Nuestro abril es hoy: estamos venciendo y venceremos

Me parece propicio reflexionar, teniendo como marco lo acontecido en los aciagos días del 11 y 12 de abril del 2002, sobre la situación actual de la Revolución Bolivariana y sus perspectivas. Los hay quienes pensamos que la Revolución Bolivariana es irreversible y no tiene marcha atrás. Y esa convicción reside, en lo fundamental, en dos aspectos: 1) EL NIVEL DE CONCIENCIA POLÍTICA ALCANZADO POR NUESTRO PUEBLO Y 2) EL SALTO CUALITATIVO DE LA DOCTRINA MILITAR ENCARNADA EN LA FUERZA ARMADA NACIONAL BOLIVARIANA (FANB). En la conjugación de ambos aspectos, juega un papel determinante la UNIDAD CÍVICO MILITAR, en un proceso de consolidación y ascenso permanente. Eso fue el asidero fundamental en el 2002 y lo será en los años por venir de la consolidación de la Revolución Bolivariana.

Los hay quienes se detienen y centran sus análisis en las dificultades pasadas y presentes, y, en la imposibilidad, según ellos, que nuestro Presidente y máximo líder, Nicolás Maduro, esté en capacidad no sólo de conducir exitosamente nuestro complejo proceso, sino que en su opinión, el Camarada Presidente ha abandonado el legado de Chávez, y ha abrazado las posturas neoliberales. Este grupo que le presta un flaco servicio a su supuesta identificación con los ideales chavistas y bolivarianos, abriga en su seno un heterogéneo y minoritario grupo de compatriotas que he venido denominando en mis artículos: "LOS QUE SUPONEN QUE TODO LO SABEN".

Aunque la mayoría de estos compatriotas no han querido o no han podido desarrollar ideas propias, han estado a la caza de cualquier opinador u opinadora, de izquierda o de derecha, que sirva a su antimadurismo enfermizo, para "echar aguas al molino", no precisamente revolucionario. Pero también tenemos a quienes hacen uso de sus neuronas y nos brindan sus opiniones por distintos medios, en algunas oportunidades, no pocas, sorprendiéndonos por sus incoherencias y abandono de un mínimo de racionalidad, no propia de su formación académica. Una amiga me comenta que ha dejado leer a algunas y algunos, porque sus escritos giran en un círculo repetitivo y cansón. A mí aunque eso también me provoca, estoy obligado a leer sus escritos, en mi condición de aficionado de escribidor.

La situación hoy, se torna más compleja por la presencia de una crisis internacional sobre la cual ya emitimos nuestras primeras opiniones ("A Rusia no le dejaron alternativa. Putin hizo lo necesario") publicado en Aporrea y Red Angostura. De allí que en ese marco de complejidad, no resulta fácil alcanzar la coherencia y objetividad en las opiniones que se emiten. Por ello, cualquier opinión para pretender ese mínimo de objetividad debe hacerse dentro del contexto, en coordenadas precisas de espacio y tiempo.

Venezuela está sometida desde hace ya bastante tiempo a una guerra no convencional y multiforme. Por tanto, las decisiones y/o acciones del gobierno que preside el camarada Nicolás Maduro tienen que estar y estarán fuera de lo convencional. Algunas cosas se harán públicas y otras no. Así ha sido y seguirá siendo. Es natural que algunas personas no lo entiendan, incluso aquéllas QUE SUPONEN QUE TODO LO SABEN.

Algunos compatriotas han insistido en la necesidad de indexar nuestro salario. El gobierno nacional, que lógicamente maneja variables a las cuales no tenemos acceso, no ha considerado oportuno, por ahora, implementar esa medida. Coherentemente ha sostenido que la mejora de los ingresos sólo será posible si aumenta el ingreso de divisas. Y para ello no se ha quedado de brazos cruzados. Ha hecho lo que considera necesario, sin importarle que se le tilde de "neoliberal", de "enemigo de la clase trabajadora" y otros calificativos que rayan en la intolerancia y la insensatez.

A la vista está que el imperio ha fracasado en sus objetivos de tumbar a Maduro y de estimular una implosión social en nuestra patria. Aquí no han funcionado sus ensayos de "revoluciones multicolores". Y también es innegable que la situación, si bien no es la que aspiramos, ha venido lenta, pero sostenidamente mejorando. Eso se percibe en la calle, y lo aceptan "tirios y troyanos". Y sobre todo el pueblo llano que heroicamente ha resistido, ha fortalecido su conciencia política y comienza a ver "la luz al final del túnel".

Recientemente el Presidente Maduro hizo un anuncio de aumento salarial, el cual, según sus palabras, sería de medio Petro y estaría anclado a nuestra criptomoneda. Lo aparecido luego en Gaceta oficial, sin mucha estridencia y aclaratoria alguna, echó por tierra lo de la indexación. Aunque no podemos asegurarlo, presumimos que el presidente lanzó un globo de ensayos para medir las reacciones. Eso creemos. El Presidente, en nuestro criterio, ha demostrado desde hace mucho, tener los pies bien puestos sobre la tierra, Resulta que unos cuantos ni remotamente se les ocurre ponerse en el lugar de esas "pisadas".

Más importante que analizar la precipitada reacción de los "indexadores", es necesario destacar que no se produjo, como algunos esperaban, un alza desmedida en los precios de bienes y servicios. Pese a que el incremento del salario mínimo pasó de 7 Bs a 130 Bs, nada más y nada menos que un incremento de 1757,14 %, no ha sucedido, como en agosto del 2018, el alza desmedida de entonces. Quien esto escribe tiene evidencias que los aumentos han sido puntuales y en una medida razonable. Si alguien opina lo contrario, tiene todo su derecho, pero no está interpretando lo que sucede en la calle.

En esta oportunidad, por el contrario, el que nos bloquea y sus acólitos, no las tienen todas consigo. Los acólitos de la Europa Occidental les resultará harto difícil el comprar a precios más caros, gas y petróleo, al imperio norteño en decadencia, que comprarlos a la Federación Rusa. Se exponen esos países a una rebelión de sus pueblos, Y Rusia ha dicho que esa compra deberá hacerse en Rublos y no en Euros o dólares. Es obvio que "el tiro parece que se les está yendo por la culata".

En el caso de Estados Unidos hace mucho tiempo que consume más allá de lo que racionalmente sus reservas pueden garantizar, Ni siquiera el "fracking", a costa de muchas de sus empresas, hace sostenible sus pretensiones de seguir dictando al mundo lo que debe hacerse. Y es por ello que acude, obligado por esas circunstancias, a solicitar a nuestro país que le suministre el petróleo que en otras latitudes, incluida Rusia, no pueden negociar favorablemente. No entendemos, entonces, como alguien pudiera sugerir que Venezuela, en este contexto, no negocie con Estados Unidos la venta de petróleo, cuando en ello va implícito que a través de la Chevron, podamos lograr un incremento sustancial de nuestra producción petrolera. Tremenda insensatez, resulta cuando menos capciosa de alguien que presume de "revolucionaria", y con evidente presunción de "experta", insiste en que el Presidente Maduro y el gobierno nacional, se haga eco de sus "sabios consejos".

Maduro ha dicho, y en ello lo acompañamos, que si es necesario por el bienestar de nuestro pueblo, hablar con "el diablo", con el diablo hablamos. No tenemos dudas como lo hemos afirmado reiteradamente, que este proceso revolucionario es indetenible e irreversible. No se trata de un determinismo libresco. Se trata sí de unas realidades que están a la vista, y que no admiten esquemas dogmáticos totalmente alejados de la realidad concreta.

Lo que está por verse, dice el sabio pueblo, no se discute. No se trata incluso, que vamos a vencer. ¡¡¡ ESTAMOS VENCIENDO, Y VENCEREMOS !!!

 



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Hugo Márquez

Ingeniero Electricista (UNIVERSIDAD DE ORIENTE),Especialización en Gerencia Pública, Diputado a la Asamblea Nacional por el Estado Anzoátegui (20062011)

 huramar1@gmail.com

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