Encabezada por artistas y activistas revolucionarios, una campaña internacional tuvo lugar pidiendo encarecidamente a la ahora ya fallecida cantante argentina Mercedes Sosa, que no se presentase en Israel, y ello en el marco del boicot cultural contra el Estado dizque judío; boicot éste que, dicho sea de paso, apoyan y promueven abiertamente no solamente cientos de artistas, músicos e intelectuales del mundo entero, sino también decenas y decenas de artistas, músicos e intelectuales israelíes que viven dentro del Ente sionista o en otras partes del mundo. Uno de los que, por su integridad y constancia, más admiro es el gran músico y escritor de origen judío Gilad Atzmon, quien no sólo denuncia infatigablemente al Estado hebreo, sino que renuncia día y noche a su otrora nacionalidad Israelí: ya obtuvo su nacionalidad palestina. En lo que a mí respecta, yo renunciaría a mis tres nacionalidades, con tal de obtener la nacionalidad palestina, que de hecho ya traigo inscrita en el corazón.
Ahora bien, si ya harto se sabe que hasta Revolucionarios de larga trayectoria han traicionado alevosamente, por qué entonces nos extrañó tanto que la intérprete de canciones argentina, Mercedes Sosa, no sólo haya hecho caso omiso de la demanda y hasta súplica de artistas y humanistas que sólo sueñan con detener el cruel y sin fin desgarramiento del Pueblo Palestino en manos del Ente sionista; sino que visitó y revisitó ese postizo país y, antes de despedirse de este mundo, como si nuestra ceguera o ignorancia no fuesen armas políticas del enemigo, con la consigna de “Yo vengo a cantarle al pueblo israelí y no a hacer política”, le dedicó su concierto a esa Horda Invasora y al canalla Simón Peres, Premio Nobel de la guerra y (recientemente, galardonado por Obama con la “Medalla de la Libertad”) que, entre otras bondadosas hazañas por la paz, entregara armas nucleares al régimen racista del apartheid sudafricano, armas que estuvieron a punto de ser lanzadas sobre las tropas angoleñas y nuestros hermanos Internacionalistas cubanos.
¿POR QUÉ ENTONCES TANTO NOS SORPRENDE AHORA QUE SERRAT Y SABINA SE PRESENTEN EN TEL AVIV RINDIENDO PLEITESÍA AL OPROBIOSO ESTADO, cuando simultáneamente, mientras quizá Serrat deja caer las notas de “Tu nombre me sabe a hierba”, la aviación sionista deja caer sus “faucheuses de marguerites” (“segadoras de desbroce”) sobre niños, mujeres, ancianos y hombres palestinos en Gaza?
¿Por qué razón nos deja mudos el hecho que dos tipos, que en algún tiempo dedicaran su aliento, sus versos y su música a la noble Causa de la Libertad y la Justicia, ahora den la espalda a una de las causas más nobles, urgentes e imperecederas como es la Palestina, ese Campo de concentración más grande del planeta, esa Prisión a cielo abierto pero sin embargo la menos oxigenada de la Tierra, la más vergonzosa bajeza a la altura de la dizque Humanidad del Siglo XXI?
No pocos traicionaron al gran Salvador Allende en los días y los minutos aciagos que precedieron al inicuo Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.
Salvador Cayetano Carpio, alias Comandante Marcial, fundador de las Fuerzas Populares de Liberación, FPL, y del FMLN en El Salvador, mandó a matar salvajemente a Mélida Anaya Montes, alias Comandante Ana María. ¡Ah Comandante Marcial: la felonía, la envidia y la cobardía no fueron, ni son ni serán nunca revolucionarias!...
El poeta Roque Dalton, también alevosamente aniquilado por el cobarde Joaquín Villalobos, fundador y “comandante” del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), también en El Salvador, y quien, algunos años después se convirtiera en algo así como un esbirro del imperialismo, sirviendo de portavoz a la más rancia derecha llamada “latinoamericana”.
Mario Monje y Régis Debray; el primero, Secretario General del Partido Comunista Boliviano, y el segundo, un intelectual francés de la talla de los más grandes oportunistas, traicionaron a una de las más hermosas lámparas de la Revolución Mundial: ¡El inmenso Che Guevara!
Luego, si “Grandes” han traicionado a Grandes; si espíritus tenidos por sublimes por centenas de miles y hasta por millones de seres humanos ya han faltado a la lealtad, ya no digamos a un solo individuo sino a nobles personajes encabezando y dirigiendo movimientos revolucionarios que habrían podido parir situaciones y gestas justas de naciones enteras; el hecho que dos cantantes (uno, otrora con linda voz, y el otro, ahora casi sin ella), luego de volverse ricos (¿qué habría pensado Mario Benedetti de su amigo Serrat y qué dirá del mismo Eduardo Galeano?), por otro puñado de shekels, accedan hasta las entrañas mismas de la última y más moderna potencia colonial, que no por ser geográficamente pequeña no es letal y peligrosa para la paz mundial, me tiene sin cuidado¡
Ahora bien, si ese pequeño incidente histórico “me tiene sin cuidado”, no es porque ante el mismo y otros de igual naturaleza yo me quiera cruzar de brazos y aconseje la indiferencia… Ante el carácter criminal, oprobioso y bárbaro del Estado sionista jamás he de cerrar mi boca, ni mi pluma ha de quedarse paralítica; nunca seré el embajador del País del Mutismo ante la República de la Barbarie. Israel es dirigido por una élite de sicópatas astutos, voraces, taimados y violentos. Su estrategia, desde incluso antes del aciago año 1948, ha sido y es inspirar lástima ante los ojos del mundo, mientras sus Fuerzas de ocupación (de las que sus colonos forman también parte pues éstos se hallan armados hasta los dientes) minan, destruyen y eliminan toda posibilidad de resistencia de nuestra Querida Palestina, de sus humildes hortalizas, sus olivos y sus rosas. Este gran Pueblo nada tuvo que ver con el llamado Holocausto que, de hecho, no sólo judíos padecieron, pues también lo sufrieron polacos, comunistas y homosexuales. ¿En nombre de qué ley humana entonces, ahora, el mismo Pueblo Palestino debe cargar con la horrorosa secuela de aquel horrendo crimen?
Mi manera de réplica a Serrat, a Sabina y a todos los demás, muertos o casi vivos, es la siguiente:
Por infinitamente menos que por la traición a grandes principios, ya no digamos revolucionarios (¡pues ello sería demasiado pedir a dos cantantes!), sino sólo a principios apuntando hacia la más elemental justicia humana, yo he dejado de tener escalofríos de plenitud ante otros cantautores y hasta ante verdaderos poetas.
Aquí en Montreal en donde sobrevivo, vive un cantautor
canadiense de lengua francesa llamado Richard Desjardins. De sus temas se
desprenden jirones de la trágica historia de mis hermanos indígenas ante la
llegada de los europeos y la subsecuente y casi total destrucción de sus
culturas ancestrales. Hace unos diez años, algunas de sus canciones me daban
escalofríos de agradecimiento. Mas en cierta nocturna ocasión, vi a dicho
cantante bebiendo solo una cerveza en un bar de Montreal. Yo acababa de grabar
mi primer CD en francés y soñaba con obsequiárselo. Me acerqué a él y con mucho
respeto y (¡desgraciadamente!) hasta con protocolos, le dije: “Respetable Señor
Desjardins: soy fulano de tal, soy maya, y puesto que, según sus temas
musicales, Usted es solidario con las causas de los pueblos indígenas, quisiera
hoy compartir con su persona este humilde disco que he grabado en su idioma.
El cantautor se me quedó viendo de los pies a la cabeza, esbozó una mueca casi
invisible como diciendo: “y éste qué?”, tomó el CD, me dijo “merci” con
elegantes minúsculas, lo depositó en la mesa y se “me” quedó viendo hacia otro lado. Entonces yo, con mi humildad, que
no pocos verdaderos idiotas han en ciertas ocasiones interpretado como signo de
pendejez, aún le dije: “!Que pase Usted una buena noche!”, me di media vuelta,
y me fui aún más huérfano de su mirada. Pero bueno, quizá los verdaderos
idiotas tengan razón: En México se dice: “!Eso te pasa por pendeeeeejo wey”!
¡Ah! Pero eso sí, ya nunca jamás sus pinches rolas me produjeron el más mínimo
escalofrío!!!
ÁNDENLE PUES, todos los hermanos de Aporrea: BOICOTEEMOS A DIESTRA Y SINIESTRA, AL ESTE, AL OESTE, AL NORTE Y AL SUR AL ESTADO SIONISTA. ¿Pero cómo? ¡Pues dejando de regalar CD en plural sobre la historia de Palestina al Ente sionista; ya que éste, no es que esté ciego sino que QUIERE Y HACE TODO PARA QUE NOSOTROS LO ESTEMOS; ese Estado impostor del verdadero Pueblo judío no es que sea sordo, sino que con el zumbido de sus aviones volando a baja altitud y sus bombas de alta precisión ensordece a los niños palestinos; y simultáneamente contrata a Traidores de los niños del mundo entero para que, mientras sus modernos bárbaros Atilas dejan caer sus bombas sobre Gaza, los traidores canten ruidosamente en Tel Aviv, y por nada del mundo el Ente sionista quiere que nosotros tendamos el oído hacia la Prisión llamada Gaza. ¡Ah!... ¡Ah!... ¡Ah! pero también (¡muy importante!) ¡DEJEMOS YA TODOS Y TODAS DE UNA VEZ POR TODAS DE SENTIR ESCALOFRÍOS POR LAS CANCIONES DE SERRAT Y DE SABINA!
Cantautor de La Banda de Gaza