Análisis Abierto

Jair Bolsonaro se impone por darle tantico así a la burguesía

No hubo sorpresa en el resultado de las elecciones presidenciales de Brasil este 28Oct. Al contrario, se logró entender que un gobierno con carácter social no puede negociar con la burguesía, puesto que estaría condenado a ser demolido por las fauces carroñeras de la oligarquía que manejan el aparataje económico de la nación. Brasil nunca ha sido un Estado que puede decirse que su pueblo ha caminado por las sendas del socialismo; de hecho, sólo han acariciado tal idea en algunos movimientos sociales pero de forma muy primitiva y quizás hasta estática; y tal vez, lo más cercano a un gobierno de izquierda ha sido el de João Goulart por tan sólo 15 meses; puesto que al asumir la presidencia en el ´61 aún no había ningún indicio de socialismo; a Jango lo veían como un hacendado generoso pero aliado a la burguesía.

Fue mediante el plebiscito del 6 de enero del ´63 (casi dos años después) cuando se abrieron las compuertas hacia un sistema presidencialista dejando atrás las amarras del parlamentarismo para comenzar a definir sus políticas con agua tinta de socialismo, pero un año y tres meses era muy poco tiempo para consolidar tal empresa anhelante y así evitar las rupturas de los sectores y movimientos populares que se comenzaban agrupar en el Comando General de los Trabajadores (CGT) así como impedir la fisura dentro del sector militar; puesto que llegó el ´64 y con ello el Golpe de Estado que le obligó morir en sus cáusticos laberintos.

Luego de este episodio infame se generalizaron e intensificaron severas dictaduras apoyadas por los gobiernos de EEUU y la región. Se ordena disolver la CGT y varias organizaciones confederadas; la tiranía comenzaba a perseguir a los sindicalistas activos mientras que algunos caían bajo las cárceles y otros se iban al exilio; no había sindicato alguno que no hubiese sido intervenido por las fuerzas gubernamentales; el derecho a huelga fue totalmente abolido; se gobernó para la industria burguesa y los patronos tenían la libre potestad de despedir sin justificación quedando la estabilidad laboral aniquilada. La dictadura logró desarticular los sindicatos, fueron intervenidos y sometidos bajo un proceso de infiltraciones por los organismos de seguridad, traiciones y delaciones de algunos compañeros.

Sin embargo, durante estos acontecimientos (1970 – 1980) otros grupos de trabajadores iniciaron un arduo y constante trabajo de reorganización que empotró una nueva forma de lucha dentro del movimiento obrero en Brasil: se crearon los comités de fábrica, en su mayoría en clandestinidad; esto le facilitó reconquistar espacios que habían sido devorados. Este hecho importante lo condujo sobre todo los trabajadores de los sectores industriales que recién se constituían como los metalúrgicos, especialmente el sector automovilístico; a pesar que estos obreros eran jóvenes, su destreza era medianamente calificada hasta calificada, lo que traía consigo cierto nivel de conocimiento. Es allí donde resurgen nuevos liderazgos y se colocan a la vanguardia de las nuevas luchas sociales de la clase y movimientos obreros que se extendieron desde 1970 hasta 1980 en diversas confrontaciones.

Por otro lado, se iniciaba una nueva reorganización social en el área campesina, se fue estructurando el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) contraponiéndose al modelo de reforma agraria y recolonización impuesto por las dictaduras militares. Este Movimiento buscaba también definir el nuevo concepto de propiedad productiva. Pero estas luchas en este lapso estuvieron dispersas, las clases trabajadoras halaban para un lado y la campesina para otro; y trajo consigo una dilatación social para abordar el Poder Político, se pudo conquistar desde antes pero las pugnas internas y la diversidad de criterios colocaban en la palestra temas innecesarios y acciones infructuosas. Sólo existía un partido de oposición "legalizado por la dictadura" y era el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) que después pasó a llamarse Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), en cuya organización es miembro actualmente Michel Temer (casualidades de la vida). Por supuesto que una de las disposiciones de la dictadura en permitir su legalización era que este partido era conducido por un sector burgués industrial, trabajadores calificados en representación de una clases obrera y la misma iglesia católica que requería tener un brazo ejecutor político pero con tinte social. La iglesia sacó provecho de ese esfuerzo invertido durante la cristianización, puesto que traía a la triada a sus convencidos campesinos, trabajadores rurales y asociaciones populares urbanas para ser parte del MDB.

El sindicalismo volvía a retomar las luchas políticas ya a comienzo de los ´80; llega a su punto más álgidos las protestas y se desencadenan las manifestaciones conocidas como las huelgas Paulista o las huelgas metalúrgicas del ABCD. En ese mismo año se funda el Partido de los Trabajadores (PT) con un grupo muy heterogéneo y; 14 meses después, el 21 de marzo del ´81, se reúnen 183 sindicatos en São Paulo y ponen en funcionamiento la convocatoria de la I Conferencia de las Clases Trabajadoras (CONCLAT) y se establece una agenda programática que combina seis temas: reivindicaciones y legislación trabajadora; sindicalismo, previsión social, política salarial y económica; política agraria y problemas nacionales. En este periodo, nuevos líderes de la metalúrgica emergen como Luiz Inácio Lula da Silva, quien conducía un frente minoritario pero muy radical y combativo; tal bloque estaba formado por entidades de base; la ideología aunque ejemplarizaba la acción había ciertas contradicciones por su falta de brújula y configuración al momento histórico; por ejemplo, Lula cuestionaba las alianzas de clases fuera del campo popular de las luchas; lo que le permitía tenerse un criterio de querer ser imprescindible. Lula negaba la estructural sindical heredada del pasado proponiendo su reformulación de inmediato pero jamás se logró.

Estas posiciones del compañero Lula dieron a crearse oposiciones a sus planteamientos; es ahí donde nace otra tendencia llamada Unidad Sindical o como peyorativamente le decían "Bloque de la Reforma"; cuya figura central fue Joaquim Santos de Andrade, del sindicato metalúrgico que buscaba reorganizar a la burguesía opositora a la dictadura, por lo que veía necesario mantener la vieja estructura sindicalista. Este eslabón al ver el avance político del sindicalismo bajo el brazo del PT; tuvo que integrarse al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) para resguardar sus apetencias políticas; y quien mejor que ésta organización donde las coincidencias ideológicas eran casi total y uniforme. Es ahí donde comienza a generase las diferencias ideológicas y los conceptos universales de lo que iba ser el Partido de los Trabajadores (PT) y el PMDB, que aunque parecieran venir del sindicalismo, sus objetivos son prácticamente distintos.

EL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES (PT) RUMBO AL PODER

Para el PT su fundación fue algo traumática, puesto que su ideología no estaba sustentada bajo conceptos universales ni símiles entres sí; puesto que la heterogeneidad era absoluta, lo que le restaba solidez y fuerza indestructible; se pudiera decir que el PT nace sin ideas claras para abordar el Poder y proteger al Pueblo, lo que lo pone en el filo de las debilidades y sobre un precipicio de posibles traiciones. En el ´89, ´94 y ´98, Lula se lanza a la presidencia de Brasil pero infructuosamente es derrocado por los presidentes: Fernando Collor de Melo, candidato conservador del Partido de la Renovación Nacional (PRN); a pesar de que Collor no culminó su mandato, es derrotado por Fernando Henrique Cardoso; candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB); y este último se lanza a la reelección y vuelve a ganar. Es decir, la perseverancia le otorgó a Lula ganar las elecciones del 2003; o simplemente fue el desgastes natural de la redemocratización representativa que inició a finales del ´84 con las elecciones indirectas donde se elige por vez primera en 20 años a un civil; sin embargo, el presidente electo Tancredo Neves (abuelo de Aécio Neves y tío de Francisco Neves Dornelles); que ya había fundado el Partido Popular en el ´79 decide incorporase en el ´82 al PMDB sufre un repentino fallecimiento y no logra ni siquiera investirse como presidente. Asume el vicepresidente José Sarney hasta el ´89.

El PT por fin llega a la presidencia de mano con Lula en el 2003, a pesar de haber obtenido ciertas victorias regionales y legislativas en las anteriores elecciones. El candidato José Serra, delfín del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y de Cardoso es derrotado. Sin embargo, el PT y Lula deciden pactar con la burguesía industrial; dándole parcela política a este sector colocan a José Alencar Gomes da Silva (+ 2011) como la fórmula de gobierno ante la vicepresidencia de la República; así, el Partido Liberal (PL) le otorga a la burguesía nuevo oxígeno para poder sobrevivir y reorganizarse. Esto daba una clara visión de lo que iba ser y hacer su primer gobierno. Ya para la elecciones finales del 2006, Lula, el PT con su aliado el PL van por la reelección, pero ésta vez el Partido Liberal debía adquirir un nuevo rostro puesto a los efectos que dejó el "escándalo de las mensualidades"; el nuevo antifaz recae en el nuevo Partido de la República (PR) cuya creación debía ser un híbrido entre el PL y el conservador Partido de la Reconstrucción del Orden Nacional (PRONA por sus siglas en brasileño) para darle legalidad ante el organismo electoral y superar la cláusula de la barrera. La burguesía industrial junto a Lula logran derrotar a Geraldo José Rodrigues de Alckmin Filho; candidato del PSDB y quien fue acusado tiempo después por el caso Odebrecht.

En el 2010 Lula recurre a Dilma Vana Rousseff para ser su sucesora, gana las elecciones frente al nuevamente candidato José Serra del PSDB; pero aquí se comienza a verse un fenómeno; Dilma no logra ganar en la primera vuelta debido a un tercer candidato que logra acumular la preferencia de un gran sector del electorado; y es Marina Silva, una ex ministra de Medio Ambiente de Lula que había renunciado a su cargo y también al PT; por razones de enfrentamiento con Dilma y Lula, ella logra el 19,3% lo que se pudo considerar una sorpresa electoral; la organización política que le acompaña fue el Partido Verde (PV) de orden ambientalista, progresista y socialdemócrata. La fórmula adoptada para Dilma fue con la del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) donde el vicepresidente sería Michel Temer. Para las elecciones del 2014, se vuelve a combinar la misma fórmula, quedando ratificados por el Pueblo. Esto dio una clara visión del tipo de gobierno del PT, una simple alianza entre una clase obrera y la burguesía industrial; lo que le costaría un rato después el gobierno a Dilma a ser depuesta de su cargo y que asumiera Michel Temer representante de la Burguesía.

Lo que era un antagonismo en tiempo del sindicalismo de los ´70 hasta los ´80 entre la central obrera de Lula y su brazo político el PT; con la Unidad Sindical y su brazo político el PMDB, hoy ya era una alianza entre el obrero y el burgués; lo que le obstruyó a ese sueño del Pueblo lograr tener un verdadero Poder del Pueblo. Hoy ese desgaste e incredibilidad que tiene el Pueblo brasileño por sus actuales políticos y partidos se lo ha apostado a un nuevo actor que con un discurso antisistema y con resonancia a Trump; el reservista y político Jair Messias Bolsonaro logra entrarse a la catacumbas del Pueblo y un sector de la burguesía que había quedada desplazada por el anterior establishment; adquiere con su arenga encendida la simpatía de un Pueblo que pide a gritos cambios profundo en la Política corruptiva que tiene sumergida a Brasil; donde hasta el menos pintado de los políticos hacen negocios ilícitos. Aunque Bolsonaro tuvo afinidad en un tiempo con el Partido Progresista (PP) fue en el 2018 que hace pública su última afiliación a lo que iba ser su noveno partido; es decir, el Partido Social Liberal (PSL) quien lo lleva a la presidencia al derrotar a Fernando Haddad candidato del PT, en la segunda vuelta.

Lo irónico y contradictorio de la vida, es que el PT a ésta altura haya decidido acompañar a Haddad en fórmula a la vicepresidencia con Manuela Pinto Vieira d'Ávila, candidata del Partido Comunista de Brasil (PCdoB por sus siglas en brasileño); no vayamos a confundir ésta organización con el Partido Comunista Brasileño (PCB). Y es irónico y contradictorio puesto que es la primera vez donde el PT acepta y se da cuenta que la alianza que había hecho con la burguesía industrial le profirió un profundo daño irreversible. El PT de haber colocado desde un comienzo como fórmula a sectores verdaderamente de izquierda, Dilma hoy estaría aún gobernado y Lula no estuviera en la cárcel; la derecha hubiese preferido mantener a Dilma que permitir que un Comunista sea presidente.

El PT no sólo se acordó tarde de sus aliados, sino que durante su gobierno compartió poco con ellos o simplemente los minimizaba; quizás por el enamoramiento del Poder y su cómoda manera de convivir con la burguesía aduladora y darle tantico así. Esa misma que mientras hacían alianzas, acuerdos y negociaciones, por detrás ya estaba preparando sus armas para derrotar un sueño que pudo ser alcanzado por el pueblo de a Pies, sin tierra, descamisado y por los verdaderos trabajadores brasileños. Poco fue el avance en materia agraria habiendo un sector organizado como los MST que aún se encuentran en el largo sueño del despertar.

"La burguesía es un camaleón que usa sus colores para confundir al enemigo; los revolucionarios socialistas no pueden sufrir de daltonismo político; puesto que si lo sufren pronto caerán sobre si en las cataratas de la infamia y cegarán su vida como a su credibilidad; salir de ese laberinto ciego es casi imposible".



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Carlos Gutiérrez


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