Chávez no es Dios

Hay gente que cree que Chávez es Dios. Nunca falta quienes griten ¡Blasfemia! ante la menor referencia humana sobre mi presi. Son como arcángeles detectores de pecados, muchos de ellos ateos, que han encontrado sustento para las almas que niegan tener en una religión llamada Chavismo.

Si Chávez fuera Dios no sería Chávez. Es que lo que nos une a mi presi es la certeza de que él es uno de nosotros, que come, que duerme, poco pero duerme, que llora, echa vaina, ama y, con el perdón de mis arcángeles vengadores, también hace pupú. Sí, él mismito nos contó en un Aló la odisea de un retortijón en cadena nacional. Un hombre que siente, que hace grandes cosas y que a veces la caga, y ya no estoy hablando de un simple retortijón.

Es la humanidad de mi presi lo que lo hace excepcional, porque si Chávez fuera Dios habría destruido, cual Sodoma y Gomorra, a los impíos municipios de Chacao y Baruta, un buen diluvio universal en Táchira para acabar con esos gochos que votaron por Pérez Vivas, habría partido en dos las aguas del Lago de Maracaibo para tragarse a cuanto zuliano hubiere votado por Rosales y su combo. Ni hablar de las siete plagas que habría lanzado contra la isla de Margarita, aunque pensándolo bien, a Margarita sí le lanzó siete plagas pero esa es otra historia, y no lo hizo por mal sino porque errare humanum est.

Este Dios colmaría el paraíso terrenal de Pdvales repletos de comida, para luego prohibirnos probar el solomo de cuerito que está en aquella nevera, so pena de ser condenados a trabajar para una transnacional gringa que exprima el sudor de nuestras frentes.

Si Chávez fuera Dios, sus logros serían degradados a simples milagros de un todopoderoso que, pudiendo hacerlo todo, hace tan sólo un poquito, lo que validaría el tan gastado “culpechavez” de la oposición.

Sería tan triste ver al pueblo hecho rebaño, tragando injusticias como si fueran hostias, en nombre de su propia salvación; causa picazón ver que ya hay quienes repiten consignas que parecen plegarias para exorcizar una idea, una queja, una disconformidad, para no parecerse a la contra, para no darle de comer a la canalla, como si la contra y la canalla estuvieran sólo allá, de aquel lado. Sería la peor derrota ver a los revolucionarios de rodillas, desmovilizados por la bienaventuranza de los que temen a un Dios que sólo existe en las cabezas de unos pocos sacerdotes y monaguillos de pacotilla que nos gritan desde sus púlpitos ¡Pare de sufrir! ¡Pare de pensar!… ¿Permítanos pensar por usted?…

Chávez no es Dios y sé que no quiere serlo porque nadie despierta a un pueblo para luego obligarlo a dormir.

Amén.


tongorocho@gmail.com


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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

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