Descaro

Hasta el dictador Juan Vicente Gómez esgrimía eufemismos. Cuando quería que le mataran a alguien decía ontológico y topológico:

—No lo quiero ni aquí ni allá.

Lorent Saleh no. Dice que hay que quemar licorerías y discotecas, «fuego, fuego», sin emoción. Dicen que así son los sicópatas. De todos modos tiene una risita lasciva al hablar de sus atrocidades, que desdice de su condición sicópata, pues quienes conocen a esos desordenados informan que los sicópatas no tienen sentimientos. Por lo que me parece que si hacen el mal sin sentimientos también podrían hacer el bien. Pero divago. Sobre la risa de Saleh discurrió Carola Chávez con tal maestría que solo me queda recomendar su artículo.
Hilaria Clinton dijo «llegamos, vimos y murió», cuajada de risa, cuando supo la muerte de Gadafi. Más sicópatas lucen Bush y Obama, a quienes no se les mueve un músculo de la cara cuando anuncian sus masacres.

El eufemismo se propone suavizar, atemperar, amortiguar el efecto de significados muy crudos.
No quiero imaginar las burlas que la oligarquía hace de la dirigencia de oposición, salvo los bobos de apellido, que siempre malcriados con su suapara y su capitalismo popular.

Ya estamos viendo lo que hacen con Saleh, ostracismo, olvido y si lo pueden hundir más lo harán. Imagina la depresión de este fracasado abandonado. Promovieron su Golem y ahora lo execran. Es que malandro que se pela se jode. Pasó de la condición de héroe dudoso al estado horrible de perdedor, cosa que la oligarquía execra del modo más inclemente.

Cuando Saleh profería su risita cínica se sentía en la gloria de Rambo, de Posada Carriles, se veía ministro, tal vez presidente, quién sabe qué delirio inane cocinó su cerebro de Pinky.
Porque, vamos a ver, ¿quienes lo reclutaron no vieron su módico alcance intelectual?

Porque Uribe es atroz pero eficiente, diabólicamente inteligente. No es un mequetrefe. Pero no me extraña, quien reclutó a Saleh es la misma embajada que enroló a Capriles y a Rosales. Solo a un sandio se le ocurre ventilar esas atrocidades en una videoconferencia. Son tan pelotudos que están decidiendo quema de universidades, guarderías y asesinatos por las redes, sin saber o sin importarles que esas redes pueden ser interceptadas. Se necesita ser bien barato y chapucero.

Pero tampoco debo extrañarme. Vivo abismado viendo la torpeza, la gansada, la estulticia, la estolidez, la pendejería de quienes están dirigiendo la OTAN. No puedo ni creer que en esa organización nadie se haya dado cuenta de que Rusia es una potencia. Obama llegó a proferir que Rusia no produce nada ni tiene inmigrantes. No sabe ni qué país está enfrentando. Claro, él no manda. Pero quienes sí mandan obviamente no saben más. Ahora están entrenando y financiando a unos «rebeldes moderados» sirios para que enfrenten el Estado Islámico. Más estúpidos y se mueren.

¿Dónde se consigue un rebelde moderado? ¿En las páginas amarillas? ¿Tipos como Saleh? Porque solo contratan histéricos y luego se duelen de que se les descontrolan. ¿Se les descontrolan? ¿Por qué ni los talibanes, ni Al Qaeda, ni el Estado Islámico atacan nunca ni jamás a Israel? Es por una duda que tengo.



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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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