La política económica en tiempos de Revolución

El pensamiento económico venezolano recogido en forma por demás didáctica por el eminente economista venezolano Héctor Silva Michelena en su reciente obra “El Pensamiento Económico Venezolano en el siglo XX”, recoge en forma de narración descriptiva la opinión de excelsos economistas desde principios del siglo XX, traídos a la mano, por lo tardío del establecimiento de los estudios universitarios de economía que se iniciaron en noviembre de 1938.

La opinión recogida trasciende la literatura venezolana en materia económica, escasa y quizás sutilmente olvidada experimentando un retraso histórico. Es en septiembre de 1939 cuando se materializa la creación del Banco Central de Venezuela, lo que por supuesto produjo un retraso y una deuda considerable sobre la realidad económica venezolana y la posibilidad de generación de un pensamiento económico sustentable y enriquecedor, necesario para la toma de decisiones en razón de la realidad como país productor agrícola y el violento surgimiento de la verdad petrolera; dos hechos históricos que simbolizaron una época de transición que rompió con una renta para entrar en otra, no vamos a referirnos en este artículo a todos los eventos que surgieron a raíz del cambio de actividad como eje de los ingresos derivados de dichas actividades, no obstante, es bueno recordar el inmenso impacto que tal situación derivó en la estructura y papel del nuevo Estado venezolano.

Sin recorrer cronológicamente la situación económica surgida luego de la segunda guerra mundial y después del fin de la dictadura de Pérez Jiménez, períodos de evidente entrega de nuestro recurso petrolero como patrimonio de nuestra soberanía, las expectativas democráticas a partir de 1958 se fueron cayendo progresiva y constantemente hacia la consolidación de la entrega final al capital internacional, haciendo crisis en dos situaciones muy particulares que a nuestro modo de ver contrastaron y pusieron al descubierto las debilidades estructurales de la economía venezolana; nos referimos al llamado viernes negro, fecha de febrero del 83, donde la más cruel anunciada para pocos devaluación impuesta con nuestro signo monetario, dio comienzo a la indetenible y ahora estructural proceso inflacionario y por otra parte, la imposición en 1989 del famoso paquete neoliberal que fue el aldabonazo para el rompimiento de la denominada “paciencia del pueblo”, que rompió con el paradigma de pueblo dormido en las primeras horas del 27 de febrero de ese mismo año. Situación que tomó otros ribetes políticos institucionales con la insurgencias cívico militar del año 1992, y que sirvió como motorizador de un proceso continúo hasta nuestros días.

Esta pequeña reseña preguntaran ustedes que tiene que ver con el título del presente trabajo, pues bien, todo debe tener su explicación y la inserción necesaria para comprender eventos posteriores que incluyen por supuesto la materia económica, objeto de la presente reflexión. Desde el mismo momento de la asunción al poder del presidente Chávez, se comenzaron a tomar decisiones trascendentales que comenzaron a mover el piso de una economía que ya no podía sostenerse en el tiempo y cuyos efectos perversos alumbraban la vía sin regreso a la privatización en forma generalizada y una cada vez mayor inclinación a la exclusión social de las grandes mayorías nacionales.

Tal es la envergadura política de los acontecimientos promovidos como acción del gobierno, que la solicitud de una Ley Habilitante del año 2001 para legislar el Ejecutivo en materia económica y otras, fue considerado por los sectores habituales del mundo económico y político aupados por una política del gobierno norteamericano de clara intromisión en los asuntos internos, como una afrenta nunca vista en el espectro de la sociedad venezolana, originando enfrentamientos que culminaron en primer lugar con un paro patronal, luego con el triste golpe militar y el sabotaje petrolero, además de acciones de calle como la guarimba en sectores del este de Caracas, es menester aclarar que antes de estos eventos cuyo objetivo era sacar al presidente electo democráticamente, la economía presentaba signos evidentes de crecimiento a partir de las políticas implementadas desde el año 1999.

En lo particular exponemos, que la política económica puesta en practica por el gobierno nacional ha roto paradigmas inimaginables, que en cierta manera acaban con la teoría manejada por el mundo académico tradicional, siendo el más importante la ruptura con los organismos internacionales en la concepción referente a la dependencia necesaria y útil, este acontecimiento, sin dejar de pagar las alícuotas correspondientes a la deuda externa, introduce a nuestra manera de ver, además del acto de soberanía inmanente, una posición respecto al manejo de la política económica fuera del ámbito de esos organismos condicionantes y mutiladores de las economías latinoamericanas.

Por primera vez, y como el elemento ideológico del proceso revolucionario, se comienza a hacer política económica dirigida a resarcir los desajustes sociales con una clara tendencia a la inclusión de las grandes mayorías olvidadas y no en función de las elites oligárquicas de viejo cuño y de la clase política oxidada y responsable directa de la crisis económica de años anteriores. Es el conjunto de leyes resultantes de la habilitante el desencadenante del reordenamiento de prioridades en la forma practica de hacer política económica, es decir en función de que y para quien.

Comienza de hecho un crecimiento sostenido en el tiempo y hasta la fecha, donde las variables macroeconómicas no solo presentan resultados favorables, sino que ese crecimiento se ha traducido en bienestar de la población, no solo de los más pobres sino de la clase media incentivada por medidas colaterales como por ejemplo, la eliminación de la practica de créditos indexados para deudores hipotecarios y de la cuota balón para prestamos de adquisición de vehículos, aunado a la implementación de una política monetaria y cambiaria ajustada a la nueva realidad económica y social y amén del mantenimiento por el Banco Central de tasas de interés en términos de normalidad y niveles permisivos del acceso al crédito bancario. La política de sueldos y salarios y salario mínimo, vienen a conformar medidas de resguardo del nivel de adquisición de bienes y servicios bajo la no afectación del salario real, elevando el nivel del consumo privado y el ahorro nacional, aunque este último presenta irregularidad en el tiempo.

Por otra parte, es de señalar que las misiones y resto de programas sociales han producido un impacto positivo indirecto en el salario real, al contar la población con acceso a la educación y la salud de manera gratuita y de calidad y la misión más directamente relacionada con el ingreso real como es la Misión Mercal que ofrece como alternativa a la red de alimentos privada la oportunidad de adquisición de rubros de la canasta básica, a precios por debajo inclusive de la regulación, de tal manera que estamos en presencia vistos los ejemplos y sucesos económicos, a nuestra manera de ver de una nueva economía, dirigida fundamentalmente a rescatar mejores de niveles de vida y calidad de vida. La cobertura alimentaria dispuesta por el gobierno nacional a través de Mercal, cuya cobertura según los estudios serios y científicos realizados por el Instituto Nacional de Estadísticas, sobrepasa los 17 millones de personas que han pasado al menos una vez por un establecimiento Mercal, aunque el impacto total no se ha terminado de medir, podemos augurar, que han devenido en la oportunidad de brindar a la población una mayor seguridad alimentaria .

Por último, podemos afirmar que la política económica de claro signo popular y cuyas metas están trazadas en función de las grandes mayorías, está dando frutos importantes, lo que evidencia una nueva fórmula del como manejar política económica de manera soberana y en función de intereses alejados de la voracidad capitalista, es una política económica de la revolución en función de fines ulteriores que tienen que ver con la dignidad de un pueblo que se niega a perder lo que ha bien ha conseguido y en función de la construcción del camino socialista hacia una patria más grande y digna.

rafaelfebles@yahoo.com


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Rafael Febles

Economista. Msc. Seguridad Social. U.C.V.. Militante revolucionario. Locutor. Articulista Correo del Orinoco. Poeta y escritor de la revolución bolivariana

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