China frente al mundo y Venezuela frente a China

El Yuan ya es una moneda de reserva internacional. En algún momento se planteó hacer un sistema de pagos para los BRICS que compitiera con el sistema SWIFT cuyo acrónimo significa Society for World Interbank Financial Telecommunication, traducido como Sociedad para las Comunicaciones Financieras Interbancarias Internacionales.

El grupo cooperativo Swift fue fundado en Bruselas en 1973, y una vez que logró amarrar el sistema financiero global comenzó a ejercer presión, imponiendo transacciones financieras con su sistema mediante el bloqueo de cuentas bancarias. Sus objetivos se esparcieron en contra de los países considerados adversarios a occidente.

Su poder ha sido extendido en contra de Venezuela mediante la aplicación excluyente de un lenguaje común, nos separó de sus transacciones financieras las cuales por centrar sus operaciones bajo un sistema de datos compartidos mediante una vasta red de telecomunicaciones mundiales que les han dado una enorme ventaja sobre todo cuando se deciden imponer sus momentos de sanciones.

La red SWIFT que dado una infraestructura imprescindible a las finanzas mundiales los han convertido en una eficaz herramienta para la desintegración a la hora de decidir pagos interbancarios, inversiones, transferencias, comercio exterior y cheques de remesas. Este sistema ha sido capaz de procesar diariamente más de diez millones de mensajes en alrededor de ocho mil instituciones financieras ubicadas en más de doscientos países.

Esta es una de las razones momentáneas por las cuales en la República popular China no pueden avanzar hacia un plan de abandonar la red SWIFT pues el riesgo sería que lo aislaran peor de como lo están haciendo contra Rusia, Venezuela y Cuba.

Para China es doblemente comprometido por su posición de líder en los BRICS aun cuando la llegada de Jair Bolsonaro al poder en Brasil ya advertía la colocación de frenos a ambas; tanto al Yuan como a los BRICS.

Sin embargo, tras las grandes inversiones de China por ser uno de los principales acreedores de países como Italia, incluso hasta de Estados Unidos donde va posicionando al Yuan como una moneda indispensable en el sistema financiero mundial.

China ha venido preparándose tecnológicamente para asumir la responsabilidad de primera nación con la mayor economía global y ser impulsor del mayor comercio internacional. Aquí hablamos de un trascendental liderazgo. En estos momentos, en particular, se encuentra acoplada con todo el grupo BRICS —a favor de Rusia— dándole una ventaja estratégica a Moscú.

Pero China va esperando los acontecimientos agazapados de Norteamérica referente al caso Taiwán estando tecnológicamente preparada para una guerra de ser necesario. Sus planes son cuestión de tiempo. Si llegara a desatarse un problema mayor prácticamente buscado por Estados Unidos, China respondería de acuerdo a sus intereses, demostraría rápidamente lo que ha venido desarrollando al igual que lo está haciendo Rusia.

Este escenario se aproxima indudablemente para favorecer a todo el Bloque BRICS y le da empuje, puesto que China está a la cabeza de ellos. Esto sin perder el punto de vista económico que Rusia ha sacado hacia un sistema financiero independiente.

Aunque China también tiene su propio sistema financiero cuya idea es utilizarlo de manera universal, no dejando de pensar en ir hacia una moneda ecuménica y si otro llegara a lanzarla sería mejor para ellos. Hasta ahora lo que hace falta definir es en cuál de las dos monedas estará el próximo sistema financiero, será ruso o será chino.

Además del rublo y las monedas que tienen otros países que permanecen en este tratado, buscan una moneda sólida, estable, como la experiencia de Venezuela con el PETRO, una criptomoneda. Terminarían de darle un golpe mortal al sistema financiero Swift y todo lo que este representa en occidente. Con una criptomoneda harían participar al mundo entero a favor de su economía y si lo que hasta ahora hemos visto imaginémonos con una moneda única, confiable y rápida a favor de China.

Es muy sencillo, China está esperando que sucedan las cosas y que vayan a favor de Rusia, mientras tanto ellos siguen trabajando, siguen creando tecnologías propias, siguen siendo los primeros en los métodos nucleares. Inauguran tecnología renovable. Son los iniciadores de la energía cuántica, líderes en comunicación 5G y 6G, avanzan muy rápido en la parte de vacunas lo cual a China y Rusia les ha valido un reconocimiento mundial y esto abre puertas a pesar del óxido regado por EE.UU.

Sus biolaboratorios están trabajando fuertemente en el proceso de contrarrestar todo lo que ha venido haciendo Estado Unidos en sus laboratorios clandestinos de Ucrania y Polonia. No hay que olvidar que toda esta zona es un terreno utilizado por Norteamérica para crear un conflicto biogenético hacia los países orientales.

Con respecto al caso venezolano, China sabe las debilidades que tenemos como las hay en otros países. Trabajan con una nación vasta en su potencial petrolero, enorme desde el punto de vista en riquezas minerales y energéticas. Sin embargo, una fuerte amenaza es superar la descomunal depreciación o mal uso de los recursos que China ha aportado al país, muchos de estos no han sido aprovechados, perdiéndose, llevados a otros escenarios y es una de las razones por las cuales se han tenido tantos inconvenientes en la actual crisis económica.

La nación debe cuidarse, de que otros países la vean poco confiable desde el punto de vista del manejo financiero. Eso tenemos que cambiarlo, y para esto hay que empezar a hacer saneamiento en algunos lugares sobre todo en PDVSA como se hace ahora.

Tanto a China como a Rusia le conviene la relación con Venezuela puesto que este país está en una situación muy vulnerable con respecto a Estados Unidos donde las cuantías de petróleo y gas son suficientes para abastecerlos. Por esto, Estados Unidos trata por cualquier medida que esa importantísima energía que es Venezuela no sea llevada hacia el Asia.

Aun, cuando Venezuela muestra debilidad en cuanto a protegerse y cómo mejorar su infraestructura, debe hacer factible sus pagos de deudas que mantiene con estos dos países —China y Rusia— ahora Venezuela entra en la complejidad de cómo orientar sus proyectos de tal manera que se den en corto tiempo y permitan ganar confianza con estos países, incluyendo a todos los BRICS.

Mientras tanto, China no ha dejado de ir preparando su terreno para jugar su papel en el terreno mundial que se le presente. Para ella esto es importante y lo va consiguiendo gracias a la formación de opiniones de sus expertos los cuales buscan nuevas oportunidades.

Para las nuevas oportunidades ya trazó desde un principio sus objetivos de desarrollo industrial y ahora diseña su nueva etapa tecnológica ya rebasada en algunos puntos, por ejemplo, se presenta con un avance el cual le resultará infalible; las nuevas tecnologías 5G y 6G, ayuda irresistible para muchos países la cual solo será confiable a sus verdaderos aliados, otros tendrán solo algunos de sus programas y servicios hasta lograr el objetivo que sus enemigos acepten migrar en su totalidad a sus servicios. Esto será hasta que las autodenominadas potencias occidentales —Europa y Estados Unidos—, entienda que China tiene asegurado un papel relevante en ese terreno, mientras, tendrá centrada su lucha más allá del alcance mundial.

La posición relevante de sus tecnologías estará obligada a adquirirlas o copiarlas. Ni que decir de su producción en tecnologías verdes, también quizás a diferencia de Rusia, China tiene un instrumento ideológico el cual la diferencia de Occidente.

China no ha tratado de exportar su modelo de desarrollo, occidente tiene que copiarlo. Aun cuando en muchos momentos lo han intentado, China frente a ellos no juega el papel que hacía la Unión Soviética, quien competía ideológicamente en contra de modelos de desarrollos diferentes a los capitalistas, pero en algún momento podrá articularse en esa estrategia.

El papel que jugaría China en América Latina y el Caribe ya es muy evidente, ha retozado un pliego importante en cuanto a proveedor de fondos. Por ejemplo, ahora en Argentina sus fondos de cooperación sirven para el desarrollo de infraestructura, igual lo hace en Centroamérica. Es un proveedor de planes de desarrollo, cooperación internacional, y obviamente eso también le provee cierta influencia política en la zona.

Para China no es problema convivir con un actor—socio de los BRICS como Jair Bolsonaro en Brasil quien utiliza su narrativa justamente en hablar como expulsar a China del continente tratando de cancelar casi todos sus proyectos de cooperación con esa nación.

Pero China está marcando muy bien su zona de influencia aun cuando Estados Unidos también le está poniendo un cerco militar ahora con el pacto que hizo con Australia y el Reino Unido para proveer de submarinos nucleares a Camberra. Todo esto tiene una dedicatoria y es precisamente ir en contra de China.

Parece extraño, la balanza comercial de Australia aún depende de China. Si Estados Unidos está en capacidad de sustituir esa dependencia económica no le será tan fácil conjeturar con un socio tan grande como China.

Esto no será un problema para China, pues tarde o temprano irá moviéndose, planeando una más clara influencia en la zona. Aun cuando no van a la confrontación tan directa, si van a dejar que maduren los procesos y que los mismos lleguen a su punto natural quizás un poco diferente a lo que pasa ahora con Rusia donde ya hay un enfrentamiento directo.

China sabe que tiene muchas otras herramientas a mano para eludir la guerra, pero obviamente va marcando sus líneas rojas adónde no pueden llegar las potencias concretamente ni a Hong Kong y ni pensarlo con Taiwán. China sin empacho se presenta al mundo como un país con dos sistemas, nada más que no cede a ciertas líneas y puede mantenerse sin beligerancia en otros estatus como lo son sus negociaciones.

Si se llegase a dar un intento de provocación por parte de las potencias occidentales también entraría en una confrontación directa y se encargaría de inaugurarse como un enemigo público número uno si así lo deseara el mundo tal y como lo está haciendo ahora Rusia, pero para llegar a esos extremos aún puede faltar mucho, no tildara de desaire a la hora de protegerse al igual que lo ha hecho en otro momento con Venezuela y ver como tratan de hacerlo con Nicaragua o Cuba.

Con China no lo han logrado justamente porque ha ido tendiendo puentes en espacios dónde ya no pueden prescindir de su dependencia económica. Con esto vamos hacia un nuevo orden mundial, bipolar, multicéntrico, esto es lo que hoy se batalla. Estamos en medio del concepto de las conspiraciones, en una clara concepción realista, el nuevo gnomo de la tierra que llamaba Carl Schmitt, es un momento entre dos órdenes en el cual occidente va tratando de conservar el viejo orden que se fundó después de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría, ahora entramos en su sustitución progresiva pero no rápida, como pasos de un bebe gigante entramos a un nuevo orden el cual girará en contra del contorno de Estados Unidos y la OTAN, pero sin entrar dentro de ellos.

Pero en el texto El nuevo mapa del pentágono de Thomas Barnet se explica cómo Estados Unidos igualmente construye un nuevo orden. Esa intención estadounidense de organizar este nuevo orden, ya es parte de su establecimiento yendo muy cercano de uno de sus principales doctrinarios, sobre todo en tiempos de la administración Bush —hijo—, llamado Artur Sebroscky, quien desarrolló una nueva doctrina militar.

Por eso, en esta parte, el bloque occidental trata de construir un nuevo orden que siga girando en torno a ellos y también en medio de China, quien no sé si tenga la capacidad de hacerlo sólo, pero si sabe utilizar a sus aliados y comprende que no hay país pequeño entonces abrirá ese deseado camino. De allí la importancia con los BRICS por poner un solo ejemplo, pero sin dejar de lado La Ruta de la Seda, tampoco se puede obviar la Organización para la Cooperación de Shanghái y sus estrechas relaciones con Rusia con quien mantiene una frontera común de once mil kilómetros. Por eso para Estados Unidos todo este juego diplomático—militar—financiero le va representando una amenaza hegemónica, —las cosas se invierten— y no por el país que representa China que de por sí solo ya es una amenaza, sino por el bloque que puede unir y liderar junto a Rusia, India, Irán, Venezuela.

Este nuevo orden es un nuevo bloque que no gusta a la hora de enfrentar al bloque EE.UU.—Canadá—OTAN. Y para esto China tiene el poderío económico y va impulsando su poderío económico, pero junto al poder militar chino—ruso que junto a otros aliados hacen una resistencia a la cortina de guerra.

Esta conformación se da frente a las narices de Estados Unidos quien desprecia un nuevo orden, pero el cual se ve muy claro desde el inicio del conflicto que se buscó con Ucrania. Por esto, hay una intentona de China tras pernoctar en América Latina. Si conviene o no, parece que en algún momento cercano comenzará más aplomada una integración en Sudamérica. Será sin depender tanto de otras potencias, pero en este contexto China entra con mucha fuerza, tal vez en sectores, proyectos, países, regiones a las cuales Estados Unidos o le tienen mucha resistencia o no ha podido entrar o quizás está perdiendo.

Todo esto representa una clara amenaza a lo que se conoce como la Doctrina Monroe, es decir, el dominio estadounidense en la región, sobre todo en lo que se hace llamar Mesoamérica que va desde México hasta Venezuela, incluso Colombia, todos esos países como lo pensaba Nicolás Spikeman, geopolítico estadounidense, efectivamente la penetración de otra potencia en esta región implica ya una amenaza directa a los Estados Unidos.

América Latina y el Caribe no puede vivir entre el duelo ni la incertidumbre. Sobre sus hombros posa una potencia retadora; Estados Unidos, quien en su zona de influencia mantiene un espacio vital, y está poniendo en peligro todo su dominio global. Todas sus administraciones y sobre todo la de Donald Trump se dedicaron a realizar viajes y presionar a gobiernos latinoamericanos para que no se relacionaran tanto con China.

La postura de López Obrador de México, que en una suerte de acuerdo con Estados Unidos comenzó a promover no aliarse con China, y después los gringos traicionaron de nuevo a México. Eran momentos en que AMLO estaba promoviendo más la integración continental y no tanto la participación de otras potencias como el caso chino.

Todo indica que China está en el continente joven y eso puede dar oportunidades para liberarse de Estados Unidos, es decir, abocarnos a una política más independiente, pero todo esto también va a provocar más tensiones porque Estado Unidos no va a permitir que le arrebaten el continente tan fácilmente.

Hasta más pronto…



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Miguel Jaimes

Politólogo, Magister Scientiae en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Gerenciales. Director del Diplomado en Geopolítica del Petróleo. Sitios webs; https://www.geopoliticapetrolera.com y https://www.lamucuy.com.ve

 venezuela01@gmail.com      @migueljaimes2

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