Nigeria: religión, política y Trump

Nigeria, es una de la naciones Estado de África donde el cristianismo (45% - 47%) y el islamismo (51% - 53%) ha coexistido, respetando sus diferencias a tal punto que la política estatal desde tiempos del presidente Obasanjo, tenía un pacto tácito de rotación entre los dos grandes grupos.
Olesun Obansango, de influencia cristiana gobernó de 1999 a 2007, le siguió Umaru Musa musulmán quien murió en 2007, siendo sucedido por su vicepresidente Jonhatan Goodluck, cristiano quien gobierna hasta 2016 (estos presidentes del Partido Democrático Popular, cuando regresa al poder el musulmán Muhanmadu Bujari, del partido All Progresive Congress, que gana las elecciones en 2023 con un candidato musulmán, Tinubu Bola, rompiendo la alternabilidad religiosa.
Por ser uno de los países mayor poblado del mundo (233 millones aproximadamente), la composición religiosa de Nigeria varía, aún a lo interno de los dos grandes grupos. Los musulmanes son de mayoría suníes, seguidos de los chiitas y los ahmadíes; los cristianos protestantes hacen el 35% de la población y los católicos un 12%; el resto de la población es calificada dentro de las religiones tradicionales.
Los cristianos protestantes se han desarrollado en el centro y el sur del país, mientras que los católicos en el sureste, en la etnia Igbo. El norte del país es de profesión ampliamente musulmana (con los Hausa y los Fulani de primeros en esta confesión).

El ataque a los cristianos y el terrorismo
Contrario a esta diversidad religiosa, los nigerianos conviven y se desarrollan como nación, sin embargo con la aparición de los grupos fundamentalista que han manipulado la religión, utilizando el terrorismo como instrumento de acceso al poder, el país no escapó a esta situación que creció en 2015, siendo uno de los problemas que enfrentó con relativo éxito el presidente musulmán Muhanmadu Bujari. El terrorismo destruyó oleoductos, pozos petroleros, secuestros niñas para ser esclavizadas, quemó aldeas y escuelas
Grupos yihadistas, liderados por Boko Haram y el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP) han causado problemas estructurales en la paz social de Nigeria. Las acciones terroristas que habían disminuido para 2023, repuntaron nuevamente en 2024 y 2025, ahora teniendo como blanco directo a las poblaciones cristianas.
El Yihadismo ataca sin piedad a iglesias, escuelas cristianas y aldeas durante festividades como la Navidad, creando terror en las poblaciones con el fin de que se desplacen. Su objetivo es ocupar el territorio y convertirlo en una zona autónoma, en un califato terrorista.
Esta situación de violencia se potencia con una estrategia en la que comunidades cristianas y musulmanas son inducidas bajo la retórica de la guerra santa a enfrentarse entre sí por los euros naturales como el agua, las tierras cultivables. Episodios de combates a muerte se producen entre pastores nómadas musulmanas que buscan tierras fértiles y cristianos asentados, terminado en masacres y caseríos arrasados y quemados.
Pero la violencia va más allá de la agresión a los cristianos. Los musulmanes moderados y aquellos que se oponen a los grupos yihadistas también sufren una violencia brutal a manos de estos mismos grupos extremistas
Por otra parte, grupos desligados de la religión, practican secuestraros contras sacerdote, monjas, agricultores y familias, preferentemente cristianas.
El Estado sobrepasado por la fuerza
En primer lugar, la impunidad, al no hacerse justicia contra los responsables de las masacres y desafueros, causa un potenciamiento del ciclo de la violencia cuando los deudos de las víctimas buscan venganza. Por otra parte, el ejército nigeriano no ha tenido otra opción que abrir múltiples frentes como el terrorismo, bandidaje, y separatismo que azuza el yihardimo, dejando a las comunidades cristianas rurales vulnerables y obligándolas a crear milicias de autodefensa.


El cristianismo de Trump entra en Nigeria
En diciembre de 2025 se ha producido, el primero en décadas, una acción militar directa de EEUU en África, Nigeria, que puede ser causada o por el discurso político de Donald Trump o la posición estratégica del Pentágono.
El primero arguye que se trata de la protección a los cristianos, sin considerar en nada la verdadera situación religiosa de Nigeria. Trump, en una baja de popularidad, busca ganar la simpatía de los cristianos protestantes de EEUU que constituyen el 42% de la población (afros, caucásicos y otras etnias)
El Pentágono argumenta Eliminación de "Escoria Terrorista": Los ataques con misiles Tomahawk desde el Golfo de Guinea se dirigieron específicamente contra campamentos del ISIS (Estado Islámico) y grupos aliados.
En un nuevo momento de auge del terrorismo en Nigeria, desplazado la estrategia de implosionar el Estado por el lado económico (petróleo), a lograrlo a través de la desintegración de la convivencia religiosa, la cooperación militar del gobierno de Trump, interesado en el abundante petróleo nigeriano, encaja perfectamente.



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Reinaldo Bolívar

Investigador, fundador del Centro de Saberes Africanos, vicecanciller para África

 reibol@gmail.com      @BolivarReinaldo

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