Llega del Covid-19 y la pérdida de la 5ta república

Notables desviaciones políticas e ideológicas en el curso del desarrollo de la Quinta República y la desaparición física del Comandante Chávez, desenfocaron a la nueva clase política en el poder, del camino trazado en su génesis, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, desvíos principalmente en esta última década.

En general pudiéramos decir, que la desviación más trascendental, se da cuando clase política que dirige al gobierno, tomó la infeliz decisión, de concentrar la fuerza de cuatro poderes del estado y la FANB, para resolver los problemas de “la política” y de “los políticos”, olvidándose de los problemas de la gente, así que, los poderes, Judicial, Moral y Electoral con el apoyo del generalato de la FANB, se transformaron en apéndices del Poder Ejecutivo, enterrando la justicia, eliminando de hecho el principios de la separación de poderes y liquidando el “estado de derecho y de justicia”, magistralmente redactado, con 119 palabras en el Preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

El único poder, que no pudo ser sometido, dada su legitimad de origen y una avasallante victoria de la derecha, que significó la primera gran amenaza a la Quinta República, fue declarado en desacato y luego sustituido por la Plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente, transformando la revolucionaria naturaleza de ese foro político constituyente, en un penoso concierto de focas, diseñado exclusivamente para aprobaciones por unanimidad de cualquier decisión que le convenga al Ejecutivo Nacional, nunca olvidemos que la unanimidad permanente siempre oculta cosas oscuras.

La responsabilidad de todos los errores cometidos en el plano social, político, económico y financiero de la actual gestión gubernamental, que llevaron al país a una crisis humanitaria, no podrán ser endosados a terceros, ni siquiera a la guerra económica, ya que, esta circuló libremente sobre la autopista de los errores, cometidos en materia de políticas económicas, monetarias y fiscales, corrupción y burocracia.

Quienes aún apoyan al gobierno, para el cual dimos lo mejor de nosotros, cuando nos correspondió, antes de asumir en una primera fase la disidencia, nos califican de traidores, pero como lo haría cualquier demócrata promedio, respetamos esa posición; aunque obviamente no la compartamos, pero nunca estaríamos de acuerdo con perseguirlos o torturarlos por su posición; y sobre todo, porque sabemos que lo hacen ante la imposibilidad de rebatir ética, moral y políticamente los argumentos, en los que nos fundamentamos para no acompañar a un gobierno, que ha engañado al pueblo, destruido la nación, además de perseguir, encarcelar y torturar a disidentes y opositores, alejándose del humanismo que debe ser norte de todo hombre de izquierda.

Rotos los vidrios sobre la mesa, producto de las acciones y decisiones, como consecuencia de la materialización de jugadas del gobierno, en el marco de los párrafos anteriores, hace su entrada oficial en Venezuela de los primeros casos de COVID- 19, desnudando la dramática situación de salud en el territorio nacional, reveladora de la violación a un derecho fundamental, establecido en nuestra Carta Magna, en los Articulo 83, 84 y 85; se trata de una desviación imperdonable, como consecuencia de una pésima gestión de políticas públicas en el área, bajo la égida de la burocracia y corrupción, y en menor medida, producto de la “guerra económica” contra el “proceso bolivariano”.

¿“Guerra económica”?. El J.M. de los Ríos, referencia internacional hasta finales de los 90, comenzó su deterioro hace más de 10 años, cuando poco se hablaba de la “guerra económica” y en el informe de la Contraloría General de la Nación en el año 2014, se demuestra su crítica situación, sobre todo lo referido a la dotación, que lo llevó a lo que tenemos hoy, incluso está inhabilitado para ser uno de los 46 hospitales centinela ante la emergencia del COVID- 19, sin agua y con la mayoría de sus servicios paralizados.

EL COVID-19, encuentra una población diezmada por el hambre y la desnutrición, víctima de una hiperinflación sin precedentes en América Latina, con escasez de alimentos; una infraestructura física y equipamiento de salud en las peores condiciones, sin servicios continuos de agua, electricidad, mantenimiento y limpieza; sin medicamentos, ni vitaminas, con aumento de 30% de la mortalidad infantil y 65%,en la mortalidad materna, entre 2015 y 2016; con cientos de familias atacadas por enfermedades prevenibles, que regresaron luego de 40 años, como el Sarampión, la Difteria, Malaria y Tuberculosis, aparte de, un personal de salud disminuido, producto de diáspora que se llevó a los países vecinos más de 4 millones de venezolanos, la mayoría en búsqueda de nuevos horizontes ante la crisis económica.

La baja capacidad resolutiva del sistema de salud hoy, con solo el 12% de la red hospitalaria completamente operativa, es una señal de la caída progresiva de la Quinta República; afortunadamente el gobierno tomó la medida correcta con la llamada “Cuarentena Social”, la cual, por cierto, el gobierno, ha sabido aprovechar políticamente; pero que pone a gran parte del pueblo en un dilema muy triste, ya que, si el gobierno no toma otras acciones fundamentales en el tema de la alimentación, tendremos que seleccionar entre morir de hambre en cuarentena, o salir a buscar alimentos; enfermarnos y morir por el COVID -19.

El Presidente, como gato boca arriba, aprovechará políticamente la ayuda de personal, equipos y materiales de Rusia, Cuba, China, Turquía, Irán y otros, para capear el temporal; la cuarentena para inmovilizar las protestas y evitar que se hunda el barco de la Quinta República, lo que demuestra que era totalmente falso que estábamos preparados para enfrentar el COVID-19, cuando todo el país sabe, que los elementos básicos para el personal de salud aún no se habían previsto, cuando se anunciaron las medidas en la emergencia por el COVID-19, nos referimos a: barreras de protección( guantes, tapa bocas, jabón y cloro); logística de movilización a los 46 hospitales centinelas, agua potable y alimentación, así como tampoco, estaban definidos los sitios adecuados para el aislamiento de pacientes.

Los sistemas de salud en toda América Latina y el Caribe, con independencia de su efectividad y capacidad resolutiva, en casos de emergencias nacionales( Epidemias) o internacionales (Pandemias), asesoran a los gobiernos en función de su información epidemiológica, en el caso venezolano, desde el 2016, no se emite el Boletín Epidemiológico, por lo que me preocupa, haber escuchado decir a la Señora Vice Presidenta, que se estaba elaborando el “Mapa Epidemiológico”, esto me hace sospechar que volverá a triunfar la ignorancia, para infortunio de los hijos de la patria de Bolívar.



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Roger Lázaro


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