trata de Irak, tampoco de Libia y mucho menos de China, hoy la prensa divulga la invasión rusa contra Ucrania. Desde hacía tiempo la prensa occidental daba la noticia de una posible incursión de las tropas rusas en tierras de Ucrania, ocupación que no fue visible en ninguna región del país "amenazado por Putin". Era importante convertir esta mentira en verdad para que la prensa occidental y los gobiernos de EEUU y la UE no quedara mal parada. Había que hacer algo.

Resulta que Ucrania tiene una disputa interna desde hace ocho años con dos regiones del este que declararon su independencia, se trata de Donetsk y Luhansk con una alta población rusa. Para hacer esta realidad, la de la "invasión rusa" el presidente de Ucrania, como buen siervo del imperio, por consejo de EEUU, la UE y la OTAN comenzó a bombardear las regiones nombradas anteriormente que ya dejaron de ser ucraniana. Por tal motivo, los gobernantes de tales regiones le solicitaron ayuda militar al presidente Putin para proteger de los soldados fascistas ucranianos a sus territorios, a sus habitantes, con una gran mayoría rusos. Fue entonces cuando el presidente de la República Federativa Democrática de Rusia decide enviar ayuda militar a Donetsk y Luhansk, territorios que no son considerados por sus habitantes como parte de Ucrania. Fue así como se le soltaron los demonios a la prensa occidental.

Es vergonzoso como la prensa occidental y las redes sociales se han dedicado estos días a difundir una "invasión rusa" a Ucrania, basado en afirmaciones falsas y fotos, sacadas de contexto, de ciudades destruidas por bombardeos que nada tienen que ver con Ucrania. Esta es la forma que los políticos de EEUU y la UE de tratar los problemas mundiales, simplemente para sacarle ventajas económicas a las mentiras que, tal como ocurrió en Irak, Libia y China, se van a descubrir. Lo más lamentable de todo esto es contemplar cómo la gente acepta las mentiras de las religiones y la publicidad de productos dañinos para la salud, de igual modo, sorprende escuchar a las personas repitiendo las mismas estupideces que informan los medios de comunicación occidentales. Así mismo, toman como un dogma de fe lo notificado por los medios de prensa occidentales. La estupidez es la mejor aliada para conseguir incondicionales, no importa si la información sea una vil mentira, los idiotas no son capaces de buscar otra fuente de información, cree ciegamente en lo que refiere el verdugo. Razón tuvo el pensador francés Voltaire cuando expresó: "La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que la sufre, sino los demás". Lee que algo queda.



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Enoc Sánchez


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