La Cumbre de Panamá

La Cumbre de Panamá ya pasó, hoy es domingo y nos preguntamos lo siguiente:

¿Puede un apretón de manos y una sonrisa medio forzada cambiar en algo las relaciones entre América Latina y EE.UU?

Creemos que no, de ninguna manera, nada ha cambiado de hecho ni de derecho en su accionar, por parte de los EE.UU. Obama en una acto de prepotencia e indiferencia, se retira de la Reunión de presidentes o VII Cumbre de las Américas, para reunirse con el presidente Santos, -Que mal pretexto- esto lo podía hacer luego verdad-. Y deja a todos los presidentes, hablando solos entre ellos, sin su presencia física como diciéndoles:

-A mí no me importa lo que digan ustedes-.

Obama sabía muy bien el aguacero que le caería encima, y se escabulle, como ratón que le cortan el rabo, de los discursos de Raúl Castro: "Ya era hora de que yo hablara aquí en nombre de Cuba", Rafael Correa: Llegó la hora de nuestra segunda y definitiva independencia de América Latina, Evo Morales: "Presidente Obama paré de convertir el mundo en un campo de batalla" Cristina Kirchner: ¿Cómo puede concebirse que la mayor potencia del mundo pueda considerar Venezuela una amenaza?" , Maduro Moros: Lo respeto, pero no tengo confianza en usted, presidente Obama.

La cumbre de la VII Reunión de Panamá, fue histórica sin duda por la presencia de Cuba, ausente tantas veces de la misma por fuerza mayor. También por los discursos llenos de dignidad, patriotismo y verdades, que como nunca antes se habían dicho en un foro de esta naturaleza ante el rostro ausente del que se considera el amo de "los patios traseros de América".

El discurso del General de Ejércitos y presidente de Cuba Raúl Castro es como para enmarcarlo con letras de oro, dentro de las páginas de nuestra Historia contemporánea, como nota viva de las agresiones e injusticias del imperio yanqui, contra nuestras naciones del Continente Americano.

Por lo demás todo quedó igual que antes, ante la prepotencia del más grande estado agresor de nuestro planeta, que ahora asesina con drones a control remoto. Mata con inyección letal a sus ciudadanos, y mantiene cárceles clandestinas como Guantánamo donde las leyes y la justicia no son conocidas por los prisioneros.

La reunión nos deja el sabor de un coco vacio, que al abrirlo no tiene carne ni agua, solo la cáscara. Ni siquiera hubo consenso para una declaración conjunta. .No lo quiso así, el inquilino de la casa blanca.

–Claro que Obama Hussein, -lleva la procesión por dentro -

Esta vez, la sardina cazó al tiburón.



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José Juan Requena


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