La cultura está dormida

El hombre revolucionario, el ministerio de la cultura deben elevar las ciencias sociales, emprendiendo la tarea de enriquecer la revolución con ideas científico-investigativa, deben ir mas allá de demostrar que el capitalismo esta en una etapa general de crisis y decadencia. La ideología política, aun cuando esta desgastada, es la madre de todas las culturas, de ella salen las diferentes conductas para la sociedad.

Las ciencias sociales solo cumplirán su misión si están orgánicamente vinculadas a la práctica de la construcción socialista. El proceso revolucionario requiere de una ideología, que advierta que su vida mental es tan colectiva como su vida muscular, creando un influjo concentrado en un ambiente controlado eliminando la diversidad de influencias neoliberales que se entrecruzan en el proceso.

Los proyectos deben ser colectivos, la impresión de millones de libros no necesariamente implica colectivismo cultural ¿Quién asegura que todos esos libros se leen y se multiplica la lectura? Esa no puede ser la meta, es una especialidad cultural. Lamentablemente el ocio, la recreación de la sociedad no es colectiva ni de conocimiento ideológico. La falta absoluta de sitios donde todos los días existan mítines ideológicos- culturales, voluntarios, será un incentivo mas para la población a unirse a actividades colectivas.

Bibliotecas, salas de lectura, museos, plazas, el ministerio de la cultura, CENAL, el perro y la rana, monte Ávila, alcaldías, gobernaciones, deben convertirse en centros de agitación y propaganda revolucionaria permanente. La actividad cultural no funciona con trabajos o actividades creados, deben funcionar todos los fines de semana. Trabajo voluntario, cultural e ideológico. Deben ser fábricas de la mujer y hombre por medio de los cuales el desarrollo cultural queda convenientemente impedido, sin mayor trascendencia. Un ministerio más del burocratismo socialista. En otras palabras, la actividad cultural del ministerio, su actividad impresa de millones de libros debe ser complementada con la construcción del hombre y mujer nueva. Innegable es, las actividades culturales multiplicadas por este gobierno, pero, hay que ir más allá de lo ya evidente, hay que estar a la par con el desarrollo tecnológico para usarla con creatividad social revolucionaria. La gestión del nuevo director de la biblioteca nacional se merece un aplauso esta dispuesto a cambiar la pesadez de la cultura por actividades culturales revolucionarias, en hora buena.

No pueden, con aparente vigor, continuar con los mismos lineamientos culturales por algunos años mas, seria la vejación más colosal que revolución alguna haya visto contra la mente humana. En este momento del proceso se requiere un rasgo diferente en la cultura. Un mayor conocimiento ideológico, cultural revolucionario, la lectura, en algo ayuda siempre que no sea obligada. Obama no habría podido generar tanta expectativa en la población por ser negro, ni en nuestro presidente por un simple discurso o saludo. El pueblo no puede seguir aislado de la ideología ni de la cultura científica, nuestras raíces requieren un tratamiento actualizado. La impresión de libros es una etapa revolucionaria no una meta cultural, la inercia burocratizada e ignorante no contempla altos en el proceso para reflexionar, compartir y criticar. Proceso revolucionario que no acepte la crítica esta estancado ideológicamente, la crítica debe ser pública, no entre los viceministros o directores, con el pueblo.

El proceso tiene altos y bajos, el equilibrio lo da el conocimiento y el convencimiento. Ahora se requiere a pesar del recorte presupuestal, la proyección de otra etapa de mayor trascendencia y protagonismo cultural en los medios. Deben contribuir con la reducción de la abstención, por nombrar una de las actividades que deben estar en manos de la cultura como responsabilidad revolucionaria.

La superación de esta etapa del proceso va más allá de la creencia de la propiedad pública, pues, los recuerdos, los gustos, habilidades, necesidades e intereses sociales, no les pertenecen camaradas, ni siquiera para administrarlas. Son propiedad del pueblo. Tenemos que comprender que no hay razón ideológica para que la sociedad continúe considerándose intelectualmente desposeída, por estar en manos de directores o viceministros que no ven o van más allá de la publicación de un libro. Y, después de la prioridad política concedida a la industrialización, a la diplomacia energética y a las fuerzas armadas. El pueblo ha mejorado el nivel de vida eso es indiscutible, pero no ha dejado de ser materialista, ni en la mente ni en la práctica.

Internamente de poco servirá, si ese desarrollo no esta acompañado del desarrollo cultural en el convencimiento ideológico hacia ese principio. La mujer y el hombre nuevos deben ser fuertes, esa su motivación, da una finalidad a su diligencia por la verdad. Para el hombre o mujer convencidos la verdad ya esta conquistada, solo se le añade lo actual. En resumen, la cultura, la ideología, enseña a las sociedades que el control previo del conocimiento limita la libertad individual por la colectiva.

La actividad cultural hacia la mente humana, es uno de los fenómenos más peculiares y engañosos del proceso. Tiene su propia lógica. Marx fue un intelectual explosivo, lo mismo que Lenin. Los dos consideraban sus ideas como armas y las mentes como blancos. Es el dominio de la ideología con conocimiento científico para desarrollar un socialismo humano con desarrollo tecnológico- energético.

rcpuma061@yahoo.com







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Raúl Crespo


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