Entre revolucionarios y mercaderes de la revolución

Muchas veces es triste ver a verdaderos revolucionarios, tener que batirse a duelo de ideas y acciones contra los mercaderes de la revolución que por su habilidad política se han ubicado en cargos claves de gobierno y se han adueñado de una imagen que no les corresponde.

Los camaleones tienen la capacidad de mimetarse y pasan como auténticos revolucionarios, mientras hacen sus negocios y se enriquecen en nombre de la revolución. Hasta tienen el poder de llamar a otros y otras contrarrevolucionarios, si se atreven a denunciar sus trampas y negocios sucios.

Si denunciamos hechos comprobados de corrupción, si ejercemos una verdadera contraloría social contra quienes amparado en un cargo de funcionario público trafican con los alimentos del pueblo y con sus medicamentos, enseguida por obra y gracia de un funcionario bien enchufado en el gobierno nos convertimos en contrarrevolucionarios por voluntad de un parasito corrupto, disfrazado de revolucionario. En días pasados tuve un serio problema con un rojo-rosadito que quería hacer negocio con un pedazo de terreno que mi comunidad de fe cedió para la construcción de un modulo de Barrio Adentro que la Comunidad necesita. Me amenazó con caerme a golpe si el terreno era donado directamente a la comunidad y no pasaba por la mediación quizás de que negocio turbio que el proponía. Me le enfrenté como solo un maracucho sabe hacer y lo denuncie ante la Comunidad. El terreno sirvió para que la Comunidad comenzara a Construir ya, su modulo. A mi, me quedó una culebra y a lo mejor la mala propaganda de ser contrarrevolucionario, porque defendí los intereses del colectivo, a lo mejor me maten o me den otra paliza.

Yo viví, con otros compañeros y compañeras los días duros y angustiantes del golpe de estado del año 2002. Hasta un vecino llegó a las puertas de mi casa armado para amenazarme e insultarme, porque yo era revolucionario. Solo la gracia de Dios y la intervención de otros vecinos impidieron que las cosas terminaran en tragedia. Recuerdo que en pleno golpe un grupo de periodistas estábamos en la emisora tratando de revertir, quizás en una acción ingenua, el golpe de estado y la matriz de opinión que los medios masivos estaban cocinando en apoyo a los militares golpistas.

Algunos de nosotros fuimos amenazados por grupos políticos de la región y tuvimos que retirarnos de la emisora, pero no para escondernos, no tenemos estirpe de cobardes. Recuerdo que pusimos en resguardo a la familia y salimos a movilizar gente y a apoyar con esas movilizaciones al padre José Palmar, quien había tomado el centro de Maracaibo con un grupo pequeño de gente que se atrevió a oponerse a lo que estaba pasando en Venezuela. Mucha gente valiente, salia a pararse frente a los cuarteles a solicitar que los soldados venezolanos, herederos de Bolívar, se revelaran contra el golpe fascista que había sido propiciado y alentado por el gobierno norteamericano.

¿Dónde estaban muchos líderes revolucionarios para ese tiempo de prueba de fuego?

Solo vi a un puñado de valientes ir a dar la cara en las emisoras de radio. Maria Queipo, casi solitaria recorría el camino de emisora en emisora, denunciando el golpe y la traición. El periodista Vidal Chávez López, era como una voz solitaria entre muchos y muchas que callaban frente a la canallada de atentar contra la democracia venezolana. La voz profética de José Palmar y su gente, se levantó en medio de los silencios y la complicidad pasiva de quienes debieron estar defendiendo a la revolución y al gobierno. Palmar pagó caro esa osadía de defender al gobierno revolucionario y luego otros más pagamos caro nuestra fidelidad a la revolución y al pueblo y lo seguimos pagando.

Agresiones físicas, amenazas, hemos tolerado en todos estos años, mientras quienes se escondieron y callaron en esos días, ahora son revolucionarios fieles y competentes. Fui agredido junto con uno de mis hijos, que para el momento de la paliza tenía quince años, y solo recibí solidaridad de José Palmar y un reducido grupo de amigos y amigas. Perdí mi trabajo y mis amigos por mi compromiso con este proceso Bolivariano y cada uno de nosotros y nosotras hemos sufrido día a día el olvido, la calumnia y la agresión de amigos y enemigos.

¿De que estamos hechos algunos?

De coraje y valores, de lealtad y valentía para seguir adelante y mantener nuestro compromiso revolucionario, con un proceso que representa y es la esperanza de los pueblos del mundo. Solo tenemos confianza en la memoria de los pueblos y confiamos plenamente en el hecho que algún día este pueblo sabrá reconocer a quienes lo traicionan, haciendo de esta revolución su oportunidad de hacer crecer sus propios intereses. Sabrá este pueblo, reconocer a quienes lo dan todo por este proceso. No a nosotros y nosotras, sino a todos y todas que supieron y sabrán defender a su revolución una y otra vez, todas las que fueran necesarias.

No reclamamos nada para nosotros y nosotras, porque como San Pablo, podemos decir que siempre hemos sabido vivir en la abundancia y en la escasez. Todo se lo hemos dado a esta lucha y todo lo que somos, lo seguiremos dando por la construcción del Socialismo, nada pedimos a cambio, sino respeto y memoria.


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Obed Juan Vizcaíno Nájera


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