Un aporte a la discusión sobre Libia

1. Análisis de la situación política de Libia.

Hablar sobre la situación  política en Libia nos obliga inexorablemente realizar un recuento histórico del mundo árabe –Oriente Medio y África del Norte- y de los intereses de las grandes potencias occidentales (primero europeas desde el siglo IXX – XX y ahora USA junto a éstas en el siglo XXI), luego de la Ira y 2da Guerras Mundiales donde el propósito fundamental era y es, controlar los hidrocarburos existentes en esos territorios como también, consolidar el Estado Sionista de Israel. Ello pasaba, por imponer tiranías y sistemas de gobierno (monárquicos y dictatoriales), que sacrificaban toda aspiración democrática de las sociedades allí existentes.

En el marco de esa situación, también emergían Estados Panarábigos con regímenes políticos de tipo “socialista árabe” y “Militar nacionalistas” algunos de los cuales terminaron enfrentándose a Israel -1956, 1967 y 1973-, guerras que una vez perdidas condujeron a naciones como Egipto y Jordania, firmar Tratados de Paz con el Estado Judío y a la vez, alinearse, en el marco de la Guerra Fría, a los Estados Unidos quienes pasaban a controlar otras naciones como son el caso de: Túnez, Marrueco y El Líbano. Hasta ese momento, tiranos como; Hasán II, los Grales. Mubarak y Ben Alí, los reyes sauditas –Faisán, Fahd y Abdalá-, fueron, eran y hasta hace muy poco mantenidos, pese al actual disfraz de cambios, a objeto de garantizar los intereses geopolíticos y geoestratégicos de USA y sus pares de la UE, en esa Región del mundo.

So pretexto del “antiimperialismo” y de la persecución comunista, también fueron impuestas dictaduras de partidos únicos (Irak, Siria, Libia, Argelia), quienes en el cuadro de la Guerra Fría, hacían un flaco servicio al mundo occidental; sistemas políticos que garantizaban suministro seguro de hidrocarburos a la sociedad capitalista como también, no confrontar con Israel aliado estratégico en la Subregión. En preciso recordar, que esta imbricación árabe e islámica con ideologías de la derecha y ultra derecha como el fascismo y el nacionalsocialismo, tiene su antecedente más remoto en la Segunda Guerra Mundial cuando los árabes asumieron en su mayoría postura del lado de la Alemania de Hitler e Italia de Mussolini. En ambos casos, los grupos tribales feudales y monárquicos, veían en estos sectores político militares, un apoyo a objeto de la defensa de sus intereses de clase y privilegios en contra de los pueblos por ellos gobernados.

En el contexto de lo anterior, nace en Libia el movimiento liderado por el Cnel. Muamar el Gadafi quien a finales de los años 60 e inicio de los 70 del siglo XX, una vez tomado el poder, nacionalizó toda la empresa privada, incluyendo la tierra, la industria petrolera y los bancos (permitiendo sólo los pequeños negocios familiares), con base a la teoría ideológica del “Estado Socialista Ideal” para el Tercer Mundo o, “Tercera Teoría Universal” y la tesis de la “Jamahiriya”, respectivamente. Políticamente hablando, tuvo varias “metamorfosis” en su alineación geopolítica. 

Al inicio de su régimen preservó cierta cercanía con Francia, pero al poco tiempo se alineó con la ex URSS; abrazando sucesivamente, el panarabismo, el anticomunismo, el pro-sovietismo, el panislamismo, el intervencionismo belicista y un panafricanismo pacifista que le convirtió en el artífice de la Unión Africana.

En la década de los 80, fue objeto de varios intentos de derrocamiento y atentados por parte del gobierno de los Estados Unidos; quienes durante un bombardeo a Trípoli en 1986 (Administración de Ronald Reagan), terminaron asesinando a su hija Jana. A partir de allí, tuvo un vuelco radical hacia el mundo occidental y capitalista que lo lleva, pese a las negociaciones con sus otrora enemigos, a un callejón sin salida que podría terminar con la desintegración y unidad del territorio libio tal como se le conoce hoy. 

2. Análisis del comportamiento de los países aliados a Libia frente al conflicto.

Los recientes y aciagos eventos no solo nos indican sobre la ineficacia de los órganos supranacionales existentes, nacidos en la postguerra luego de la derrota del Eje nazi-fascista a finales de los años 40 del siglo pasado, sino de los errores cometidos, en este caso por Gadafi y sus asesores, a los fines de evaluar correctamente y finalmente, evitar la invasión contra el pueblo libio y su territorio. 

Su incapacidad de prever los hechos ocurridos; Suministrar información a sus enemigos –lo que precipitó las acciones de la ONU- sobre el alcance de sus operaciones para recuperar Benghazi; la ausencia de tacto diplomático -se confió indebidamente de sus presuntos aliados en la ONU- para garantizar apoyos internacionales; el retardo en la capacidad de respuesta militar (casi de 18 días), a las primeras manifestaciones insurreccionales en Benghazi –básicamente producidas por mercenarios infiltrados desde Egipto y beduinos pro monárquicos financiados por occidente- y el no haber atendido y entendido los sucesos que produjeron la onda expansiva (primero en Túnez luego en Egipto), que llegó o llevaron finalmente a su tierra, son algunos de los elementos que como enseñanza deberán ser estudiados para la posteridad.  

El Líder de la Revolución Jamahiriya al igual que la Venezuela de los años 70 del “Ta barato dame dos”, sufrió de la generosidad de los recursos que en aquel momento ingresaron a las arcas de su gobierno, permitiendo que los hijos de los beduinos y jefes tribales, muchos de ellos hoy alzados en armas, se formaran en Europa bajo los preceptos occidentales y del mundo judeo cristiano, que finalmente dieron al traste con la tradición cultural de sus ancestros. 

El liberalismo burgués europeo que luego se trajeron e introdujeron a su regreso, no solo es que contamino a otros cientos –que aprendieron a vivir al mejor estilo consumisma y sibarita de la sociedad de mercado- sino que, contrastaba con las costumbres culturales que ya les lucían obsoletas. El trabajo de desarraigar su pasado histórico, estaba hecho. Algunos de los más notables hijos del pueblo libio quienes habían podido conocer el mundo exterior viajando a Europa, fundamentalmente Francia e Italia, habían aprendido a degustar “el sabro de la vie” y el “un enchantement discret de la bourgeoisieen”, en contra postura a las rígidas normas del Corán y demás Leyes y Normas decimonónicas que hasta hace poco, rigieron la vida de sus ante pasados.
 

3. Análisis de la votación de los países pertenecientes al consejo permanente de seguridad de las Naciones Unidas.

La votación de algunos de los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, caso Rusia y China (distinta fue la postura y justificación de Brasil y la India), que sorprendió a propios y extraños, sólo se puede comprender en atención al contenido de la Resolución 1973 cuyo texto, amplio y ambigüo, daba margen de interpretación a favor o en contra, respecto de su aplicación.

Si bien es cierto que en los actuales momentos países como Rusia y China fijan postura distinta luego de los ataques aéreos indiscriminados por parte de la coalición franco anglosajona, no es menos cierto que de todas formas,  los EE.UU. hubieren iniciado por medio de Francia los ataques que efectivamente sucedió. 

A tales fines, el Presidente norteamericano, Barack Obama, procuraba obtener la legalidad de su propuesta finalmente aceptada mayoritariamente 10 contra 05 en el seno del CS de la ONU, decisión que fue previamente legitimada con la aprobación de la Liga Árabe dominada en su mayoría por países de régimen monárquico, abiertamente pro americanos y pro sionistas.

Cabe destacar, que pese a que en los actuales momentos la OTAN asumió el control de las operaciones militares contra Libia; más sin embargo, existe un escenario incierta no sólo porque Alemania retiró sus naves del Mediterráneo sino también porque en el plano de la política interna norteamericana, el actual Presidente de los EE.UU., enfrenta una crisis política al haber iniciado el ataque unilateralmente a un país soberano sin la aprobación del Congreso de su país. Sus adversarios políticos y algunos de sus compañeros de bancada, aprovechan la circunstancia para pasar factura, poniendo en entre dicho su estadía en la Casa Blanca.

Siendo que el ataque a Libia debe entenderse también como una agresión a la OPEP, nuestro país –pese a que no se a convocado una reunión de emergencia del referido organismo internacional-, mantiene clara su postura de no legitimar dicha violación refrendando el alcance de la Política Exterior Nacional, en relación al pronunciamiento de instancias como La ALBA y Unasur, quienes manifestaron sus puntos de vista respecto de la necesidad de preservar la soberanía y autodeterminación de los pueblos y sus naciones, en contra postura a la nueva guerra de ocupación imperialista que se libra contra África a partir de la invasión a Libia y que más luego podría ser en contra de nuestro Continente, por las mismas razones y motivos.

4. Desarrollo de la operación de las fuerzas armadas libias y de la oposición.

Tal como lo destacáramos en párrafo anterior, a nuestro juicio el líder de la revolución verde cometió varios errores militares y políticos; a saber:

    * Incapacidad de prever los hechos ocurridos. Ausencia de labor de inteligencia;
    * Suministrar información a sus enemigos –lo que precipitó las acciones de la ONU el día viernes- sobre el alcance de sus operaciones militares a objeto de recuperar Benghazi en 48 horas el día miércoles;
    * Ausencia de tacto diplomático -se confió indebidamente de sus presuntos aliados en la ONU- para garantizar apoyos internacionales;
    * Retardo en la capacidad de respuesta militar (cerca de 18 días después), a las primeras manifestaciones insurreccionales en Benghazi que luego fueron llevadas hacia otras poblaciones cercanas;
    * No haber atendido y entendido los sucesos que produjeron la onda expansiva (primero en Túnez luego en Egipto), que llegó finalmente a su tierra.

 

Por el lado de la oposición:  

    * Iniciaron acciones de agitación y militares en Benghazi una vez fuerzas infiltradas traspasaron la frontera egipcia hacia Libia, quienes traían instrucciones precisas de tomar bastiones y arsenales militares leales al Cnel. Gadafi que les permitió armarse para canalizar la insurrección;
    * Crear una ficción de poderío militar a la vez que, garantizaban colocar a la opinión pública internacional de su lado, so pretexto del asesinato de civiles por parte de las fuerzas gubernamentales;
    * Consolidar una campaña de propaganda de guerra a fin de obtener apoyos internos –deserción por parte de fuerzas revolucionarias- e internacionales para justificar la intervención directa.

 5. Recomendaciones

 

         1. Revisar las medidas de inteligencia y contra inteligencia aplicadas o dejadas de emplear por parte de cada una de las fuerzas, antes, durante y después del conflicto.
         2. Estudiar el teatro de operaciones militar a la luz de los planes de acción por parte de cada una de las fuerzas beligerantes.
         3. Contrastar lo atinente al apresto operacional de cada uno de los factores de poder involucrados en las maniobras militares; como también, los planes de acción militar (según los manuales de la guerra no convencional o “Guerra Asimétrica”), a objeto de contener y dar respuesta a los procedimientos por parte de fuerzas hostiles;
         4. Estudiar la posibilidad de un escenario similar al producido en Libia y que pudiera ser aplicado en la República Bolivariana de Venezuela desde la vecina Colombia quien cumpliría funciones similares a las de Egipto en el Norte de África (donde Benghazi en nuestro territorio, sería el Estado Zulia), en el marco de la activación del Plan Colombia; recordando que según los norteamericanos, “Para poder tomar el petróleo venezolano, es preciso ocupar militarmente a Colombia”.
         5. Finalmente, evaluar la posibilidad de una hipótesis en la cual, un país de la OTAN (Plan Balboa), o desde territorio OTAN (en nuestro caso, el Reino de los Países Bajos desde Aruba, Curazao, Bonaire; o, Gran Bretaña a través de alguno de los países integrantes de la Comenwell particularmente Trinidad y Tobago), se escenifique un hecho desde el cual se crearían las condiciones para justificar el inicio de un conflicto bélico.

                   
Politólogo e Internacionalista 

Magíster en Seguridad y Defensa

monlan2001@yahoo.com

                         



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