La noche en que cayeron presos 22 generales en Fuerte Tiuna

Van pues, dos carros hacia el Ministerio de la Defensa: adelante va el General Santeliz, seguido a unos ochenta metros por el ya fallecido (capitán para esa época) Tomás Mocanut. Al llegar a la alcabala que está a la altura de la Comandancia del Ejército es detenido el General Santeliz quien iba vestido de civil (como en ese momento también andaba el General Fernando Ochoa Antich).

Había salido de su carro LTD el General Santeliz, dejando la puerta abierta, y cuando a ser detenido Moncanut le advierte que pueden tomar por la vía de la alcantarilla que da a la Comandancia del Ejército, por debajo del Helipuerto. Resulta efectivamente que este capitán es el único de los tres que no cae prisionero. Moncanut llega a la Comandancia pasando por los estacionamientos, y consigue llegar a su puesto que está en el Centro de Guerra de la Comandancia del Ejército. Moncanut no es detectado en ese momento por la gente que está controlando la Comandancia bajo las órdenes del General Pedro Remigio Rangel Rojas (aliado del juez copeyano Rodríguez Corro, enemigos del General Fernando Ochoa Antich) quien junto con el coronel Rodríguez Salazar tiene la parte no insurreccionada del Ejército en sus manos directamente, como el Batallón O’Leary e indirectamente el Batallón Caracas (que es la Unidad del Cuartel General del Ministerio de la Defensa). Llama sobre manera la atención que en un informe oficial se diga que a las diez de la noche el General Pedro Remigio Rangel Rojas se ha trasladado al Fuerte Tiuna “donde asumió el Comando y control de las operaciones de las fuerzas en el país”.

Es decir, que ya el Comando Sur de los EE UU tenía preparado el contra-Golpe en caso de que CAP, desbordado por los ataques, estuviese a punto de entregar el poder.

A la una de la madrugada todavía CAP se encontraba en Miraflores.

Y a esa misma hora están allí detenidos en Fuerte Tiuna, 22 Generales del Alto Mando, junto con algunos coroneles, mayores. Todos ellos habían sido sorprendidos por el Capitán Ortega quien era el jefe de las fuerzas bolivarianas.

El segundo oficial que pudo escaparse del asedio tendido en Fuerte Tiuna por los insurrectos fue el Coronel Pompeyo Torrealba. Este oficial, al ver que han detenido a sus jefes directos, al General Iván Darío Jiménez y al Vicealmirante Daniels, coge hacia la ESFAV, de allí entra al Ministerio de la Defensa. El Coronel Torrealba tendrá oportunidad de ser un testigo excepcional de todos estos hechos y resultará ser el Relator de Guerra del Estado Mayor Conjunto, para los sucesos del 4-F.

Todos estos altos oficiales estaban echados sobre el césped de la Prevención del Comando, junto con casi todo el Alto Mando de las FF AA. El General Iván Jiménez y el Vicealmirante Daniels, temblorosos clamaban porque no los fueran a “maltratar”, porque alguien habría dicho: “Aquí no habrá contemplaciones con los oficiales que han incurrido en actos dolosos, masacres y lesa patria”.

El Almirante Daniels, allí preso, se encontraba sin insignias. Se las había arrancado tratando de burlar a sus captores. Daniels era connotado oficial con fuertes nexos con el partido COPEI, y temía por severas represalias por parte de los alzados. La verdad era que la mayoría de los Generales detenidos habían escondido sus soles y galones.

Efectivamente, casi todos esos altos jefes se habían despojado de sus soles y habían escondido las presillas como si estuvieran en una acción antiguerrillera para que no se les reconocieran. Algunos habían hundidos con sus tacones las insignias metálicas en la grama de la Comandancia del Ejército, en La Prevención. De modo que por ejemplo, Daniels con su camisa beige estaba de paisano, sin las caponas de Vicealmirante en su camisa, como tampoco con su guerrera, y en un evento de tanta trascendencia mundial.

La forma en que está vestido el Vicealmirante Daniels llamó la atención de un periodista anglosajón, quien hizo una observación muy sarcástica sobre la forma de presentarse este alto oficial. Este periodista dijo que la persona que estaba al lado del Comandante Chávez, más parecía un steward (un mesonero de nave inglesa) que un Vicealmirante, Inspector de las FF AA. El periodista estuvo indagando que quién era la persona que había estado hablando en la televisión en el momento en que apreció Chávez por primera vez.

Por eso cuando el Comandante Chávez llega a las 11 de la mañana del 4, al Fuerte Tiuna, y se hacen las primeras tomas de televisión el General Iván Jiménez está sin las presillas de General de Brigada.

Hechos para la historia, todavía inéditos.

jrodri@ula.ve


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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