Carlos Marx, 200 años de verdades y más (I)

“Se ha escrito tanto sobre Marx, que éste ha acabado por ser un desconocido”.
Bertol Brecht

Difícil, muy difícil para mí, atreverme a escribir sobre uno de los pensadores más geniales de todos los tiempos de la humanidad. Sobre Carlos Marx, se han escrito océanos de textos, millones y millones de páginas, y sobre él, se seguirá escribiendo mientras la humanidad exista. Fue el pensador del milenio. Su obra ha sido traducida a casi todos los idiomas. Sus gratuitos enemigos lo consideran hoy superado, sus enemigos acérrimos lo odian pero respetan, y muchos advenedizos y mediocres que hablan en su nombre, no han estudiado su obra. Trataré en estos modestos artículos, de escribir preferencialmente del Marx hombre, de la persona, del sujeto social, del pensador, del revolucionario, del inclaudicable frente al capital a pesar de su terrible pobreza, del esposo, del padre, del abuelo, del amigo, del camarada, del maestro de la clase explotada, del SER HUMANO.

Carlos E Marx, nació el 5 de Mayo de 1818 en Tréveris, un pequeño pueblo de apenas unos 15 mil habitantes, parte de la provincia Renana de Alemania, frontera con Francia, región industrial y bastión importante del cristianismo. La primera Revolución industrial de Inglaterra, acaecida entre 1760 a 1830, tocó múltiples fibras humanas. La actividad artesanal va desapareciendo y en su lugar surge la industrial, y con ella, una nueva fuerza de trabajo: el proletariado, el que por no tener nada propio, deberá vender lo único que tiene: su fuerza de trabajo, la que le pagaran a medias, y de donde saldrá la plusvalía, impulso de la acumulación de capital. Estos y otros esfuerzos de los trabajadores, fueron derrotados por sus opresores. La naciente burguesía que había sido revolucionaria, ahora es reaccionaria. Marx pudo observar agudamente, los sucesos de 1848 y de la Comuna de París. Material valioso para sus análisis políticos. “El Manifiesto” muestra, causas y consecuencias de la dinámica social.

Marx pertenecía a la pequeña burguesía local. Su padre Hirschel Marx, un abogado exitoso, originalmente judío, y luego evangélico. Su madre, Henriette Presburgo, dama de origen holandés. Karl, recibió en la escuela y en el bachillerato, una educación normal. En éste último, se destacó de octavo entre treinta y dos alumnos. Deslumbró su facilidad para el aprendizaje de idiomas. En 1835 concluye su bachillerato y escribe que la carrera a escoger, es aquella “que nos proporcione la mayor dignidad posible y nos ofrezca el más amplio campo para actuar en beneficio de la humanidad”. Se dice que con esta afirmación, pretendió complacer a sus profesores, pero el tiempo demostró que éste deseo, irriga toda su obra de madurez. Su repulsa por el capital y su honestidad práctica, así lo muestran, tenía entonces 17 años. Ese año de 1835, ingresa a la Universidad de Bonn, para estudiar Derecho. Allí consigue paisanos suyos con quienes departe. Al año siguiente se marcha para Berlín a continuar su carrera. En aquella universidad y ciudad, la figura de Hegel era inmensa. Los idiomas griego italiano e inglés se sumaron a su acervo lingüístico.

En el bachillerato se había destacado por su precoz inteligencia. Sus compañeros lo llamaban “joven león”, por su aspecto físico. “Jabalí”, lo llamará su novia Jenny, con quien contraerá matrimonio. Pronto le concita interés la filosofía y la literatura. Como todo joven, fue impetuoso y hasta pendenciero. Se aproximó a los espacios poéticos. Fue un pensador de la ilustración, de allí que el don de la razón le acompañara. Conoce pensadores importantes de la región, como J Koppen, Bruno Bauner y A Rutemberg. Bruner Bauner, era afamado hegeliano. Tempranamente leyó a Rousseau, Hoderlin y Schiller Inmediatamente al graduarse, se propone hacer su doctorado, teniendo como referentes los pensamientos de Epicuro y Demócrito, lo que le direccionará a la lectura de los clásicos griegos, a quienes llegó a leer en su propio idioma. Doctorado en la Universidad de Halle en Berlín, el joven alemán llegaba al renombrado “Club de los Doctores” en 1838, donde se codea con intelectuales prominentes. Era un espacio más libertario para el debate de ideas. Su superlativo interés por la filosofía, lo topó con el debate sobre el cristianismo. Enamorado de quien fue el amor de su vida; Jenny, tiene varias incursiones en la poesía, cuyo valor estético y de contenido, no son trascendentes. En 1839, por motivos de salud, se le exime del servicio militar.

La crítica y la autocrítica no se hacen esperar, eran de su permanente ejercicio. Lo religioso, lo social y lo política, se entroncan en su filosofía. En él, la filosofía se hará práctica. Este amalgamiento le conduce a la necesidad de un método holístico y dialéctico (de lo concreto), sobre el cual disertaremos más adelante. Advierte, que la crítica debe iniciarse por la crítica a la religión, para arrancar el velo tras del cual se oculta el poder y la conducta humana. Su lectura sobre las críticas de Feuerbach al cristianismo (Esencia del cristianismo), y la praxis teórica, le dibujan el horizonte de la relación entre filosofía y práctica. Comprende, como los humanos crean ídolos que colocan sobre ellos, los dotan de poderes ilimitados y creen que esa es la realidad (Filosofía idealista clásica alemana).Marx le agrega la acción humana consciente. El mundo no solo hay que explicarlo, hay que cambiarlo (T XI). Tengamos presente que la Alemania de entonces, era el centro europeo del IDEALISMO filosófico, el CRISTIANISMO y el romanticismo poético.

En 1781, E Kant había publicado su Crítica de la razón pura, donde los referentes son dios, la inmortalidad del alma, las ciencias basadas en la experiencia y el papel de los sentidos. Se trata de una difícil sustentación de religión y ciencia: evolución y ciencia. Hegel prefiere “el movimiento” constante; “la dialéctica”, que tiene inicio en Dios. La afirmación y la negación lo mueven todo, y a todo lo mueve Dios. Dios como “realidad” y como “idea absoluta”. Este idealismo metafísico, lo superará Marx con su dialéctica concreta y real: la acción humana concreta y real de los trabajadores. El medio influye, pero los hombres pueden y deben cambiar estas circunstancias del medio. En Marx, el medio es lo concreto: personas produciendo y consumiendo. Marx, va concibiendo ésta crítica teórico-práctica al cristianismo de Feuerbach, como necesaria para la emancipación humana. Se perfila lo que serán sus trabajos sobre la alienación, (que llevará posteriormente a la economía y a la política, que articula con la enajenación, las dos en el marco de la ideología como “falsa consciencia” hegeliana). De la filosofía pasó a la economía (política) refutándola (Ricardo y Smith, James Mill, J B Say y Mac Culloch), y de ésta a la política; pasos de absoluta fusión cognitivas, pero también acción práctica. La primera (la filosofía) develaba encubrimientos metafísicos, la segunda (la economía), explicaba el origen del capital: la plusvalía. El tercero (la política) proponía alternativas revolucionarias. “El Fausto” de Goethe lo impactó.

En 1836 había conocido al amor de su vida, con quien se casará siete años después. Ese año llega a Berlín para continuar su carrera universitaria, allí la obra del filósofo F Hegel, muerto un par de años antes, que para algunos era “un perro muerto”, llenaba los mayores espacios de las diatribas. Como sabemos, el genial Hegel, no pudo trascender a su compromiso con el régimen alemán conservador. En la universidad, Marx sitió atracción por la Filosofía del Derecho. Los debates sobre Hegel a los que asistió, le llenaron de asombro, por éste genial pensador, “llegó a coquetear” y hasta decirse “hegeliano de izquierda”, pero luego, con sobradas herramientas dialécticas, embestía contra él. Esta relación y ésta confrontación aún hoy están en el tapete. El Estado prusiano alemán, tenía los pies de barro, había que demolerlo. El Estado de Hegel era ético, ya aquí, la dialéctica hegeliana comienza a dar traspiés. Marx tenía ahora compromisos de hogar, busca en el periodismo una forma de manutención, pero la represión y la censura no se hicieron esperar, pronto será una de sus víctimas. El exilio le espera.

El Dr. Marx se va separando de aquellos hegelianos, a quienes termina por enfrentar. “El método de Hegel” era un tanto interesante, pero su dialéctica sólo rondaba en su cabeza; una idea abstracta y etérea que tiene principio y fin en Dios, mientras que en Marx, el principio y fin, es el hombre real y concreto, el que existe, el de carne y huesos, el que sufre, padece y disfruta, siempre ubicado dentro de una clase social determinada, cuyo perfil hoy bien se conoce. Se trata del hombre en sociedad, produciendo sus bienes y reproduciendo su existencia. Marx, devela el peso del pasado en el presente, y anuncia la buena nueva de que estos hombres, los explotados, están llamados a cambiar su propia realidad, para poder cambiar a la sociedad toda. Son protagonistas colectivos, llamados a desaparecer como clase. En el marco temporal-espacial, ubica a éste sujeto en su proceso productivo; la fábrica, lugar donde se fermentan grandes contradicciones de clase.

Su detenida lectura de los textos socialistas utópicos, le aclaran circunstancias y le enuncian caminos. Pronto superará estos idealismos. El uso de la dialéctica, le permitirá la comprensión de las contradicciones que los socialistas utópicos no vieron. Es una dialéctica que tiene sentido correcto, sólo en el plano de las luchas sociales. Así, Marx irá configurándose como el fundador de las Ciencias Sociales. Digo la dialéctica sólo en lo social, por cuento no existe dialéctica de la naturaleza. La naturaleza no se puede pensar así misma. La historia dialéctica le dieron las coordenadas para sus certeros ataques. Va estableciendo vínculos entre la teoría y la praxis. Praxis en tanto información hilvanada, dialécticamente como un todo, es decir una interpretación holística de la historia.
La censura de aquel gobierno a los artículos de estos jóvenes escritores fue inmediata, lo que radicalizó a las partes. En 1841 se doctora y dedica su Tesis Doctoral a su suegro, Ludwig von Westphalen, a quien llamaba “paternal amigo”. Algunos biógrafos suyos afirman, que esta relación fue favorable a Marx, pues marcó su ingreso a la lectura de los clásicos. En verdad, su padre inicialmente lo había encaminado a la lectura de los clásicos. Moses Hess que era un reputado hegeliano, señaló que “Marx es el único filósofo de verdad de los que viven ahora”. Este mismo pensador, acotó que en Marx se reunían Rousseau, Voltaire, Holbach, Lessing, Heine y Hegel juntos. Marx, toma y supera (demoliéndolas), las ideas del socialismo utópico. Se atisba en el horizonte su Materialismo Histórico llamado así por sus seguidores. (Continuará el próximo sábado)



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Jesús M. Vivas P.

Profesor Universitario con 45 años de servicio docente. PhD en Historia, egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Más de 700 Artículos publicados a nivel nacional e internacional, mas de 60 años en la lucha revolucionaria, soy Jesus "Chucho" Vivas

 jesusm_vivas@hotmail.com

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