¡La merienda de Washington!

Para Washington, en su obsesión por derrotar a Rusia, las cosas llegaron al límite: ya no queda más que, sustituir al ejército ucraniano, a las más de 10,000 sanciones, agregar el embargo al gas, petróleo y carbón rusos y, crear un frente internacional para abrir otra guerra mundial contra Rusia y una amenaza militar convencional a China.

Y es que Washington se apoya en las mejores ganancias que ha obtenido en su enfrentamiento contra Rusia, para encubrir el desgaste financiero, logístico militar y político que está recibiendo en Ucrania.

Entre los dividendos que le ha dejado su iniciativa estratégica anti rusa, bajo el pretexto de ayuda a Ucrania, están: globalizar la política de sanciones y penalización a quien no cumpla, dirigidas contra Rusia. Acabar con el estado de neutralidad de varios países europeos y ponerlos contra Rusia; también pudo desplegar con agilidad, una colosal venta de armas a Ucrania, a todos los países europeos y abastecer el mercado negro europeo de armas. Washington logró despertar en la conciencia de los europeos el fascismo, que yacía escondido en lo profundo de los temores al comunismo y entusiasmar a los gobiernos de la UE a incrementar drásticamente sus presupuestos militares. Estados Unidos pudo sacarle trote a la Otan para participar abiertamente en Ucrania en el conflicto contra Rusia. y como buenos artistas, supieron montar una masiva coreografía política para maquillar como buen chico al presidente ucraniano y como malos, a los rusos.

En la línea de ingresar directamente con uniformados a enfrentar a los rusos en Ucrania, los países bajos van por la modernización del ejército ucraniano. A pedido de Washington, Colombia entrena militarmente al ejército de Ucrania. Washington elevó a 53,000 millones de dólares la ayuda militar a Ucrania (según los rusos, de ese dinero solamente le entregarán el 15% a Ucrania). La armada canadiense continúa con la asesoría militar y los europeos prolongan la financiación y el envío de armas pesadas a los uniformados ucranianos.

A estas alturas, el ejército ucraniano se ha convertido en el ejército más equipado, preparado y armado hasta los dientes que ningún otro en el mundo; sin embargo, este ejército tuvo la suerte de ir tan sobrecargado de armas, que ya no pudo caminar.

Ahora, Washington y la Otan, pretenden hacerlo caminar a empujones, a fuerza de ánimos heroicos y bajos salarios; a obligaciones legales impuesta por la Ley Marcial (hay decenas de miles de hombres que desertan del país para no ir a la guerra). Y reforzarlos, con la llegada de decenas de miles de marines a Polonia, Estonia y Finlandia. Y un grupo de fuerzas especiales a la embajada gringa en Kiev.

Pero, lo paradójico de la situación es que tal ejército, se rinde en la isla las serpientes, en Luganks, y últimamente en la siderúrgica Azovstal.

Para responder con un poco de valía a este desastre militar extremo, es que Washington se está lanzando a participar directamente contra los rusos, legalizando un nuevo y escandaloso paquete financiero de miles de millones de dólares de ayuda a Ucrania y acelera su intervención militar, a través de la seguridad diplomática a su embajada. En la misma dirección, exige el ingreso de Colombia al entrenamiento de uniformados de Zelenski y la participación más ágil de la Otán.

En el terreno internacional, se destacan las declaraciones públicas del Pentágono de la cantidad de uniformados desplegados en los países que bordean las fronteras rusas (12,600, en Polonia el apoyo de Washington a la incorporación de Suecia y Finlandia a la Otan y el escandaloso anuncio del nuevo paquete de 53,000 millones de ayuda militar a Ucrania.

Se suma a lo anterior, las declaraciones del jefe del Estado Mayor estadounidense referente a la amenaza de las potencias militares chinas y rusas. Y, la amenaza de Biden de defender militarmente a Taiwán en caso de una invasión china. Expuesta a los periodistas durante las reuniones con el QUAD, en su viaje a la región Indo-asiática.

Ahora, por un momento, tenemos que ver cómo les va a Washington y Europa, en términos de intercambios, ganancias, estabilidad monetaria o con la inflación.

Como contra mundo, en Washington y Europa, la inflación ha adquirido un aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios, con el mismo dinero que invertimos la semana anterior obtenemos menos mercancías, suben los precios de la canasta básica: alimentos, bebidas, insumos domésticos, ropa, juguetes, etc. (en estados Unidos hay escasez hasta de leche infantil) y sube también el coste de los energéticos: la gasolina, la electricidad y el gas. En el G-7 y Davos, los economistas mostraron públicamente su preocupados por la agudización sin precedentes de la inflación en Europa, la fragmentación internacional de la economía, (en rublos, yuanes, euros y dólares) y la presencia inmediata de una hambruna mundial.

En Estados Unidos y Europa, han llegado a proponer medidas y restricciones al consumo de carne, licores, electricidad, la velocidad, etc. Como dijo un periodista de rt news: se acabó "la dolce vita" de los europeos. Los salarios están estancados y el disgusto social está apareciendo. Pues, en occidentes con la inflación, pocos ganan mucho y muchos ganan poco.

El turno del ofendido (Roque Dalton)

La inflación aparece como consecuencia de la reducción global de exportaciones e importaciones hacia y desde Rusia, exigida y penada por la política norteamericana de sanciones anti rusas.

Si bien Rusia, ha disminuido el grueso de sus exportaciones, también se ha reducido la cantidad de importaciones, afectando la economía del país. Los rusos, como medidas de rescate están girando su flujo de intercambios hacia nuevos mercados y manteniendo otros en Asia y América Latina. En cuanto a la moneda, el rublo ha tenido una participación dinámica, compitiendo con el euro y el dólar. Ahora, más de diez compañías europeas (entre ellas, la austriaca OMV, las griegas DEPA Commercial, Mytilineos y Prometheus gas y la italiana ENI) compradoras de gas y petróleo ruso, lo hacen en rublos. En Jersón han decretado el rublo como moneda de curso legal.

Por su parte los rusos, apoyados en los datos provenientes del terreno de combate contabilizan la destrucción de más de 3,250 tanques, más de 3,100 vehículos militares, 180 aviones, 1,000 drones, 125 helicópteros y de muchísimas armas enviadas por Estados Unidos y Europa. Socialmente, los rusos han evacuado y recibido un millón y medio de refugiados ucranianos y de Dombás. han enviado también miles de toneladas de alimentos a las zonas desprotegidas del gobierno ucraniano.

Las fuerzas armadas rusas han declarado que ralentiza su ofensiva militar, para proteger a los civiles de las zonas peligrosas de combate. Los rusos entienden que los civiles necesitan protección, comer y vivir. Han recuperado de las zonas peligrosas, cientos de miles de niños y adolescentes, y no se arrepienten del precio que han tenido que pagar en la protección de los civiles bajo las bombas ucranianas que occidente no quiere ver.

Mientras Washington disfruta su merienda de dólares, de provocación de guerras, de división de países y ponerlos en contra; de asustar con su garrote nuclear y repartir dinero que ellos fabrican para sus lacayos y convertir a Rusia en el objetivo de su estrategia, para después seguir contra China.

Putin, como taimado cocodrilo los espera, mientras tanto, los militares rusos y las milicias de Donetsk y Luganks, iniciaron este 24 de mayo el asalto a la ciudad Krasni Limán al norte del Donbás. (la mitad de la ciudad está ya, bajo control de los rusos y las milicias).

¡Bon appetit¡



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Memo Fernández


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