De virus, dioses, líderes y genocidios

Breve reseña de cómo la manipulación de masas nos ha llevado al exterminio de razas, colectivos y grupos, sin darnos cuenta de la cruenta verdad.

Consideré hacer este articulo debido la situación que está viviendo el mundo a raíz de la crisis generada por el COVIC 19 descubierto por primera vez en Wuhan China en diciembre de 2019, este hecho desencadenó pánico mundial.

Y a su vez, una terrible ola de chinofobia donde se les señalaba en aeropuertos, lo que se pensó al inicio, ese brote no iba a llegar al resto del mundo, sin embargo conociendo la inmensa red de comunicaciones (aeropuertos, vías fluviales, puertos, carreteras) que hoy tiene el mundo, era imposible que un virus local no pasara a convertirse en una pandemia que tiene al mundo en una situación inédita, solo comparable con la vivida en 1918 finalizando la primera guerra mundial, donde el mundo conoció los estragos de la gripe española que mato más de 50 millones de personas.

Con la crisis mundial han emergido nuevamente viejos fantasmas que se creían sepultados por la historia, a raíz del miedo a los extranjeros, ha tomado fuerza el discurso del nacionalismo el cual puede abrir camino para la instalación de verdaderos regímenes totalitarios, muy similares a los que gobernaron Europa en el siglo XX, especialmente los que florecieron en Italia con Benito Musoline y en Alemania con Adolf Hitler, es sabido que este tipo de régimen totalitario usan las crisis para limitar libertades, recortar derechos democráticos e imponer a los pueblos visiones univocas que desconocen la diversidad y multiculturalidad en los estados.

Se ha considerado que el factor religioso hace al ser humano piadoso, noble, sin embargo a los hechos históricos nos han mostrado precisamente lo contrario, ya que las ideas que llevaron a Hitler a cometer el genocidio del pueblo judío, son las mismas que tuvo Mao para matar a millones de personas de hambre en China, en su llamada revolución agraria, y no son diferentes a las que llevaron a los cristianos católicos a la infame cruzada de los albigenses, en contra de aquellos herejes cataros, que cuestionaban el poder del papado y las estructuras jerárquicas creadas por siglos en el iglesia de roma.

Aunque la violencia ha estado presente con el ser humano desde sus orígenes como especie, la que más ha generado terror y desconcierto es la que se ha denominado después de la segunda guerra mundial como el genocidio, ese acto de destruir de manera parcial o totalmente un grupo humano, en razón de su pertenecía a una religión, etnia, nacionalidad, con el tiempo para comprender nuevas formas de genocidio el profesor Stiven Pinker creo una nueva categoría la cual denomino "politicidio", que consiste en asesinar de forma masiva a personas en razón a sus ideas políticas, podemos citar como ejemplo de esta clasificación; el caso del exterminio del partido político Unión Patriótica, el cual sufrió entre 1986 y 1990 el asesinato de más de 5000 de sus militantes.

No resulta necesario salir del país para encontrar alertas que nos digan que puede empezar un genocidio, en Colombia se ha vuelto normal ver, como se asesinan a líderes sociales en todo el territorio nacional, no escandaliza ni alarma que los miembros de un partido político que nace producto de los acuerdos de paz de la Habana Cuba, estén siendo perseguidos, y asesinados, dándoles a un trato de enemigo, cuando estos hicieron dejación de armas con el acompañamiento y verificación del consejo de seguridad de la ONU, también es de preocuparse el imaginario hostil que ha creado una parte de la prensa del país, en contra del gobierno de la república Bolivariana de Venezuela, donde se organizan con apoyo de algunas autoridades colombianas planes para matar un presidente extranjero, generando un ambiente que puede dar lugar a una guerra entre naciones hermanas y que producto de la genuflexión de nuestra clase política, termine azuzando una confrontación armada donde los únicos perdedores serán los pueblos de los dos países.

Cuando filósofos como Hana Arent intentaron comprender eso que ella denomino como la banalidad del mal en su texto "Eichaman en Jerusalén", se encontró con algo sorprendente y es que esos asesinos en masa que fueron los Nazis, eran personas normales que incluso en sus declaraciones manifestaban que no hicieron nada malo, ya que obedecían ordenes, toda esa maquinaria de muerte y exterminio no era más que un sistema burocrático, sustentado sobre la base de eliminar de Alemania toda raza considerada inferior a la Aria, para crear el III Reich el cual debía durar 2000 años.

Lo primero que se encontró Arent en su investigación sobre como operaron los Nazis, fue el factor deshumanizador, los judíos eran consideradas al inicio como personas de segunda clase, a los cuales no se les debía reconocer derechos jurídicos, ni darles derecho a tener una propiedad, por ello debían ser recluidos en campos de concentración alejados de sus familias, eran despojados de toda singularidad, eran vestidos con uniformes caricaturescos y por ultimo les asignaban un número, quitando su carácter humano y convirtiéndolos en una cosa, esto lo han estudiado expertos como el doctor Philipe Zimbardo en su libro el efecto Lucifer y Alfred Bandura lo trata en sus tesis sobre la desconexión moral.

Para el cerebro las clasificaciones son fundamentales sin embargo el problema empieza cuando usamos una categoría para generalizar los aspectos de un grupo poblacional determinado, y se moraliza la categoría asignando rasgos superiores a unos grupos en detrimento de otros, el caso de los cristianos protestantes que consideran que solo ellos son salvos por tener determinada creencia y el resto están condenados por no tenerla, de esta forma ellos se dan una clasificación como superiores de una forma simbólica, algo que no deja de ser peligroso, basta remitimos a lo que se ha hecho en la historia en nombre de una fe determinada.

Para Thomas Hobbes autor del libro el leviatán, hay tres motivos que pueden incitar a la violencia; el beneficio, la seguridad, y la disuasión, de esta forma se justifica la llamada trampa hobesiana o equilibrio por medio del terror, el cual se basa en que las potencias nucleares no se atacan entre sí, debido a que cada una tiene la capacidad de aniquilar a la otra, este elemento es el que ha garantizado la paz nuclear desde los años de la guerra fría hasta hoy entre las potencias militares.

Sentimientos como la compasión se han considerado universales, sin embargo, la psicología del mal ha demostrado que la compasión humana en ciertos momentos puede ser como un interruptor, donde según sea el caso puede estar activada o desactivada, generando lo que Alfred Bandura denomino en sus estudios como la desconexión moral.

Siempre en la base de todo genocidio ha estado la idea de que el otro no es humano, incluso es algo despreciable por eso las asociaciones a ratas, alimañas, plaga, insecto, cucarachas, estas metáforas facilitan el exterminio, algo que no se había estudiado era que el ser humano desarrollo una defensa ante agentes dañinos para el cuerpo, y es el sentimiento de asco, que causa repulsión a determinadas sustancias y animales, esta sensación impulsa a expulsar del cuerpo o del entorno al agente asociado a algo contaminante o causante de alguna enfermedad.

Daniel Goldhagen señala que no todos los genocidios tienen las mismas causas, y los clasifica en función de si las víctimas son deshumanizadas (objetivo asco moralizado), un grupo deshumanizado puede ser exterminado como si se tratara de alimañas, en cambio los demonizados tienen razonamiento, pero son más culpables por esa misma razón de abrazar determinadas ideas, es el caso de las cazas de brujas, las autocracias comunistas, las dictaduras militares del Cono Sur entre los años 60,70 y 80.

Una pregunta surge entre los filósofos que estudiaron regímenes de terror en la historia, es saber si esos crímenes hubiesen sido posibles sin una ideología, y la respuesta ha sido negativa, en virtud de que tras una ideología hay una visión utópica del mundo, donde se considera que una vez extirpado el mal del mundo, prevalecerá el bien supremo, por ello estas ideologías generan a veces ideas delirantes y valores que justifican, el asesinato, la tortura, el genocidio, todo en aras del mundo ideal que se promueve, algo llamativo es encontrar que muchas ideologías utópicas rememoran un paraíso agrario, algo claramente identificado en lo que pregona el grupo denominado los testigos de jehová en su revista atalaya.

¿Pudo haber un holocausto sin Hitler?

Al parecer la respuesta desde los estudios sobre el tema es que no es posible en vista de que los motivos psicológicos de codicia, miedo, venganza, moralización, y puede que sentimientos de odio existieran entre el pueblo Alemán frente a los judíos, pero no surgía en sus cabezas la idea del exterminio esta vino de Hitler y sus grupos de fanáticos que fueron los que perpetraron los execrables crimenes por los cuales el mundo aun no sale de su asombro, al ver lo que puede llegar a hacer el ser humano en tiempos modernos.

La intención central de este texto, es ver como podemos evidenciar las señales que nos alertan que vamos camino a un genocidio, expertos como Harff han determinado que hay una serie de factores que nos deben alertar: una historia genocida, inestabilidad política y una elite gobernante proveniente de una minoría y por ultimo una ideología excluyente, estos factores hoy están muy presentes en muchos conflictos políticos alrededor del planeta, basta ir a Yemen y ver el conflicto con los Arabes, a Siria y su enfrentamiento con ISIS, DAESH, citar el conflicto Palestino e Israelí, y ver las grietas sociales que ha generado Trump en los Estados Unidos con los afroamericanos, mexicanos, e inmigrantes.

Hoy nos preguntamos muchas veces si las atrocidades que se dieron en las cruzadas, la caza de brujas que a partir del Maleficus Maleficarium generaron el asesinato de más 60.000 personas entre Francia y Alemania en el siglo XV, o el genocidio que asesino machete más 70000 mil Tutsis a manos de los Hutus en solo semanas en Ruanda, o como olvidar el genocidio del pueblo Armenio a manos de los Turcos Otomanos, hecho oculto en la historia y que lo saco a la luz el premio Nobel Orhan Pamuk, hecho por el cual tuvo que salir de su país, es tan grave hablar de este genocidio en Turquía, que la embajadora de ese país en Colombia, se inventó un viaje con todo pago a Turquía, a más de 8 concejales de Armenia con el alcalde, para que no se les ocurriera conmemorar el genocidio Armenio, ya que la capital del Quindío lleva este nombre.

Una pregunta que deben hacerse todos los colombianos y es reconocer que en nuestro interior está el mal y el bien, que la maldad se ha dado de personas que eran inofensivas, que bastaba que las fuerzas de las situaciones fueran adecuadas para que se cometieran actos atroces esto está perfectamente relatado en el libro del doctor Philipe Zimbardo "El efecto Lucifer". Sabemos que se lucha contra tres enemigos; la ignorancia, el fanatismo, y el miedo, y por tanto debe recibir con beneficio de inventario textos como "Los protocolos de los sabios de Sion" ya que promueven una ideología excluyente que justifica el trato que les dieron los Nazis a los judíos durante la segunda guerra mundial.

La línea entre el bien y el mal es permeable y casi cualquiera puede ser impulsado a cruzarla, cuando es presionado por la fuerza de la situación.

Philipe Zimbardo



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Jhon Jairo Hernández Montilla


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