Alquimia Política

Se nos fue Zygmunt Bauman (1925-2017)

Dedico:

A Wilmar Castro Soteldo, con quien conversé

mucho sobre Bauman y hasta un libro de él

le obsequié…

El lunes 09 de enero del 2017, en su casa, en Leeds-Reino Unido, en compañía de su familia, falleció, a los 91 años, Zygmunt Bauman, el cual había nacido en Poznań, Polonia, un 19 de noviembre de 1925. Su partida deja un hondo vacío en el pensamiento sociológico y filosófico moderno-occidental. Su gran aporte fue definir, explicar y promover, la categoría modernidad líquida, desde la cual demuestra cómo los pilares sólidos que apuntalaban la identidad del individuo en la posguerra, es decir, esa figura del Estado fuerte, con una familia estable, un empleo definido, una coordinada y preceptos estatutarios, hoy día se ha, literalmente, licuado hasta crear una ciudadanía asustada por el miedo a perderlo todo.

Se nos fue una voz que actuó con una dura crítica a esa sociedad de consumo post-industrial, ya cuestionada ampliamente en los sesenta del siglo XX, por Herbert Marcuse. Su postura era de izquierda, pero no apoyaba el "misticismo populista" de algunos liderazgos. Su último trabajo, "Extraños llamando a la puerta", editado en Latinoamérica por el sello editorial argentino Paidós, aborda el problema que a su entender será el que nos mueva el piso en los próximos diez años: la crisis de los refugiados y cómo los políticos atizan el miedo a los extranjeros para ganar popularidad.

Bauman, en su última entrevista dada el 07/11/2016, aparecido en "El Mundo", de España, con la firma del periodista Gonzalo Suárez, criticó a los líderes europeos ante la llegada de extranjeros: "Generan ansiedad, miedo al terrorismo, miedo al extraño, miedo a la gente que viene aquí a comerse nuestro pan y a quitarnos nuestros trabajos... Eso es lo que hacen Marine Le Pen y otros movimientos similares: sacar capital político de exacerbar el miedo al extraño."

En su tiempo, volviendo a la influencia del pensamiento crítico marcuseano, que sin duda influyó en la visión de Bauman, los problemas del mundo civilizatorio eran tratados desde distintas fuentes disciplinares, pero sería la filosofía política de la dialéctica neomarxista y el psicoanálisis de Freud, dos puntos de vista que determinaron la existencia de una sociedad que se estaba desbaratando desde sus propios yacimientos; prevalecía la superficialidad y la actitud pasiva ante las situaciones vitales que se generaban en el mundo. Las guerras y las posturas imperialistas, eran vistas como asuntos del oficio civilizatorio de vivir en la modernidad, sin percatarse que todo lo sólido, que según Marx se "…desvanece en el aire…", se estaba fragmentando y ya la sociedad daba secuelas de estar enferma, afectada en su capacidad natural de acción y reacción ante verdades científicas lapidarias como el cambio climático y la contaminación ambiental.

El genio de Bauman, entre su cortada respiración al final de sus días (sufría problemas respiratorios y su corazón no andaba bien), expresaba que la modernidad se ha encuentra en una gran paradoja: "…Ahora tenemos acceso a más información que nunca. Una simple edición dominical del New York Times contiene más información que la gente más educada de la Ilustración consumía en toda su vida. Al mismo tiempo, los jóvenes actuales, los llamados millenials, que se hicieron adultos con el cambio de milenio, nunca se habían sentido más ignorantes sobre qué hacer, sobre cómo manejarse en la vida... ¡Todo es tan tembloroso ahora!"

Y ahondando más, Bauman sentencia: "Yo recuerdo los años en los que no había ni televisión. Así que imagina el optimismo que sintió la gente cuando salió de sus pueblos y abrió los ojos ante la world wide web. Internet aportaba los cimientos para crear una humanidad en la que todas las piezas estuvieran en contacto y se entendieran mutuamente. Sin embargo, los estudios sociales indican lo contrario: esta maravilla tecnológica no sólo no te abre la mente, sino que es un instrumento fabuloso para cerrarte los ojos… Hay algo que no puedes hacer offline, pero sí online: blindarte del enfrentamiento con los conflictos. En internet puedes barrerlos bajo la alfombra y pasar todo tu tiempo con gente que piensa igual que tú. Eso no pasa en la vida real: en cuanto sales a la calle y llevas a tus hijos al colegio, te encuentras con una multiplicidad de seres distintos, con sus fricciones y sus conflictos. No puedes crear escondites artificiales…"

A todas estas, Bauman siempre apostó a la humanidad, al sentido de pertenencia de la raza humana en razón de ese instinto que les hace perseguir la felicidad como endoso de vida buena y trascendente; decía Bauman que "…hay muchas formas de ser feliz. Y hay algunas que ni siquiera probaré. Pero sí que sé que, sea cual sea tu rol en la sociedad actual, todas las ideas de felicidad siempre acaban en una tienda. El reverso de la moneda es que, al ir a las tiendas para comprar felicidad, nos olvidamos de otras formas de ser felices como trabajar juntos, meditar o estudiar... Mi papel como pensador no es señalar qué es una sociedad feliz y qué leyes hay que aprobar para llegar a ese lugar, sino interpretar la sociedad, averiguar qué se esconde tras las reglas que cumplen sus ciudadanos, descubrir los acuerdos tácitos y los mecanismos automáticos que convierten las palabras en acciones concretas. En definitiva, ayudar a los ciudadanos a entender lo que ocurre para que tomen sus propias decisiones. Sí, entiendo que es difícil encontrar sentido a la vida, pero es menos difícil si sabes cómo funciona la realidad que si eres un ignorante."

En un aspecto más crítico, Bauman destacó en su última entrevista que le había impresionado la postura del Papa Francisco, en cuanto a que hay tres cosas muy importantes sobre cómo construir una sociedad sana: la primera, recuperar el arte del diálogo con gente que piensa distinto, aunque eso te exponga a la posibilidad de salir derrotado; la segunda, que la desigualdad está fuera de control no sólo en el ámbito económico, sino también en el sentido de ofrecer a la gente un lugar digno en la sociedad; y la tercera, la importancia de la educación para unir ambas cosas: recuperar el diálogo y luchar contra la desigualdad. Bauman se suscribía a este comentario, pero añadió una más que implica tres acciones potenciales del hombre, tomando como guía la sabiduría china: "…Si piensas en el próximo año, planta maíz. Si piensas en la próxima década, planta un árbol. Pero si piensas en el próximo siglo, educa a la gente…"

Ha partido Bauman, su tiempo llegó. No pienso que haya partido para siempre, lo humano, eso terrenal que le tocó vivir acá y que ya culminó con su partida (hoy está en otra dimensión donde otra realidad le tocará encarar), dejó una profunda huella. Marcó en pequeños seres como quien escribe un estatus en lo que le tocará de existencia los próximos años por vivir. Ser fiel a las ideas de Bauman, sí, solamente hasta donde lo permita la crítica, pero recordarlo como un pensador precursor, en pleno siglo de tecnología y ciber espacio, de ideas nuevas para enriquecer la limitada profundidad de las tecnologías de comunicación e información, fue su gran legado. Escribir textos en los cuales hacia citas de ideas dispersas en la autopista del internet fue un acto temerario pero valiente; enfrentó el convencionalismo de la academia y es, y será, un sobreviviente intelectual de la influencia racionalista y positivista de un siglo XX, donde el pensar llegó a ser considerado una pérdida de tiempo ante la utilitaria práctica de ganar dinero por la vía de las modas gerenciales y la informática.

Bauman fue de la idea de que se había "…perdido la confianza en los viejos métodos de ejercer el poder y no sabemos cómo recuperarlo…" Los gobiernos, expresaba Bauman, hoy se confunden con los Estados y las Monarquías, todos están congregados a ganar adeptos y simpatía a través de acciones fuera de toda lógica y bien común, pero lo que de esas acciones importa es su efecto inmediato que, por desgracia, siempre tiene caducidad. Los líderes se limitan a reaccionar al último desafío, en vez de contribuir a crear un modelo completo de sociedad, a modelar una consciencia humanista, emblema de la condición humana por sobrevivir y crear.

Hoy despedimos, con esta breve nota, a un pensador que nos cinceló fielmente en una imagen que perdurará en el pensamiento social, político, económico y cultural, de una época que le tocó vivir a intensidad y que no dudó en hacer de ella un objeto interesante de estudio y reflexión. Bauman será recordado por decirnos, con claridad y sin pausa, que la "…antigua forma de hacer las cosas ya no funciona, pero aún no hemos encontrado la nueva forma de funcionar. Así que hay un vacío entre las reglas que ya no sirven y las que aún tenemos que imaginar. Lo que tú haces es señalar las contradicciones de unos líderes frente a otros, preguntar quién es mejor... Eso está bien, pero el verdadero debate es cómo llenar este vacío…" Con la partida de Bauman: ¿Cómo llenamos ese vacío de un pensador que enfrentó la arrogancia de la modernidad y le dio sentido y diagnóstico, al consumismo como la pandemia humano del siglo XXI?



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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