La salud en Venezuela. O la evolución de un milagro

Hay un documental de Michael Moore en el que se revelan las marcadas diferencias entre el sistema de salud de los Estados Unidos del Norte, y el cubano. Si después de verlo, usted considera, que Estados Unidos en una estado exitoso –en cuanto a lo social-, usted no necesita cambiar sus drogas.

Uno de los temas más sensible en una sociedad hipocondríaca como la nuestra es la salud. Los que vivimos ambas etapas de la historia reciente, podemos recordar los constantes paros en hospitales, la ausencia de tratamientos, de medicinas, de intervenciones quirúrgicas, y por lo general, los estados deprimentes en los que se encontraban los antiquísimos hospitales venezolanos.

Los que crecimos en Caracas recordamos bastante bien el peloteo, ir a este ambulatorio, de allí al hospital, del hospital a un ambulatorio y de nuevo a otro hospital al otro lado de la ciudad. Ni siquiera los hospitales públicos para los sirvientes de los burgueses y pequeño burgueses –como el hospital de Chaco- funcionaban de forma adecuada.

Más de una peripecia le tocó pasar a los padres del país cuyos hijos morían a las puertas de los hospitales, en los cuales, no existía un seguro de salud universal sino uno semiprivado –como todo en esa Venezuela-.

Nunca me he llevado bien con los médicos –quienes a mi entender son las personas más narcisistas del mundo-, sin embargo, recordar las condiciones en que trabajaban en los centros públicos durante esa época en que ni a los baños podías ir como paciente o acompañante, es admirable –aunque muchos de esos doctores robaban lo que había en los hospitales públicos para llevarlos a las clínicas que empezaban a aflorar en el país-.

Con el advenimiento de la revolución bolivariana, el paradigma en cuestión salud cambio radicalmente. Ya que no se podía universalizar de un plumazo la salud estadal, se implementó el sistema de misiones médicas que todos conocemos. Una vez más Cuba, el gran exportador de ideología mundial acudió en "ayuda" –todos sabemos que nada es gratis- del estado Venezolano.

En garajes, anexos –cuando no había una escasez tan fuerte de vivienda originada por el crecimiento económico del estado y la redistribución de la renta petrolera- habitaciones, locales comerciales vacíos, se establecieron consultorios de la Misión Barrio Adentro. A esta le siguieron los Centros Diagnósticos Integrales, los módulos urbanos, pertúrbanos y rurales, y la formación de doctores venezolanos a través de una copia del modelo educativo cubano –que por desgracia no se ha calcado a cabalidad-.

Sin embargo, el estado venezolano no apostó únicamente por ese método. Se empezaron a realizar intervenciones quirúrgicas en masa a venezolanos en Cuba, por lo cual no tuvieron –los pacientes- que pagar un centavo. Se amplificó el espectro de especialidades al punto que hoy –y desde hace un buen tiempo- le regalan los anteojos hasta a los críticos más absurdos del gobierno nacional.

Por vías tradicionales, también se ha masificado la salud de la nación. Nuevos hospitales, nuevos cardeologícos –en los que resaltan los infantiles-, la actualización de los hospitales en pie gracias a los convenios con dos países diabólicos y malvados donde todos son terroristas o todos comen niños –Irán y China- así como la producción abrumadora de médicos y enfermeras/os en universidades tradicionales o experimentales –que por cierto algo muy malo deben tener en dicha formación cuando la mayoría de los graduandos piensan en emigrar en lo que se gradúen gratuitamente de la carrera más costosa de todas. Cosa que solo se puede hacer en Venezuela y en Cuba-.

Ahora bien, la guerra económica emprendida contra el pueblo venezolano, para derrocar el estado que una vez fue revolucionario –cosa que va muy bien además-, ha afectado terriblemente el espectro de salud. Hace rato existía una carencia en drogas, algo que para una población enferma e hipocondríaca es una lanza sobre la yugular, y la cual, había sido paleada con la compra de medicamentos a Cuba, China, Irán, Brasil y Argentina –en lugar de desarrollar la industria nacional por tesis dogmáticas sobre el capitalismo de estado- sin embargo, con la caída de los precios del petróleo, más la toma de la derecha en Argentina, más la próxima expulsión de MERCOSUR –cosa que va a ocurrir-, más Temer –agobiante ¿No?- dicha escasez se afinca en la crisis que vivimos ampliando nuestros pesares.

Seria ridículo negar que exista una crisis hospitalaria en Venezuela, crisis que tiene más de 30 años sobre nosotros, agudizada por la ambición desmedida de la oposición no-política y la poca fuerza del estado venezolano. Sin embargo, seria bueno recordar, especialmente a aquellos que no vivieron esas fechas y hoy hacen uso de los beneficios en salud otorgados por el estado a la par que le desprecian profundamente, como era la salud en Venezuela hace apenas 20 años cuando te morías por la falta de un antibiótico, a hoy cuando el niño guarimbero, drogado hasta la sobredosis, es salvado en un CDI.



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Fex López Álvarez


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