Un mundo escaso de estadistas

Historiadores futuros indudablemente llamarán a la actual época en los asuntos geopolíticos globales como una era en que hubo escasez de estadistas. Lo que resulta asombroso es que hubo muchos más estadistas en el año 1864 que los que hay en la actualidad. De hecho la condición de estadista tuvo tanta demanda que en el año 1840 el Primer Ministro británico Robert Peel, abuelo del moderno Partido Conservador acudió a su amigo Alexander McMillan de la famosa editora de Londres, McMillan Publishing House, para que desarrollara un anuario especial para estadistas. En el año 1865 Peel respondió la solicitud publicando "El Anuario del Estadista" un compendio de referencias que presentó ante el estadista y cualquier otro lector interesado, una descripción de las condiciones políticas, económicas y sociales de cada país y colonia en el mundo.

Es verdaderamente asombroso que esas informaciones y datos pudieran encontrarse en el "Anuario del Estadista" y pudieran ser compiladas en una época cuando recién se iniciaban las comunicaciones telegráficas agregadas a los servicios postales y a los correos diplomáticos.

La condición de estadista en el año 1864 no era un concepto trillado sujeto al escarnio público por parte de neófitos y burros, sino que era considerada como un requisito para acceder a un alto cargo de gobierno como también era considerada una virtud.

En el año 1864 el "Anuario del Estadista" era leído por líderes mundiales. Entre estos individuos se encontraban el primer ministro inglés Viscount Palmerstone, el presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, el presidente de los Estados Confederados, Jefferson Davies; el Emperador de Brasil, Dom Pedro II. Este emperador a pesar de tu título de alcurnia era muy admirado por luminarias tales como Víctor Hugo, Charles Darwin, Louis Pasteur y Henry Wadsworth Longfellow. Imagínese si alguno de esos estadistas de ese tiempo pudiera verse reemplazado en el lejano 2019 por un Boris Johnson, un Donald Trump o un Jair Bolsonaro. En vez de un anuario para estadistas lo que se requeriría hoy en día sería una guía para payasos políticos, cabezas huecas sociales y fascistas tambores de lata.

En un torpe intento de devolver al genio al interior de la lámpara, Donald Trump envió el día 9 de octubre una carta al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, pidiéndole que resolviera la invasión turca de la región predominantemente curda de Rojava en Siria mediante un "buen acuerdo".

Varios informes indicaron que cuando se recibió la carta en Ankara, Erdogan tiró la carta a la basura. La carta de Trump era como la carta de un patán adolescente. Trump amenazó a Erdogan con la destrucción de la economía de Turquía. Trump falseó al comandante militar curdo-sirio, el general Mazloum Koban, sugiriendo que los curdos estaban preparados para hacer concesiones respecto de la ilegal ocupación turca para hacer una limpieza étnica en Rojava. Trump sugirió que el mundo vería a Erdogan como un demonio si rechazara las nebulosas proposiciones de Trump. El presidente Trump finalizó su carta diciendo, "No seas un matón: No seas tonto."

Durante una reunión en la Casa Blanca con el presidente de Italia Sergio Mattarella, Trump llamó al líder italiano "Presidente Mozzarella". Mozzarella es un tipo de queso italiano. Por otra parte, Trump pronunció una frase incomprensible diciendo que "Estados Unidos e Italia, hace miles de años en el marco del antiguo Imperio Romano, estuvieron vinculados dentro de una común herencia política y cultural." El Imperio Romano se inició en el año 753 de nuestra era. Una declaración oficial de la Casa Blanca señaló que lo que Trump quiso decir fue que "Estados Unidos e Italia están vinculados en una herencia cultural y política compartida que data desde hace miles de años en la Antigua Roma, como si esa declaración pudiera solventar el desbarajuste histórico de Trump. Estados Unidos declaró su independencia el 4 de julio de 1776, dos mil 529 años después del advenimiento del Imperio Romano. El moderno estado italiano fue declarado el año 1861.

En el año 1863 "El Anuario del Estadista" describió la primera reunión oficial de la "Casa de los Diputados"en Italia que se celebró el año 1862. Al tomar un solo ejemplar del anuario el presidente Lincoln, el Primer Ministro inglés Viscount Palmerstone, el Shogún de Japón, el Zar Alejandro II de Rusia y el Emperador Ki-tsiang de China se habrían informado sobre el advenimiento del moderno estado italiano el año 1864 –durante una época de entrecortado servicio telegráfico y un servicio postal de superficie en ese mismo año. Trump está al tanto hoy en día de las rápidas telecomunicaciones a través de la fibra óptica y por vía global satelital. Sencillamente es una vergüenza que un individuo ignorante y mal informado como el Sr. Trump pudiera haber sido elegido presidente de Estados Unidos. Trump no está calificado intelectual o éticamente ni siquiera para ser concejal de alguna alcaldía o junta local de educación.

Ha habido profusas informaciones de prensa acerca de líderes mundiales intercambiando historias en reuniones bilaterales y multilaterales acerca de sus propias estrambóticas e irritables encuentros con Trump. La mayoría en torno a ásperos intercambios con Trump con líderes de naciones con las cuales Estados Unidos mantiene disputas comerciales. Reuniones particularmente tensas fueron aquellas con lideresas mundiales tales como la canciller de Alemania Angela Merkel, la ex primera ministra inglesa, Theresa May y la primera ministra de Nueva Zelandia, Jacinda Ardern. Una de las más atravesadas relaciones de Trump ha sido con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe. Sin ninguna consideración por el hecho que Japón está a 16 horas delante de Washington, Trump no solo llamaba a Abe repetidas veces a menudo despertándolo cuando él dormía, sin embargo le planteó una vez que lo postulara para el Premio Nobel de la Paz.

Trump también ha hecho llamadas telefónicas inoportunas al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau y al presidente de Francia, Emmanuel Macron. Con posterioridad a la contenciosa cumbre de los G-7 en Quebec en el mes de junio del 2018 Trump se retiró abruptamente de la conferencia negándose a firmar el comunicado final y mandó un mensaje desde el avión presidencial diciendo que Trudeau era "muy deshonesto y débil". Durante una conversación telefónica en mayo del 2018 Trump falsamente acusó a Canadá de haber incendiado la Casa Blanca durante la guerra el año 1812. Los conocimientos de Trump acerca de la historia de Estados Unidos son tan rudimentarios o inexistentes como sus conocimientos sobre el Imperio Romano.

Por otra parte, Trump también realizó extremadamente groseras llamadas telefónicas al ex primer ministro d Australia Malcolm Turnbull y al presidente de México Enrique Peña Nieto. Trump resultó tan grosero que algunos de sus asistentes de la Casa Blanca filtraron sus insolencias a la prensa.

En el mes de noviembre del 2018 Trump insultó a Macron y a toda Francia cuando dijo en un mensaje "En París ya habían empezado a aprender alemán cuando llegaron los norteamericanos"
refiriéndose a la participación de Francia durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales.

Una vez más Trump exhibió su total ignorancia acerca de la historia universal. Francia fue un país victorioso durante la I Guerra Mundial y participó en el esfuerzo combinado de los aliados durante la II Guerra Mundial, guerra que involucró aparte de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá a la Francia Libre que en combinación con la presión del Ejército Rojo Soviético en el Frente Oriental contribuyeron a liberar a Francia del yugo de la Alemania Nazi.

Luego de la cumbre del mes de abril de 2017 entre Trump y el presidente de China, Xi Jinping celebrada en el complejo turístico Mar-a-Lago de Trump en Florida, Trump permanentemente repetía el cuento de cuanto le gustaba a Xi la torta de chocolate que le fue servida como postre en el club de Trump. El refrán de Trump decía que Xi disfrutó "el más hermoso trozo de torta de chocolate jamás visto."

Trump hace mejor causa común con otros dirigentes carentes de habilidad política que van desde Bolsonaro de Brasil hasta Rodrigo Duterte de las Filipinas, que con líderes globales cosmopolitas y más educados. Trump se ha referido a naciones africanas como "países de mierda" sugiriendo que los nigerianos viven en chozas de barro, además inventó una nación africana no existente de nombre "Nambia".

Trump ha amenazado a Suecia por el arresto y condena de un rapero norteamericano por agredir a dos personas en una calle de Estocolmo; insultó a los primeros ministros de Dinamarca y Groenlandia por rechazar su oferta de compra de Groenlandia, insinuó que Noruega
había ofrecido basura política de sus opositores; incluso profirió ridículas amenazas contra la pequeña Gibraltar por haber recibido a un tanquero iraní y a la pequeña isla caribeña de Anguila por acusar a un banquero norteamericano de vacaciones en la isla de haber asesinado a un trabajador hotelero. Las invectivas de Trump contra los dirigentes de Venezuela y Cuba son propias de un "un gringo matón."

Donald Trump y su hermano gemelo inglés, Boris Johnson, constituyen dos ejemplos de cómo la condición de estadista ha llegado a su punto más bajo cuando se compara con cualquier época del pasado, incluso llegando hasta el año 1864. Los líderes meritorios podían consultar el "Anuario del Estadista" para poner al día sus habilidades diplomáticas y también como dirigentes políticos.

 

*Traducción al ingles por Sergio Anacona


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Wayne Madsen

Escritor. Especializado en Asuntos Internacionales


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