Si vas para Chile, ¿Una larga historia sin historia?

A principios de la década de 1990 conocimos en los pasillos y aulas del Instituto Pedagógico de Barquisimeto varios chilenos que hacían estudios de magisterio entonces por estos lares. Jóvenes de filiación izquierdista. Revolucionarios, por mejor decir, por lo que las noticias sobre ese país nos son cercanas en el afecto, también conocimos publicaciones periódicas como Araucanía, Si vas para Chile y otros textos de ese inmenso profesor de filosofía y escritor que es Ibar Varas.

Entregaban periódicos de allá y de aquí siempre de contenido político y literario e igualmente eran activos participantes del proceso plebiscitario que puso fin a la dictadura pinochetista hacia 1989, con esa especie de "transición compleja" como reza hoy el lugar común a medio camino entre el ser y no ser con el Frente Amplio pero que en realidad como dijo para España Francisco Franco en 1975: "Dejaba todo atado, y bien atado"; en efecto, a la corta y a la larga como decía mi papá, dejaba "vivito y coleando" todo el maremágnum jurídico-político del régimen impuesto de 1973 en adelante y, hasta los días que corren, Chile no parece haber hecho, con perdón, lo que Enrique Dussel da en llamar en alguna parte de su obra Teología de la liberación una: ruptura epistemológica, ética, estética y política.

Prefirieron la "continuidad dialogante" o "la cohabitación a la europea"; al menos así les pareció bien a aquellos socialistas australes, digamos. Muchos de los cuales y de acuerdo con lo que se puede deducir de la lectura tardía de la revista Araucanía pasaron su largo exilio en el Viejo Mundo donde supone uno aprendieron ese modo de convivencia, ¿una forma del llamado Euro-comunismo?

O será más bien por las particularidades nacionales, regionales y locales; de tal suerte que bajo el argumento de tener una economía "muy consolidada" en lo comercial e industrial, tienen para decirlo en alemán (como si fuéramos Fernando Mires, el autor de libros como "La revolución que nadie soñó" y que vive como académico por aquellos lugares del Rin), tienen, pues, una "Schlagsahne", nata o crema batida que no todos soportan en su estómago.

Por eso quizá las grandes luchas dadas hoy por estudiantes y profesores exigiendo educación pública, universal y gratuita hasta el pregrado universitario; luchas proverbiales y motivo de admiración por todos en Venezuela, de hecho, por ahí tenemos un libro que recoge entrevistas a la dirigente juvenil del Partido Comunista y luego diputada Camila Vallejo; donde propugna profundizar las luchas populares cuyas reivindicaciones suelen soslayar los dirigentes políticos de la derecha, so pretexto de "intereses superiores" y otras zarandajas por el estilo (y dada también la debilidad de los izquierdistas, por ejemplo, esa gran señora que es la Bachelet, ahora en Naciones Unidas, "Luz en la calle y oscuridad en la casa"); hasta llegar al gran apotegma de Sebastián Piñera en su primer mandato: "Nada es nada en esta vida".

Por estos días nos enteramos a través de medios audiovisuales e impresos, que nuevas protestas recorren las calles de la capital chilena. Al ahondar en el anodino título de "Carabineros reprimen a profesores y estudiantes" (Últimas Noticias, Caracas, 2 de junio de 2019, pág. 11) nos encontramos que ahora los gobernantes ven probablemente en la enseñanza-aprendizaje de la historia en 3er y 4to año de bachillerato la fuente de ese espíritu crítico y contestatario de aquella aguerrida juventud, determinado que, como nada es gratis en esta vida, lo mejor es eliminarla.

¡Basta de historia! A menos que sea la épica del desencanto, como titula por aquí don Tomás Straka una de sus libros donde sostiene que la independencia de Venezuela fue una gran decepción y sus héroes unos verdaderos tarambanas, en cambio que los héroes verdaderos deben ser los empresarios. Así, en lugar de enseñar las luchas revolucionarias del Ché Guevara y su pensamiento revolucionario, ataja otro historiador, se debe enseñar la biografía con vida y milagros de Steve Jobs y de otros empresarios globales. Así, también no habría ciudadanos con sentido nacional sino ciudadanos globales, luego, ¿para qué historia, geografía, aprecio y amor a los símbolos patrios?

Pero qué va, los izquierdistas con su dialéctica negativa, que diría la Escuela de Frankfurt, de aquí y de allá siguen propiciando titulares de prensa con sus empeños utópicos. Así reza el encabezado de la noticia sorprendente:

"Un grupo de profesores y estudiantes de Historia de Chile fueron reprimidos de forma violenta este viernes al protestar por la nueva medida tomada por el Consejo Nacional de Educación (CNED), que aprobó la eliminación de la asignatura de Historia de la malla curricular de 3° y 4° de todos los liceos del país, reseña Telesur (ídem).

Más adelante Últimas Noticias agrega que:

"Medios locales reportaron que unos 200 carabineros (policía chilena) atacaron con bombas lacrimógenas a los grupos de maestros y alumnos, quienes rechazaban la controversial actualización de la malla curricular. Desde que se anunció la medida, han sido muchas las voces que se han alzado contra la misma y han instado a movilizaciones contra la decisión. Los profesores fueron especialmente críticos ante esta situación y consideraron que "se lastima severamente la educación" (ídem).

No vamos a discutir sobre los intríngulis de tal medida, pero sí reseñar que en un texto ya viejo titulado "Nuevas perspectivas en la Enseñanza de las Ciencias Sociales" la profesora venezolana Maruja Taborda de Cedeño (Revista de Investigación Educacional, Instituto Pedagógico de Caracas Vol. 13, No. 25, Caracas, 1986. Pp. 94-96) acota que:

"Abordar la temática referida a la enseñanza de las Ciencias Sociales es penetrar en un campo de posiciones encontradas" (y un aspecto central lo constituye las interrogantes): "QUÉ, CÓMO y PARA QUÉ enseñar Ciencias Sociales. Cerramos filas con quienes reconocen que estas preguntas encuentran respuestas pertinentes en tendencias que se sustentan en concepciones globales de la realidad y que colocan la especialización sobre vías que propician la conexión entre diversas disciplinas sociales y entre éstas y otros sectores sociales del conocimiento" (p. 94).

Así se tiene entonces que iniciativas políticas gubernamentales con decretos tendientes a la eliminación de la enseñanza de la historia están vinculadas a posicionamientos ideológicos, convencimientos acerca de que la química de la historia-conocimiento con perspectiva emancipadora e insurgente puede constituir un explosivo muy potente, como dice Marx Boch en su famoso librito "Apología de la Historia o el Trabajo del Historiador".

Por su parte, uno de los intelectuales actuales más solventes en Venezuela como el Dr. Luis Britto-García en la misma edición dominical donde se informa de la eliminación de la enseñanza de la historia en Chile en la entrega de su columna "Pare-de-Sufrir" titulada "Para debatir y rectificar" (II) recomienda al acosado gobierno venezolano y a toda la sociedad en el segmento "Cultura":

"Extender la gratuidad de la enseñanza a todos los niveles incluido el postgrado. Reinstaurar los estudios de Historia, Geografía, y Formación Cívica en Primaria y Secundaria, con un máximo de 9 horas semanales" (Últimas Noticias, Caracas, 2 de junio de 2019, p. 5).

Porque no es gratuito eso de que se elimine la enseñanza de la historia en cualquier nivel de la educación, verdaderamente lesiona gravemente la formación de la conciencia de identidad y pertenencia, de tal suerte de continuar así las cosas en Chile no pasará mucho tiempo para que Piñera igual que el subpresidente de Colombia, el tal Duque, que dice Diosdado Cabello, diga también que les deben su independencia a los padres fundadores de Estado Unidos.

En fin, que esta noticia de la educación en Chile nos trajo viejos recuerdos, por ejemplo, cómo eran solidarios esos muchachos extranjeros con las luchas que bullían en la sociedad venezolana cuyo modelo democrático entraba en una crisis definitiva, cuando Carlos Andrés dizque fue tan dado a colaborar con los exiliados de ese país austral porque se consideraba a sí mismo "gran líder del Tercer Mundo", prometía el regreso a "La Gran Venezuela" ahora con "El Gran Viraje" hacia la derecha de la mano de los "Chicago boys"; aunque poco después lo pondrían en tres y dos las rebeliones de la joven oficialidad bolivariana del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992.

Finalmente, ponchado por una decisión judicial del máximo tribunal o Corte Suprema de Justicia de la República de Venezuela bajo la dirección de José Rodríguez Corro. Turbulencias de la "democracia más sólida" de América Latina", la "vitrina" cuyos vidrios habían sido rotos ya en con las protestas del 27 de febrero de 1989, de tantas víctimas por la represión o aplicación de la "contención y restauración del orden" de las Fuerzas Armadas "estructuralmente democráticas", según palabras del ministro de la defensa cuyo nombre no queremos recordar.

Pertenecía aquella prole de las familias del exilio chileno al Departamento de Castellano y Literatura (una joven), Programa de Formación de Docentes en Servicio (un joven) y Ciencias Sociales, mención Historia (otra joven), respectivamente; especialmente con dos de ellos hicimos buenas migas, participábamos de reuniones, congresos de literatura y ciencias sociales tanto en Barquisimeto como en Maracay, Caracas y Maracaibo en tiempos cuando ese tipo de actividades se podía hacer con relativa facilidad, principalmente porque Venezuela no estaba como hoy con sus cuentas bloqueadas aunque la corrupción era similar; porque aquí tampoco la Revolución Bolivariana ha producido en ciertos líderes formales y jefes de instituciones del Estado una clara ruptura con los modos de hacer política de la llamada IV República.

Y con la crisis actual probablemente terminemos con unas negociaciones en Oslo, Noruega, que nos haga tragar acuerdos de cohabitación donde se restaure la vieja república cuya democracia dizque era la vitrina del continente, se reestablezca la prosperidad y volvamos a ser felices por la abundancia y el crecimiento del PIB sin importarnos mirar el pasado para comprender el presente. Ironías de la historia-acontecimiento, tal vez no podamos decir, que no beberemos de las aguas de pactos con transiciones que son un arroz con mango, de suerte que no es cuestión de dar lecciones a nadie.

Saludamos al Chile de Martín y Alejandrina, distinguidos compañeros de nuestro más alto aprecio, además de tanos venezolanos que la crisis actual los han lanzado por aquellas tierras benditas "En búsqueda de la felicidad" como en la película de Willy Smith.



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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