¿Biológicamente se nace siendo de derecha? ¿O culturalmente nos inclinamos hacia la derecha? (II)

La (ultra) Derecha es la hija predilecta del capitalismo, por ende, su destructivo y criminal brazo ejecutor, de cuyas entrañas deriva el fascismo como fase superior.

A manera de aclaratoria:

Quiero ofrecer mis más sinceras disculpas a nuestros queridos lectores, por la manera distinta en que fue publicada la VERSION ORIGINAL de este artículo (que he denominado segunda parte) cuestión que alteró la redacción considerablemente dejándolo inconcluso, situación que escapó de mis manos y por ende, desconozco las RAZONES "técnicas" que primaron en el portal web aporrea.org para que se haya publicado incorrectamente. En tal sentido, he querido reenviar nuevamente (sin que exista previamente una primera parte) el artículo con algunas modificaciones sin afectar el espíritu y contenido esencial del mismo y que estarán sujetas al formato que maneja el portal. Aclarado el inconveniente.

A lo largo de nuestra historia más reciente, la discusión que ha girado en torno a esta dualidad política - IZQUIERDA y/o DERECHA - donde ambas corrientes tuvieron básicamente su origen en el fragor de la revolución francesa a finales del siglo XVIII, han sido objeto de agudas interpretaciones, polémicas y complejas formas de abordarlas, no solo desde el campo de la dialéctica propiamente dicho, sino en la más amplia dimensión de las ciencias sociales.

Incurriríamos inexorablemente en un desatino de ingenuidad intelectual, si afirmáramos tajantemente de manera equivocada, que el individuo adquiere una determinada postura política influenciado por un factor "genético", por el contrario, partimos de la premisa de que toda ACTITUD POLITICA es algo taxativo de la moral y por ende, implica una jerarquización de VALORES y PRINCIPIOS, a los que se puede o no renunciar. En ese sentido, diríamos que el inclinarse por cualquiera de las dos tendencias, obedece más a una construcción social que se va configurando (factores alienantes - Estado - patrones culturales, tradiciones de familia, idiosincrasia, intereses etc.) y que se asume conscientemente en el periplo de la vida.

Cabe preguntarse ¿Cómo se procesaría nuestro código político? Si bien es cierto que nuestro código genético a través de los alelos – grupo de genes – en ocasiones moldean o codifican ciertas orientaciones o inclinaciones, verbigracia: la homosexualidad, la criminalidad, el suicidio etc. Lo que pudiera relacionarse a un ámbito propio del sujeto en cuanto que: es algo que surge de adentro(…) una íntima condición de uno, una cuestión genética que te confiere una tendencia a explorar posibilidades.

Tanto el comportamiento humano, como las actividades cognitivas y afectivas son funciones que tienen su base de operaciones en el cerebro y allí son reguladas, poseen una estrecha conexión e interactúan con factores que dimanan del ambiente, pero fundamentalmente estructuradas en sus sistemas por la presencia y dinámica actividad de neuronas (de las que carece notablemente la derecha política) y genes, que a la postre pueden llegar a ser determinantes en los fenotipos conductuales.

Ahora bien, no pretendo acá desarrollar teorías para intentar descubrir las características de una u otra tendencia, no es el tema que nos convoca en esta oportunidad, solo aspiramos a mantenernos alejado de cualquier discusión ceñida por un determinismo biológico que recaiga sobre nuestras preferencias e inclinaciones políticas.

En la medida que uno se va abriendo paso por el mar de relaciones, las identidades se van construyendo ampliamente mediante las experiencias vividas individual y colectivamente y éstas, a su vez, son propiedades del intercambio cultural que desarrollamos en la sociedad. La naturaleza humana puede tener diferentes concepciones, si examinamos el contexto histórico, desde una perspectiva sociológica, existen sociedades por ejemplo, donde ser zurdo equivale a ser considerado una forma de desviación, otra sería la práctica de la poligamia, donde pudiera resultar impropia para unos o sencillamente un acto de prestigio para otros.

No obstante, ser de derecha – postura legítimamente válida - no es algo atribuible a una posible DESVIACIÓN como acto que pueda ser juzgado per se, mucho menos que esté tipificada como delito en alguna legislación. Lo que sí es válidamente censurable a la corriente de la derecha y ultra-derecha y a quienes defienden sus postulados, más aún, aquellos que por acción u omisión se han hecho de la vista gorda; ante los brutales desmanes y hechos abominables cometidos durante el devenir de innumerables épocas por ésta tendencia política abrumadoramente nefasta.

Desde la óptica de la psicología social se nos plantea; como idea recurrente, más que como una teoría, el dilema sobre esencialismo (nacen) - construccionismo (se hacen) en la que pudiéramos abordar el tipo de ideología, con la que abiertamente se identifica a una persona común y corriente, por eso el individuo que se asume de derecha: NO ES QUE NACE, NI EL QUE SE HACE, NI EL QUE LO HACEN, sino el que circunstancialmente se define a partir de ciertos e influyentes factores socio-políticos que acaban por transformarse en infaustas conductas y repudiables anti-valores, amén, porque posee una determinada forma de pensar (muy lóbrega), motivada seguramente por intereses inherentes a su entorno.

Cómo bien lo indiqué al inicio de este artículo; la (ultra) Derecha es la hija predilecta del capitalismo, por ende, su destructivo y criminal brazo ejecutor, de cuyas entrañas deriva el fascismo como fase superior. Indudablemente quienes profesan, defienden y se inclinan a favor de este basamento ideológico, lo hacen conscientemente, a sabiendas que se colocan del lado donde imperan los más oscuros y siniestros centros de poder (político, financieros, militar, industrial, mediático, religioso entre otros…) que ejercen su dominio hegemónico en la esfera mundial, porque una cosa es lo que se predica y otra lo que efectivamente se hace y en eso, querámoslo o no, la derecha ha sabido cumplir cabalmente su rol, sin que podamos contrarrestar sus malsanas intenciones. Finalmente, sin dejar que me asalten las posturas dubitativas de ninguna índole me aventuro a señalar categóricamente que:

LA DERECHA ES:

Universalmente: CRIMINAL

Vulgarmente: INMORAL

Miserablemente: EGOÍSTA

Descomunalmente: INHUMANA

Crónicamente: NEFASTA

Asquerosamente: EXCLUYENTE

Inescrupulosamente: MANIPULADORA

Trágicamente: INCULTA

Escandalosamente: AVARA

Patológicamente: MITÓMANA

Clínicamente: DESCEREBRADA

Caóticamente: CARENTE de SENTIDO COMÚN

Brutalmente: TORPE

Depravadamente: CÍNICA

Perturbadamente: CONTRADICTORIA

Caprichosamente: ELITISTA

Colosalmente: MEDIOCRE

Estrepitosamente: CADUCA

Despiadadamente: EXPLOTADORA

Repugnantemente: RACISTA

Desconcertantemente: IRRACIONAL

Siniestramente: FASCISTA

Contagiosamente: INEPTA

Religiosamente: TRAIDORA

Odiosamente: MACHISTA

Vergonzosamente: SERVIL

Ofensivamente: CLEPTÓMANA

Delirantemente: INCOHERENTE

Cobardemente: MISÓGENA

Desacreditadamente: INÚTIL

Patéticamente: PARÁSITA

Arrogantemente: FALSA

Bestialmente: CORRUPTA

Aparatosamente: IMPUNE

Frenéticamente: XENÓFOBA

Aterradoramente: HOSTÍL

Salvajemente: NEOLIBERAL

Mediáticamente: TÓXICA

Diabólicamente: IMPERIALISTA

Catastróficamente: DESTRUCTORA del MEDIO AMBIENTE

Infelizmente: APÁTRIDA

Torrencialmente: SUPREMACISTA

Agonizantemente: ANACRÓNICA

Bochornosamente: ANTIÉTICA

Depredadoramente: CAPITALISTA

Desquiciadamente: BELICISTA

Demencialmente: REACCIONARIA

Políticamente: INVIABLE

Socialmente: DESPRECIABLE

Históricamente: INNECESARIA

¡Ojalá! que cuando las circunstancias (sean cual fueren) nos indiquen ir a la DERECHA; sea sólo para detener el automóvil a un costado de la carretera, no obstante, seguiremos transitando una Zurda Conducta para avanzar hacia la definitiva redención por un mundo humanamente mejor.



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Silver Eliezer Gutierrez


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