La aristocracia del dólar

Las creencias en las virtudes regeneradoras de la fe revolucionaria dieron origen al culto de la diosa Razón: Es inútil callar la verdad. Todos estamos mintiendo al hablar de regeneración, puesto que nadie piensa en serio en regeneración a sí mismo. No pasa de ser un tópico de retórica que no nos sale del corazón, sino de la cabeza. ¡Regenerarnos! ¿Y de qué, si aun de nada nos hemos arrepentido?

El dólar, que es instrumento de cambio, lo tomamos como fin, y para acumularlo vivimos miserablemente. Y la cultura no es más que dólar, instrumento de cambio. ¡Dichoso quien con ella compra su felicidad perdurable!

Llegar a una posición determinada, en la vida política, social, intelectual, sin llegar realmente a lo que esa posición significa y entraña: he allí una tragedia nacional. Esta clase de "jerarquías" —llamémosla así por darle algún nombre— es necesario que se establezca. Digamos "aristócratas" a quien de veras lo sea; a quien por afán exhibicionista.

Las mimas, exactamente las mismas razones en el fondo que alegaban los aristócratas para conservación de sus privilegios, alegan hoy los capitalistas para la de los suyos. Ponderaban aquéllos los servicios de sus antepasados, (conquistadores) alegaban que habían sido en un tiempo el sostén de la patria (la patria eran sus tierras) y los preservadores del derecho y de la cultura. El pueblo venezolano, sin negarles que tuvieran razón en mucho de lo que decían, replicaban que si habían llenado una misión útil en la historia, no fue por amor a la civilización, y, sobre todo, que el que hubieran fundado sus padres la patria no era razón para que ellos la esquilmaran y degradaran.

Desde el punto de vista de la política a largo plazo, de la gran política, nadie logrará someter a los demás. Por consiguiente, hay que establecer relaciones basadas en la igualdad. Todos debemos comprenderlo. Además de las realidades, también obligan a respetarnos mutuamente y a respetar a los demás. Es más, tales ideas se identifican con las características esenciales del socialismo, se las enfocaba y representada como dogma, sin dejar lugar a un análisis objetivo.

Nunca la crítica social ha encontrado un instrumento de demostración objetiva tan como esta descripción de esa miseria del pueblo hundido, perdido en la misma; sin base filosófica, con absoluta falta de respecto, va tomando a puñados las preguntas y los problemas más insolubles y transcendentales, esos problemas que ya lindan con la utopía, y los "resuelve", es decir, los "disuelve", como si fueran gelatina.

Esto se refiere a problemas tan importantes como son la propiedad social, las relaciones entre las clases, la cantidad del trabajo y la del consumo, la producción cooperativa, los métodos de gestión económica, la democracia y el autogobierno, la lucha contra el burocratismo, la esencia revolucionaria y transformadora de la ideología socialista, los principios de la enseñanza y la educación, las garantías de un sano desarrollo del pueblo.

—Es preciso decir unas palabras sobre la propiedad socialista. Se ha debilitado bastante el control sobre quienes gobiernan esta propiedad y sobre los métodos que utilizan para ello. Con frecuencia se veía roída por el departamentalismo y el localismo, era una "propiedad de nadie", gratuita, sin dueño, y con frecuencia se la utiliza para extraer ingresos ilegales.

—El precio de desentenderse de la política es de ser gobernado por peores hombres.

Platón.

¡La Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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